Hace apenas una semana que finalizó la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde la selección Española salió campeona del mundo, conquistando la segunda estrella, pero el Mundial 2026 no solo fue un reto deportivo y logístico para Estados Unidos, Canadá y México. También se convirtió en una demostración a gran escala de cómo las infraestructuras de telecomunicaciones y procesamiento de datos se han transformado en un componente crítico para la celebración de grandes eventos internacionales.

Así lo recoge el informe 'World Cup 2026: are operators the game-changers?', elaborado por GSMA Intelligence, donde se analiza el papel desempeñado por los operadores durante el torneo y extrae conclusiones que resultan especialmente relevantes para España, pensando en que será organizador del próximo Mundial de 2030.

El estudio sostiene que la conectividad ya no puede entenderse únicamente como un servicio de apoyo para los aficionados. Las redes móviles, la computación distribuida, el edge computing y las infraestructuras digitales sustentan hoy funciones tan diversas como la retransmisión audiovisual, la seguridad, el arbitraje, la movilidad urbana, los sistemas de control de accesos o la gestión de emergencias.

Más capacidad, menos latencia

Para responder al incremento extraordinario del tráfico de datos, los operadores desplegaron infraestructura adicional en estadios, aeropuertos, estaciones de transporte y fan zones. El informe destaca la ampliación de cobertura mediante 5G, Wi-Fi de alta densidad y refuerzos de capacidad, junto con la incorporación de tecnologías como 5G Standalone, redes privadas, edge computing e Internet de las Cosas (IoT).

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Verizon transportó cerca de 500 TB de datos en los estadios durante el campeonato, de los cuales 29,2 TB se registraron únicamente durante la final. Además, el tráfico de subida aumentó cerca de un 70% durante el descanso, impulsado por la publicación de vídeos, fotografías y retransmisiones en redes sociales.

Por su parte, AT&T gestionó aproximadamente un petabyte de tráfico en las ciudades sede estadounidenses y mantuvo una disponibilidad superior al 99% en sus servicios de voz y datos tras preparar su infraestructura para soportar entre dos y tres veces el volumen habitual de tráfico.

El operador amplía su papel más allá de la conectividad

El informe también concluye que el Mundial permitió a los operadores evolucionar desde proveedores de conectividad hacia suministradores de servicios digitales de valor añadido.

Uno de los ámbitos con mayor crecimiento fue el uso de eSIM para viajeros internacionales. Según la encuesta global de consumidores de GSMA Intelligence correspondiente a 2025, el 12% de quienes viajaron al extranjero utilizó esta tecnología, y más del 70% optó por soluciones comercializadas directamente por operadores de telecomunicaciones.

Infraestructuras pensadas para el Mundial... y para después

Más allá del torneo, GSMA Intelligence considera que la principal enseñanza es la necesidad de concebir las inversiones en infraestructura como activos permanentes para las ciudades.

Tecnologías como el edge computing, las redes privadas y el 5G Standalone permiten soportar aplicaciones críticas que seguirán siendo útiles una vez finalizado el campeonato, desde sistemas de vídeo y vigilancia inteligente hasta movilidad conectada, gestión del tráfico, drones, señalización digital o servicios de emergencia.

En un futuro que no está tan lejos, se visualiza el Mundial 2030, en el que España tendrá la oportunidad de aprovechar las inversiones necesarias para acelerar la modernización de su infraestructura digital y reforzar la competitividad de sus ciudades.

Como resume Peter Jarich, responsable de GSMA Intelligence, el reto ya no consiste únicamente en dimensionar las redes para soportar grandes concentraciones de usuarios, sino en diseñar infraestructuras capaces de ofrecer servicios críticos, acompañar al usuario durante toda su experiencia y generar valor económico mucho después de que termine el evento.

Para el sector de los centros de datos y las telecomunicaciones, la conclusión es clara: los grandes acontecimientos internacionales se están consolidando como catalizadores de nuevas inversiones en capacidad de red, computación distribuida e infraestructura digital, activos que permanecerán mucho más allá del último partido.