La expansión de la inteligencia artificial está llevando a los centros de datos a una nueva dimensión de escala y consumo de recursos. Según un informe publicado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) la demanda mundial de electricidad y agua asociada a estas infraestructuras podría duplicarse antes de 2030 si se mantienen las actuales tendencias de crecimiento de la IA.

El documento sitúa a los centros de datos en el centro del debate sobre sostenibilidad digital y subraya que la IA no debe considerarse únicamente una tecnología de software, sino una infraestructura física que depende de instalaciones de computación, sistemas de refrigeración, redes eléctricas, agua, suelo y materias primas.

La IA acelera el crecimiento de la demanda energética

Según el informe, los centros de datos consumieron alrededor de 448 TWh de electricidad a nivel mundial en 2025, una cifra superior al consumo anual de países como Arabia Saudí. Para finales de la década, esa demanda podría alcanzar los 945 TWh, un volumen comparable al consumo eléctrico actual de Japón. La inteligencia artificial representaría cerca del 40% de ese consumo energético.

Los investigadores también alertan sobre el incremento de la huella hídrica. Mientras que en 2025 los centros de datos utilizaron aproximadamente 4,5 billones de litros de agua, las previsiones apuntan a que esta cifra podría elevarse hasta los 9,3 billones de litros en 2030, impulsada principalmente por las necesidades de refrigeración de las nuevas cargas de trabajo de IA.

Además del consumo de recursos, el informe prevé un aumento significativo de las emisiones asociadas a estas infraestructuras, que podrían alcanzar los 399 millones de toneladas de CO₂ al final de la década.

El reto de equilibrar crecimiento y sostenibilidad

La advertencia de Naciones Unidas llega en un momento en el que gobiernos y operadores intentan acelerar el despliegue de capacidad digital para responder a la creciente demanda de servicios cloud e inteligencia artificial. Sin embargo, el organismo insiste en que este crecimiento debe ir acompañado de políticas que garanticen una gestión responsable de la energía, el agua y los recursos naturales.

En paralelo, la Unión Europea ya trabaja en nuevas medidas para mejorar la eficiencia de los centros de datos, incluyendo futuros estándares energéticos y mecanismos de evaluación de sostenibilidad vinculados al consumo de energía y agua.

Lejos de cuestionar el desarrollo de la IA, el informe plantea la necesidad de una mayor transparencia en la medición de impactos y de acelerar la adopción de tecnologías más eficientes. Para la ONU, el desafío de la próxima década no será únicamente aumentar la capacidad de computación disponible, sino hacerlo sin comprometer los objetivos climáticos ni la disponibilidad de recursos esenciales.