Microsoft ha sido noticia recientemente por estar implicada en una importante demanda judicial en el Reino Unido en la que se le acusa de prácticas anticompetitivas, al encarecer el uso de sus servicios en plataformas en la nube distintas de Azure. Microsoft ha argumentado que conceder licencias de sus servicios a otros proveedores, como AWS y Google, en realidad beneficia a sus competidores, y que «el mercado de la nube nunca ha sido tan dinámico y competitivo».

Hay algo de verdad en esta afirmación: según Statista, los ingresos por servicios en la nube superarán los 400 000 millones de dólares este año, y existe una gran variedad de actores en el mercado. Pero, en este contexto, resulta especialmente preocupante la conclusión del Gobierno británico de que solo el 1 % de las empresas cambia de proveedor de servicios en la nube cada año.

Es de conocimiento bastante generalizado en la comunidad empresarial que cambiar el proveedor de servicios en la nube de una organización no solo requiere un esfuerzo y un tiempo considerables, sino que también puede suponer un gasto astronómico.

De hecho, un estudio de McKinsey de 2021 reveló que el 75 % de los proyectos de migración a la nube se salen del presupuesto. Se estima que, en los últimos tres años, las empresas han gastado 100 000 millones de dólares en gastos no previstos solo por las migraciones a la nube. Del mismo modo, una encuesta de Statista reveló que el 82 % de los clientes de la nube señalaron la gestión del gasto en la nube como la principal causa del fracaso de la migración.

A menudo, esto se debe a prácticas como las «tasas de salida», que cobran a los clientes por extraer sus datos, lo que dificulta mucho más el uso de soluciones multicloud o de programas de diferentes proveedores. Es fácil ver que estas estrategias empujan a sus clientes hacia «jardines vallados» de servicios integrados de una sola empresa, y tienen un efecto disuasorio sobre los responsables de la toma de decisiones empresariales que podrían plantearse recurrir a un competidor.

Aunque cabe destacar que, debido a la ley de datos de la UE, muchos proveedores de nube que operan en Europa están dejando de aplicar tarifas de salida, el cambio sigue conllevando muchas condiciones onerosas y, por lo general, se cobra «al precio de coste», lo que puede seguir siendo lo suficientemente elevado como para disuadir a los usuarios de cambiar de proveedor.

Dadas estas barreras, muchas empresas están optando por protegerse a largo plazo de la dependencia de un único proveedor de servicios en la nube. Existen múltiples soluciones, pero, por supuesto, todas ellas conllevan ventajas y costes específicos que merece la pena tener en cuenta.

In situ

Algunas empresas han respondido a las prácticas abusivas del sector de la nube trasladando una mayor parte de sus capacidades a instalaciones propias (lo que a veces se conoce como «on-prem»), ya sea a centros de datos situados en sus propias instalaciones o a centros de datos con los que mantienen una relación directa. Esto les proporciona una mayor flexibilidad en cuanto a sus necesidades y una adaptación más precisa en materia de seguridad; de ahí que la mayoría de los gobiernos que almacenan datos sensibles opten por esta vía.

Esto permite a las empresas evitar las tarifas y los obstáculos, a veces innecesarios, que las empresas de la nube pueden imponer en ocasiones, y en algunos casos puede mejorar la seguridad y la fiabilidad; al fin y al cabo, dado que las empresas de la nube son vastas redes interconectadas, aumenta la probabilidad de que un fallo en un sistema se propague a otros, y representan un objetivo más atractivo para los ciberdelincuentes.

Por otro lado, la instalación de una infraestructura de datos en las propias instalaciones supone una mayor responsabilidad para los usuarios a la hora de configurarla correctamente. Según un estudio en curso de Thales, entre el 31 % y el 55 % de las brechas de seguridad en la nube se producen debido a errores humanos, y simples errores de configuración pueden convertirse en graves brechas de seguridad, lo que significa que es muy importante configurarla con cuidado.

Arquitectura de datos estratégica y multinube

Algunas empresas han optado por una estrategia «multinube», repartiendo sus datos y operaciones entre varios sistemas en la nube con el fin de evitar limitaciones como los límites de uso y las tarifas de salida escalonadas para descargas de gran volumen. Se trata de una forma de arquitectura estratégica de datos, que puede utilizarse con fines de seguridad y gestión de riesgos. En ocasiones, utilizar la nube de esta manera puede suponer «lo mejor de ambos mundos», ya que permite obtener las ventajas de múltiples sistemas en la nube sin comprometerse en exceso con uno solo, lo que podría suponer un riesgo.

Por otro lado, esto puede suponer una complejidad considerable a escala organizativa, lo que a menudo requiere formación y un esfuerzo adicional para conseguir la aceptación técnica por parte de los empleados. También cabría añadir que, aunque puede mitigar el riesgo de tarifas y costes adicionales, no mitiga el riesgo de interrupciones en el servicio de la nube. Si un sistema deja de funcionar, te quedarías sin acceso a lo que podría ser una parte significativa de tus datos.

Sincronización bidireccional

Con la tecnología actual, las empresas pueden sincronizar sus datos de forma bidireccional, ya sea entre una solución en la nube y una local, o de nube a nube. Esto difiere funcionalmente de una estrategia multicloud, ya que no implica dividir ni segregar los datos de ninguna manera, sino que crea una copia de seguridad continua que se actualiza automáticamente.

Esto no solo permite la recuperación ante desastres, sino también una verdadera coexistencia entre sistemas, lo que permite a los usuarios utilizar los mismos datos en diferentes aplicaciones. De este modo, las empresas pueden aprovechar las ventajas de otras plataformas en la nube y evitar la dependencia de un único proveedor.

Según nuestra experiencia en la implementación de estos sistemas, contar con una sincronización bidireccional continua ha supuesto que las empresas hayan tenido un mayor poder de negociación a la hora de tratar con los proveedores de servicios en la nube, al saber que poner fin a su relación con uno de ellos no supondría una migración tediosa y complicada desde el punto de vista organizativo. Esto constituye una defensa útil frente a las empresas que intentan aprovecharse de la posición de dependencia de una empresa respecto a ellas.

También ofrece una solución de continuidad útil en caso de interrupción del servicio, ya que permite a las empresas cambiar al instante de un sistema a otro.

Es importante señalar que esta vía, al igual que todas las demás, no es perfecta, y muchas implican el pago de tarifas adicionales para transferir datos. Pero, sobre todo cuando estos costes pueden mantenerse bajos, una sincronización bidireccional como esta ofrece cierta protección frente a estas prácticas.

Cómo avanzan las empresas

En la economía actual, parece que las empresas dependen cada vez más de la nube, y no al contrario. Es de esperar que muchas de estas empresas aprovechen su posición en el mercado para obtener condiciones más favorables y orientar a sus clientes hacia sus productos.

Sin embargo, no tiene por qué ser así, y existen soluciones para mantener su independencia operativa. Todas ellas tienen costes y beneficios, pero en una economía que se desarrolla más que nunca en la nube, merece la pena tenerlas en cuenta.