La Comunidad de Madrid defiende la evolución de los sistemas de refrigeración de los centros de datos ante el creciente debate sobre su impacto hídrico. Según el Gobierno regional, las nuevas instalaciones pueden haber reducido hasta un 90% su consumo de agua gracias a tecnologías de refrigeración más eficientes.

El consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, señaló durante una visita al embalse de El Atazar que un centro de datos moderno puede consumir en un año una cantidad de agua equivalente a la de 62 familias, al tiempo que destacó que algunos proyectos utilizan circuitos cerrados que permiten reutilizar el agua o sistemas de refrigeración que prescinden de ella.

La región cuenta actualmente con 40 centros de datos en funcionamiento y otros 15 en construcción, según los datos facilitados por la Comunidad. Madrid busca así consolidarse como uno de los principales mercados europeos de infraestructura digital, en un momento en el que el crecimiento del cloud y la inteligencia artificial está impulsando la demanda de capacidad de cómputo.

Refrigeración y eficiencia hídrica

La evolución de la refrigeración se ha convertido en uno de los principales ejes para reducir el impacto ambiental de los centros de datos. La Comunidad señala que las nuevas generaciones de instalaciones incorporan sistemas de circuito cerrado, capaces de reutilizar el agua, mientras que otras tecnologías permiten eliminar prácticamente su utilización durante la operación de los servidores.

Este aspecto cobra especial relevancia en Madrid, donde el crecimiento de la infraestructura de centros de datos coincide con la necesidad de gestionar de forma eficiente los recursos hídricos. La transparencia sobre el consumo de agua y energía también está ganando peso en la regulación europea del sector.

El aumento de la densidad de potencia asociado a los clusters de GPU para inteligencia artificial está obligando a los operadores a replantear sus arquitecturas de refrigeración y a buscar soluciones capaces de disipar mayores cargas térmicas con un menor impacto energético e hídrico.