Primera ronda: Gambas

Últimamente parece que los Data Centers se han convertido en la diana favorita de titulares llamativos y en algunos periódicos españoles no es menos. El último: que en Japón quieren ponerlos en barcos porque “gastan demasiada energía y agua” y el mar sería la solución. Una gamba XXL, vaya.

Primero: sí, consumen energía. La que demandan los usuarios, ni más ni menos. Y lo del agua... En Europa hace más de 10 años que trabajamos con circuitos cerrados. Se llenan al construir, y el resto del tiempo el único gasto de agua lo hace el de mantenimiento cuando va al baño. Eso sí, que no se nos olvide: si hubiera un brote de legionela en un sistema abierto, tocaría cortar, y entonces sí que se pararía un Data Center. Pero, claro, esas cosas no lucen tanto en un titular.

Y ya que hablamos de líquidos: que nadie confunda refrigeración líquida con consumir agua en circuito abierto. Ni pecera, ni piscina olímpica.

Siguiente ronda: Langostinos.

Nos piden “flexibilidad”, que podamos desconectarnos de la red cuando haga falta. Una idea tan brillante como pedirle a un hospital que deje de usar la UCI por las noches. ¿Qué pasa si quieres ver Netflix a las 3 de la mañana porque no puedes dormir? ¿O pedir cita en el médico (que ya solo va por app)? ¿O pagar el taxi con tarjeta? Spoiler: todo eso depende de un Data Center.

Y es que más o menos el 67% del consumo IT de un Data Center no es almacenamiento, es tráfico. Cada foto que mandas por WhatsApp, cada vídeo de tu primo, cada Bizum para devolver la cerveza... todo pasa por ahí. Así que sí, todos somos responsables. Desde el CEO de una eléctrica hasta el portero de tu edificio.

Y para rematar: las “doctrinas Dr. Liendre”.

Cada semana aparece alguien con una teoría nueva sobre cómo funcionan los Data Centers. Y cada semana toca explicar lo mismo: que la latencia importa, que la soberanía del dato no es capricho, que no todo lo que se cuenta en titulares es real. Por suerte, desmontar mitos en este sector es fácil: basta con mirar los datos.

En mi zapatería de Data Centers seguimos escuchando gambas, langostinos y, de vez en cuando, algún bogavante. El menú del día, vaya.

Como dice uno de mis maestros → salutem, y añado yo: Abrazo