Elena González, CEO de Delcae
– Delcae

El debate sobre la transición energética en España ha alcanzado un nuevo punto de fricción. El reciente proyecto de Real Decreto del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) busca regular el impacto energético de la infraestructura digital. Sin embargo, su borrador impone dos condiciones drásticas a los nuevos centros de datos: que la energía consumida proceda de nuevas instalaciones renovables y que exista una coincidencia temporal horaria estricta entre la generación y el consumo.

Como era de esperar, el sector ha reaccionado de inmediato. Desde la patronal Spain DC se califica el borrador como un "veto de facto" que pone en riesgo miles de millones de euros en inversión internacional. Ante esta rigidez normativa, cobra especial relevancia el papel de actores como Delcae, empresa especializada en la gestión del ahorro energético que actúa como Sujeto Delegado dentro del sistema oficial de Certificados de Ahorro Energético (CAE). Su función clave es auditar y monetizar las mejoras de eficiencia en las empresas para transformar sus MWh ahorrados en incentivos económicos directos que pueden financiar hasta un 30% de las inversiones.

En este complejo marco de negociación, en DCD hemos querido hablar con Elena González, CEO de Delcae, quien aporta una visión técnica y estratégica: sin restar ambición climática, España debe ampliar sus vías de flexibilidad e incentivar la eficiencia energética antes de exigir volcar más generación a una red ya saturada.

¿Un freno al sector?

Analizando el borrador del Real Decreto Elena González considera que hay que ser prudentes y tener sentido de la proporción. El peligro eso sí, radica en que una regulación demasiado rígida termine por asfixiar el desarrollo digital del país. "Existe un riesgo real de que, intentando resolver un problema energético, introduzcamos unas condiciones que dificulten el desarrollo de un sector estratégico para España. La inquietud de la industria es comprensible: hablamos de inversiones de enorme magnitud, con horizontes de planificación largos, que necesitan energía, capacidad de red y, sobre todo, un marco regulatorio predecible."

A su vez González recalca que el objetivo de un crecimiento sostenible es compartido por todos los actores. La controversia estriba en los medios elegidos. "No creo que se trate de rebajar la ambición, sino de ampliar las vías para alcanzarla. El sistema energético dispone de distintas herramientas para reducir el impacto de estos grandes consumidores y la regulación debería ser capaz de aprovecharlas", argumenta.

Oferta vs consumo

Si hay un punto criticado por encima del resto en el Real Decreto es el desequilibrio conceptual del borrador, según el cuál los centros de datos tienen que actuar prácticamente como promotores de nueva energía en lugar de priorizar la máxima fundamental de la transición ecológica que es consumir menos. "Ahí está una de las paradojas del planteamiento. El foco regulatorio está puesto en cómo abastecer el crecimiento de la demanda y no tanto en cómo reducirla. La eficiencia debería tener mucho más peso: un MWh que consigamos ahorrar es un MWh que no necesitamos generar, transportar ni distribuir."

Las infraestructuras de centros de datos son instalaciones con consumos muy elevados y continuados donde pequeñas mejoras representan grandes volúmenes de energía. Si bien el borrador fija requisitos mínimos de eficiencia, González aclara la diferencia entre "cumplir un expediente" e incentivar verdaderas transformaciones. "Una cosa es exigir cumplir unos mínimos y otra incentivar nuevas inversiones. Ahí es donde los CAE permiten monetizar ahorros energéticos elegibles, medibles y verificables, añadiendo un retorno económico a la inversión. Debemos actuar en ambos frentes: cómo producimos la energía y cuánta necesitamos consumir".

El escollo del catálogo CAE actual

Aunque el Sistema CAE es una realidad en España para certificar ahorros en la industria convencional, la infraestructura digital choca con una barrera burocrática como es la falta de fichas estandarizadas al sector.

"El principal problema es que las fichas no reflejan las condiciones específicas de funcionamiento de un centro de datos. Los parámetros de referencia son muy distintos: las necesidades de refrigeración de un CPD no son las de una planta industrial. Si aplicamos una misma metodología, un centro de datos muy eficiente puede generar menos CAE de los que le corresponderían."

Es cierto que es complejo dar una cifra cerrada sin analizar cada proyecto pero el impacto económico de corregir esto sería decisivo. En otros sectores las fichas CAE están cubriendo entre el 20% y el 30% de la inversión realizada. Un incentivo financiero que, aplicado a la climatización avanzada o a la reducción del PUE (Power Usage Effectiveness), cambiaría la ecuación económica de las operadoras.

Propuestas para un catálogo adaptado a la economía digital

Ante el atasque de la situación, desde Delcae sugieren enmiendas concretas al marcos normativo que permitan contabilizar la eficiencia como parte del cumplimiento de las obligaciones energéticas de los centros de datos.

"Una vía concreta sería desarrollar fichas específicas para centros de datos que tomen como línea base el consumo de equipos estándar. Existen estudios e informes para establecer referencias de consumo y calcular de forma objetiva la diferencia que consigue un equipo más eficiente. Ese diferencial es el que debería traducirse en ahorro acreditable dentro del sistema CAE." Esta propuesta dotaría al sector de reglas claras para prever retornos económicos antes de ejecutar las inversiones, empezando por los equipos de mayor impacto energético.

El matiz técnico; la gestión de la demanda y el almacenamiento

Frente a la exigencia de coincidencia horaria, que choca con los momentos de vertido de energía o curtailments en la red, surge la duda de si los CAE pueden financiar baterías o almacenamiento. En este aspecto, Elena González precisa los límites técnicos y las oportunidades reales del sistema; "No es lo mismo reducir el consumo energético que gestionar de forma más flexible ese consumo. Instalar una batería o desplazar demanda no genera automáticamente CAE, porque éstos certifican el ahorro de energía final. Sin embargo, sí complementan la rentabilidad de las inversiones que reduzcan el consumo de forma acreditable".

Actuaciones como la sustitución de Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI) por modelos de alta eficiencia, que ya cuentan con ficha específica, junto con mejoras en bombero, variadores de velocidad y climatización, representan vías directas para liberar capacidad de red a través del ahorro monetizable.

Competitividad internacional de España

Desde hace unos años estamos observando que España reúne condiciones idóneas para convertirse en el gran hub de datos del sur de Europa gracias a la abundancia de recursos renovables, la excelente conectividad, la disposición de suelo y un ecosistema tecnológico maduro. No obstante, en un mercado global, la estabilidad regulatoria es determinante tal y como comenta González.

"El capital es internacional y compara mercados; cualquier dificultad adicional para desarrollar proyectos en España puede pesar en la decisión. Tenemos una posición de partida muy favorable que deberíamos preservar. El reto es que el marco regulatorio permita convertir esas ventajas en inversión efectiva y mantener nuestra competitividad frente a otros mercados europeos."