Telconet ha marcado un hito en la conectividad de Colombia con la llegada del cable submarino CSN-1 a Barranquilla, el primero en una década en alcanzar las costas colombianas, dando lugar así a un avance significativo para la infraestructura digital colombiana y latinoamericana.

El CSN-1, desarrollado por Telconet en colaboración con Alcatel Submarine Networks, es un sistema de fibra óptica de alta capacidad que conecta la costa oeste de Florida (EE.UU.) con Panamá, Ecuador y Colombia, a través de un tendido de aproximadamente 4.500 kilómetros. La rama colombiana, que llega a Playa Salgar cerca de Barranquilla, tiene unos 525 kilómetros y cuenta con cuatro pares de fibra que ofrecen una capacidad de diseño cercana a 20 terabits por segundo.

Colombia es uno de los países mejor conectados de la región después de Brasil, tal y como explica Francisco Villacreses, vicepresidente comercial de Telconet, y la llegada de este nuevo cable allana el camino para que Colombia se convierta en un centro importante para el desarrollo de la inteligencia artificial y sus aplicaciones tecnológicas.

Acompañando esta infraestructura, Telconet eligió a Vertiv para construir una estación de aterrizaje en Barranquilla, que funcionará como un Edge Data Center, proporcionando servicios de alojamiento de servidores con alta capacidad y redundancia eléctrica, fortaleciendo así la resiliencia y calidad de la conectividad en la región.

Además del CSN-1, se espera que próximamente llegue otro cable, el TAM-1, de Trans Americas Fiber System, cuya instalación ya está avanzando con un 50% completado en su tramo sur, lo que reforzará aún más la conectividad internacional de Colombia.

Este despliegue representa la mayor inversión en cables submarinos que Colombia ha visto en una década, consolidando su posición como un hub estratégico para servicios digitales, cloud y telecomunicaciones en América Latina. Se prevé que el sistema CSN-1 esté operativo comercialmente en el primer trimestre de 2026, impulsando la capacidad tecnológica y económica tanto para Colombia como para la región.

Esta nueva infraestructura no solo mejora la capacidad y calidad de internet, sino que también contribuye a la diversificación y fortalecimiento del ecosistema de data centers, un elemento clave en la estrategia digital de la región.