A pesar de la inteligencia artificial haberse instalado en la vida cotidiana, hay algunos sectores que se resisten a esta tecnología. En salud, y transporte, por ejemplo, la IA sigue generando dudas, eso es lo que afirma la encuesta de Neetquest para DE-CIX.

De acuerdo con el estudio, el 60% de los españoles han utilizado alguna herramienta o servicio basado en la IA, sea a través de asistentes virtuales, sistemas de recomendación en plataformas digitales o aplicaciones de navegación inteligente. Otros 78% reconocen que la IA les ha facilitado la vida ahorrando tiempo para agilizar tareas. Tan solo el 22% confía en las decisiones tomadas por la IA en situaciones críticas, lo que evidencia una fuerte reticencia a delegar responsabilidades sensibles en sistemas automáticos.

La sanidad aparece como uno de los sectores donde se vislumbran más beneficios. La investigación recoge que el 34% de los entrevistados destacan la capacidad de la IA para mejorar diagnósticos, mientras que el 41% dicen acelerar investigaciones médicas, y otros 42% monitorizan la salud en tiempo real. Sin embargo, el 56% destaca incomodidad ante la posibilidad de que esta tecnología sustituya el criterio humano en diagnósticos o tratamientos.

La movilidad plantea un escenario similar. Apenas el 23% valora positivamente los vehículos autónomos, mientras que casi la mitad duda de su seguridad. Entre los principales temores figuran los fallos técnicos, los riesgos de ciberataques y la falta de claridad sobre la responsabilidad en caso de accidente.

Más allá de estos sectores, la encuesta señala que el 77% de los ciudadanos está preocupado por los retos éticos de la inteligencia artificial, en especial por su impacto en la privacidad, la transparencia y los posibles sesgos. Asimismo, dos de cada tres consideran que la infraestructura digital actual en España no es suficiente para sostener el crecimiento de esta tecnología en entornos de alta demanda.

Los resultados reflejan un equilibrio entre la creciente adopción de la IA y la necesidad social de que su desarrollo sea responsable, transparente y supervisado. El informe concluye que la confianza pública dependerá de garantizar infraestructuras digitales seguras y resilientes, así como de establecer marcos éticos y normativos sólidos que aseguren que la inteligencia artificial complemente, pero no sustituya, al juicio humano en decisiones críticas.

La encuesta se realizó en julio de 2025 con una muestra representativa de 1.000 personas de entre 18 y 65 años residentes en distintas regiones de España.