Vodafone España afronta una reconfiguración profunda de su infraestructura fija y móvil bajo el mando de Zegona: apagará su red de cable HFC en un plazo máximo de cuatro años y negocia la creación de una RANco, una sociedad mayorista de red móvil compartida con Orange o Telefónica.

Fin del HFC heredado de Ono

Zegona ha confirmado por primera vez que la red de cable HFC, adquirida con Ono en 2014, tiene fecha de caducidad: se apagará definitivamente en tres o cuatro años, a medida que los clientes migren a fibra óptica (FTTH). Hoy esa red mantiene 7,4 millones de accesos, pero menos de un millón de clientes activos, frente a más de 17 millones de accesos FTTH en España, lo que la convierte en una infraestructura cara e ineficiente frente a la nueva red de fibra.

La migración se hará apoyándose en la rotación natural de clientes y en la FibreCo conjunta con MasOrange, que suma más de 12 millones de unidades inmobiliarias y permitirá llevar a los usuarios HFC a una única tecnología FTTH “future‑proof” sin un apagón brusco. Zegona ya ha dejado de invertir en HFC y orienta el capex al uso de esta red compartida de fibra y a mejorar la rentabilidad del negocio fijo.

Hacia una RANco con Orange o Telefónica

En paralelo, Eamonn O’Hare ha puesto sobre la mesa, en una entrevista con Expansión, la creación de una RANco: una sociedad mayorista que agrupe la red móvil de Vodafone con la de Orange o Telefónica, replicando el modelo de las fibercos en fijo. El argumento es claro: hoy hay tres redes móviles nacionales con costes fijos similares, pero Vodafone tiene aproximadamente la mitad de clientes que Orange o Telefónica, lo que hace su red menos eficiente desde el punto de vista económico.

Las conversaciones llevan en marcha desde el año pasado, pero Zegona decidió priorizar primero el cierre de las operaciones de fibra; con las fibercos ya activas, el foco pasa ahora al proyecto de RANco. Con MasOrange, la integración sería más sencilla al existir ya acuerdos de compartición en zonas, aunque las sinergias adicionales serían más limitadas; con Telefónica habría más sinergias, pero incorporar un inversor financiero sería más complejo.

Hoja de ruta: caja, IPO y consolidación

La estrategia a 3–4 años de Zegona pasa por no vender Vodafone España a corto plazo, mejorar la rentabilidad y el flujo de caja —con un objetivo cercano a 800 millones de euros este ejercicio— y preparar el terreno para una posible salida a bolsa en España en ese mismo horizonte temporal. El grupo descarta compras de pequeños operadores locales, que considera presionados por la competencia de actores como Finetwork y Digi y, por tanto, con futuro incierto en el actual entorno de mercado.

En el capítulo de torres, Zegona también está revisando su relación con Vantage Towers: paga en torno a 150 millones de euros anuales y ya ha advertido que podría dejar de trabajar con la compañía en un plazo de dos años si no logra una reducción de tarifas del 50%. Todo ello forma parte de un plan de “puesta a dieta” de costes e infraestructuras que busca concentrar inversión en redes de nueva generación y compartir activos donde no haya escala suficiente.​

Implicaciones para la infraestructura de red

El apagado progresivo del HFC y la eventual creación de una RANco encajan en una tendencia más amplia del mercado español: consolidar pocas redes fijas y móviles de muy alta capacidad, compartidas entre varios operadores, para sostener el crecimiento de tráfico de datos y las futuras cargas de IA con estructuras de costes viables. Para Vodafone, la combinación de FibreCo en fijo y RANco en móvil supone pasar de ser propietario de redes redundantes a copropietario de infraestructuras más eficientes y densas, liberando recursos para competir en servicios y cliente final.