El acelerado crecimiento de la industria de centros de datos está llevando al mercado a replantearse sus metas ambientales. Al mismo tiempo, se suman desafíos en materia social y de gobernanza. Muchos países están experimentando este auge y, de forma paralela, adoptan estrategias para enfrentar los retos que implica esta industria.

México es uno de los países que ha comprendido la necesidad de la adopción de una estrategia ESG como clave del futuro del sector y una oportunidad para el crecimiento y desarrollo.

Amet Novillo, presidente de la Asociación Mexicana de Data Centers, MEXDC, entiende que esta oportunidad estratégica permite que las empresas sean capaces de reducir riesgos, mejorar su competitividad y, al mismo tiempo, traer inversiones y contribuir al desarrollo sostenible del país. Para Novillo, aquellos que lideren en sostenibilidad también serán capaces de liderar en innovación y crecimiento.

“Los centros de datos son instalaciones de gran demanda energética. En México, donde la generación eléctrica aún depende en buena medida de fuentes fósiles, su huella ambiental puede incrementarse. Adoptar una estrategia ESG permite a las empresas del sector mitigar ese impacto mediante el uso de energías renovables, tecnologías de enfriamiento de alta eficiencia y prácticas responsables de gestión ambiental”, subrayó Amet Novillo.

Para hacer frente a las regulaciones que los distintos gobiernos van imponiendo alrededor del mundo y dea la presión social, las empresas necesitarán ser más transparentes y responsables corporativamente, haciendo, por lo tanto, que la estrategia ESG propicie cumplir las metas impuestas a la vez que “fortalece la reputación de las empresas ante stakeholders clave” comenta Novillo.

Socialmente, los data centers tienen el papel social de la generación de empleo y el desarrollo social de las regiones donde se instalan, de forma que la aplicación del ESG permite que estas regiones se beneficien alcanzando la inclusión, educación técnica y equidad laboral.

De parte de las empresas, el beneficio financiero se enmarca dentro de la aplicación de medidas que mejoren la eficiencia energética de las operaciones y el uso de tecnologías limpias.

Por otro lado, los fondos de inversión también fomentan la aplicación del ESG al priorizar proyectos sostenibles, abriendo oportunidades de financiamiento para aquellas empresas que tengan políticas ESG robustas. Asimismo, las empresas deben exigir que todas las partes de la cadena de suministro cumplan con los estándares ESG.