La industria de los centros de datos está acelerando la adopción de nuevas tecnologías de refrigeración y estrategias de reutilización hídrica para reducir su impacto sobre los recursos locales de agua, especialmente en regiones con estrés hídrico creciente. Así se puso de manifiesto durante una rueda de prensa ofrecida por Ecolab, en la que expertos del sector defendieron una aproximación más precisa y contextualizada al consumo de agua en infraestructura digital.

Para Michael Obradovitch, VP Corporate Accounts - Data Center de Ecolab, existe una percepción errónea sobre el consumo hídrico de los centros de datos, al asumir que todas las instalaciones utilizan agua de forma intensiva como industrias tradicionales. Según explicó, el impacto depende en gran medida de la tecnología de refrigeración empleada y de las condiciones climáticas de cada región.

En zonas con escasez hídrica, los operadores están apostando por sistemas de refrigeración por aire o soluciones híbridas que únicamente utilizan agua durante momentos concretos del año para optimizar el equilibrio entre consumo energético y uso de recursos hídricos.

Además, la expansión de la refrigeración líquida en infraestructuras preparadas para inteligencia artificial está permitiendo mejorar significativamente la eficiencia térmica. Según datos citados por Obradovitch, esta tecnología puede reducir hasta un 15% el consumo energético y disminuir entre un 30% y un 50% el uso de agua frente a centros de datos tradicionales.

El agua como desafío local

Otro de los conceptos que se pusieron sobre la mesa fue el de “Water Positive”, definido como el equivalente hídrico del Net Zero de carbono; no obstante mientras las emisiones pueden compensarse globalmente, el agua debe gestionarse a escala local.

Xavier Cardoso, VP & Country manager de Italia e Iberia para Ecolab, subrayó que cualquier estrategia de compensación hídrica debe generar impacto real sobre la cuenca donde opera el centro de datos, evitando convertir el concepto en una mera herramienta de marketing.

Al ser cuestionado por algún ejemplo tangible, Cardoso expuso ejemplos de reutilización de agua industrial en España como es el caso de Huelva, donde el parque energético de Moeve prevé reciclar 1,2 millones de metros cúbicos de agua al año, una cifra superior al consumo total estimado para los proyectos de centros de datos previstos en Aragón, calculado en unos 800.000 metros cúbicos anuales.

Otro caso que se destacó es el de un proyecto en Bilbao donde se consiguió realizar una reducción del vertido del 30% del agua, lo que ha permitido reducir un 85% el consumo de agua potable, destinando además parte del excedente a usos municipales.

Regulación, métricas y eficiencia futura

Los expertos coincidieron además en la necesidad de avanzar hacia una “contabilidad del agua” capaz de medir de forma homogénea el uso sostenible de los recursos hídricos por cuenca hidrográfica.

En lo que se refiere a regulaciones, Agnese Danelon, VP Government Relations Europe de Ecolab, alertó de la falta de armonización de datos en Europa y defendió la creación de métricas compartidas que permitan evaluar tanto el agua consumida como el agua devuelta al entorno. En este sentido, recordó que la Unión Europea está reforzando su foco regulatorio sobre los centros de datos a través de nuevos paquetes legislativos vinculados a resiliencia hídrica, cloud e inteligencia artificial.

Los grandes operadores hyperscale ya están preparados para afrontar estas exigencias gracias a inversiones previas en eficiencia energética e hídrica. Sin embargo, los operadores más pequeños todavía afrontan dificultades para justificar económicamente este tipo de modernizaciones, aunque la presión de clientes corporativos y proveedores cloud está acelerando el cambio.

La búsqueda de fuentes alternativas de agua será otro de los grandes ejes de transformación de la industria. Ecolab explicó que trabaja con operadores para utilizar aguas residuales industriales tratadas y minimizar la competencia con el consumo humano, especialmente en regiones con mayor presión hídrica.

El objetivo final, según concluyeron los participantes, pasa por maximizar el cómputo por cada gota utilizada, reduciendo simultáneamente la huella hídrica y energética de la infraestructura digital.