Mundial fifa 2026
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Este verano se disputa en Estados Unidos, México y Canadá el Mundial de Fútbol de 2026, una edición que ya ha pasado a la historia por sus dimensiones sin precedentes. Por primera vez, la competición reúne a 48 selecciones que competirán en 16 sedes, disputando un total de 104 partidos repartidos en tres países.

Estos datos por sí mismos ya dan buena cuenta del evento que es un mundial, pero más allá del plano puramente deportivo, hay un aspecto a tener en cuenta para que el desarrollo del mismo pueda desenvolverse de la mejor de las maneras y es el de la infraestructura digital. Si bien aún estamos atravesando la fase de grupos, hay una previsión de audiencia global que alcanzará los 6.000 millones de aficionados, consolidándose así como el mayor reto de tráfico de datos en tiempo real de la historia. Unos datos que nos llevan a indagar en el verdadero desafío en 2026, el cuál ya no es solo hacer llegar la señal de vídeo a las pantallas, sino fulminar la latencia.

En una sociedad donde los hábitos de consumo han cambiado radicalmente —los aficionados ya no ven el partido de forma pasiva, sino que interactúan simultáneamente en redes sociales, consultan estadísticas en tiempo real y consumen segundas pantallas—, un retraso de pocos segundos destruye la experiencia. El objetivo de la industria es directo: conseguir que la experiencia en servicios de streaming, IPTV y aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA) sea inmediata, evitando que el vecino te grite un gol un minuto antes de que ocurra en tu pantalla.

Los fontaneros de la red: Del césped al centro de datos

Estadio Ciudad de México Azteca
Estadio Azteca, México. – Gettyimages

Para que la transmisión recorra miles de kilómetros en milisegundos, gigantes de la tecnología, el cómputo y las telecomunicaciones operan de forma coordinada en una arquitectura por capas bien definidas: desde el propio terreno de juego hasta los nodos de interconexión locales y metropolitanos.

El cómputo en el terreno: Lenovo y AT&T

La captura del dato comienza en el propio estadio. Empresas de telecomunicaciones como AT&T han liderado proyectos críticos de conectividad en recintos históricos, ejecutando planes de ampliación y modernización de infraestructuras de red en sedes clave y de alta densidad como el Estadio Azteca, asegurando que la última milla soporte el tráfico masivo de miles de dispositivos concurrentes.

La compañía asegura haber triplicado la capacidad de su red en el recinto, alcanzando velocidades superiores a 600 Mbps de descarga y más de 100 Mbps de subida.

Una vez que la señal de vídeo se genera localmente, entra en juego el procesamiento inmediato. Lenovo, socio tecnológico oficial de la FIFA, ha desplegado una plataforma de infraestructura basada en IA con el fin de elevar la experiencia del aficionado y optimizar las operaciones del torneo. Su despliegue técnico incluye soluciones específicamente orientadas a la distribución de IPTV de baja latencia y soporte a funciones avanzadas de IA, centralizadas en puntos neurálgicos como el International Broadcast Center (IBC) de Dallas, un centro masivo donde operan más de 17.000 dispositivos de última generación y un equipo técnico de más de 200 ingenieros especializados.

El bypass de Internet: DE-CIX y el Remote Peering

Cuando los datos salen de las sedes mundialistas, el gran reto de ingeniería es que no se pierdan en rutas de red públicas ineficientes. Aquí es donde los puntos de intercambio de internet (IXPs) se vuelven indispensables. DE-CIX ha implementado de manera estratégica el concepto de Remote Peering, una tecnología que permite a las redes conectarse a ecosistemas de interconexión distribuidos geográficamente sin la necesidad de desplegar infraestructura física en cada ciudad o país.

"El Remote Peering permite que las redes se conecten a ecosistemas de interconexión ubicados en otros mercados sin necesidad de desplegar infraestructura física en cada ciudad o país", explican desde DE-CIX a DCD. "Para servicios como IPTV, streaming, videojuegos y aplicaciones de inteligencia artificial, esto contribuye a acercar contenidos y servicios a los usuarios mediante rutas de tráfico más directas. En lugar de que los datos recorran trayectos más largos o menos eficientes, las redes pueden intercambiar tráfico directamente a través de plataformas de interconexión neutrales. El objetivo es sencillo: que los usuarios no perciban ningún retraso".

A través de este modelo, las plataformas intercambian tráfico de forma directa, esquivando intermediarios y saturaciones. Un ejemplo claro ha sido el refuerzo del corredor de conectividad entre México y Dallas. Dallas actúa como uno de los grandes centros de convergencia de proveedores cloud y redes de distribución de contenido (CDNs) en Norteamérica. Al interconectar directamente ambas regiones, las redes latinoamericanas esquivan rutas congestionadas, garantizando estabilidad y tiempos de carga óptimos durante los partidos.

Fifa2026
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La capilaridad local

La señal no solo debe ser fluida en el continente americano, sino en todo el planeta. Desde la perspectiva macro que maneja Spain DC (Asociación Española de Data Centers), su director técnico, Alejandro Fuster, señala que eventos masivos como el Mundial aceleran de forma irreversible una tendencia del mercado: la necesidad de una infraestructura digital fuertemente distribuida.

"El Mundial 2026 es un caso especialmente relevante por escala, pero no lo vemos como un fenómeno completamente aislado. Forma parte de una tendencia más amplia: los grandes eventos se han convertido en experiencias digitales multicanal. La sociedad ya no espera únicamente ver una señal de vídeo. Espera poder seguir estadísticas, repeticiones, comentarios, clips, entrevistas, análisis, traducciones, contenido en redes y experiencias digitales casi en paralelo a lo que ocurre físicamente en el recinto", afirma Alejandro Fuster.

Desde la perspectiva de SpainDC, señalan que lo relevante es que todo ese ecosistema se apoya en una infraestructura digital cada vez más distribuida. Los centros de datos centrales siguen siendo esenciales para alojar capacidad de cómputo, almacenamiento y distribución. Pero determinadas funciones necesitan acercarse al lugar donde se generan o consumen los datos. Ahí entra el papel de los centros de datos edge y de los nodos metropolitanos. “No hablaría tanto de un cambio de paradigma repentino como de una aceleración de algo que ya estaba ocurriendo".

Cruzando océanos: La señal hacia Europa, Asia y el resto del mundo

El desafío de la latencia se multiplica exponencialmente cuando la transmisión debe saltar de continente en tiempo real. Para que un espectador en Madrid, París, Tokio o Sídney reciba la señal con la misma inmediatez que alguien en el estadio, la red global de telecomunicaciones ejecuta una operación de ingeniería transoceánica perfecta.

Una vez que el IBC de Dallas procesa y codifica los flujos de vídeo principales, la señal es inyectada en las grandes redes de transporte que conectan con los sistemas de cables submarinos del Atlántico y el Pacífico. No obstante, enviar los datos directamente a cada usuario final desde Norteamérica colapsaría las conexiones transatlánticas e introduciría una latencia física inevitable por la distancia de la luz en la fibra.

Para solucionarlo, los grandes operadores internacionales y las redes de distribución de contenido (CDNs) mundiales utilizan una estrategia de "espejo masivo". Los nodos metropolitanos de interconexión en Europa y en Asia reciben una única señal troncal de alta prioridad. Inmediatamente, esta señal se replica y se almacena en la memoria caché de los centros de datos locales en el "Edge" o borde de la red de cada región.

Cuando un aficionado en España enciende su aplicación para ver el partido, su dispositivo no realiza una petición a un servidor en Texas o California; se conecta directamente al centro de datos metropolitano más cercano dentro de su propio país. Al acortar la distancia física a unos pocos kilómetros, el "búfer" disminuye a niveles imperceptibles. Esto convierte a los centros de datos regionales de todo el mundo en piezas críticas para garantizar que el tráfico global del torneo no sufra cuellos de botella en los grandes cables internacionales.

Toronto Mundial 2026
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El pulmón de Sudamérica: Los bastidores del streaming de masa con Ascenty

En el caso de América Latina y el Cono Sur, la señal del Mundial destinada a países como Brasil, Colombia o Chile requiere de una infraestructura de recepción masiva debido a las distancias y a la falta de fronteras terrestres directas con los centros de datos norteamericanos. Aquí es donde entra en juego Ascenty, el gigante de centros de datos en la región.

En los bastidores del streaming de masa, la estrategia para evitar el colapso de las redes sudamericanas replica este modelo de proximidad. Los grandes creadores de contenido, plataformas de streaming y broadcasters oficiales que de manera local gestionan los derechos de retransmisión despliegan Puntos de Presencia (PoPs) dedicados directamente dentro de los masivos campus de centros de datos de Ascenty, tal y como explica a DCD João Walter Silva, Director – Products, Solutions & Edge Strategy de la compañía.

Ascenty actúa como el gran puerto de entrada del tráfico del Mundial gracias a la interconexión directa de sus instalaciones con las principales estaciones de amarre de cables submarinos y una densa red de fibra óptica propia. Esto permite que el contenido multimedia "aterrice" y se distribuya de forma instantánea hacia los operadores locales de internet (ISPs). De este modo, cuando un usuario sintoniza el partido en el Cono Sur, descarga los datos de forma hiper-local, reduciendo el delay a márgenes mínimos y garantizando que la red aguante picos de streaming críticos.

Esta robustez física complementa los esfuerzos de interconexión virtual de la región. De hecho, la optimización de las transmisiones masivas de radio y televisión digital para el mercado sudamericano está empujando al sector a coordinar estas infraestructuras de almacenamiento masivo con los nuevos ecosistemas de intercambio de tráfico locales impulsados por directivos regionales como por ejemplo Darwin da Costa en DE-CIX Brasil.

Rompiendo los termómetros del tráfico global

El impacto de este Mundial en las arterias de la internet global no tiene precedentes, impulsado en gran parte por alianzas estratégicas inéditas, como la alcanzada entre la FIFA y YouTube, que consolida la transición definitiva del público hacia los canales digitales a escala masiva.

Las métricas de consumo ya reflejan esta realidad histórica. Desde De-Cix, confían en que la Copa Mundial de la FIFA 2026 genere un aumento significativo del tráfico en múltiples categorías, entre ellas vídeo en streaming, IPTV, redes sociales, videojuegos, servicios en la nube y aplicaciones basadas en inteligencia artificial asociadas al evento. “Los aficionados ya no se limitan a ver los partidos: al mismo tiempo consumen contenidos en streaming, comparten información, interactúan en redes sociales, consultan estadísticas en tiempo real y, cada vez más, utilizan experiencias impulsadas por inteligencia artificial" explican.

Para entenderlo mejor, nos explican un ejemplo como es el hecho de que durante el partido Francia-Senegal del 17 de junio de 2026, DE-CIX registró un nuevo récord histórico global de tráfico, alcanzando los 27,7 Tbit/s, la cifra más alta de nuestra historia. “Lo que hace único al Mundial no es solo el tamaño de su audiencia, sino también su duración: en lugar de generar un pico puntual en un único día, provoca una demanda sustained durante varias semanas en plataformas de streaming, redes sociales, servicios en la nube, videojuegos y, cada vez más, aplicaciones basadas en IA".

Selecciones Mundial 2026
– FIFA

Las métricas clave de este estrés en la red revelan un escenario extraordinario:

  • Crecimiento regional: Gracias a la infraestructura de interconexión neutral, el tráfico en el nodo de DE-CIX en México ha aumentado un 450 % en menos de seis meses, registrando picos históricos de 289 Gbit/s coincidiendo con el torneo.
  • Presión sostenida: A diferencia de otros eventos de gran audiencia que generan picos de un solo día, el Mundial genera una demanda masiva y constante que se prolonga durante varias semanas, estimándose un volumen de consumo que supera los 50 Terabytes de datos por partido dentro de los propios estadios.

El nuevo paradigma: El tráfico de IA frente al streaming tradicional

Una de las grandes revelaciones técnicas del torneo de 2026 es que la Inteligencia Artificial introduce un perfil de tráfico completamente diferente al de la distribución de vídeo tradicional.

"La inteligencia artificial introduce un perfil de tráfico fundamentalmente distinto al de la distribución tradicional de vídeo", explican los ingenieros de DE-CIX. "En el caso del streaming de vídeo, el principal desafío consiste en entregar grandes volúmenes de contenido de forma eficiente y constante. Las cargas de trabajo de IA, especialmente las relacionadas con inferencia, requieren a menudo que los datos se intercambien, procesen y devuelvan prácticamente de forma instantánea. Tanto el procesamiento como la respuesta deben producirse prácticamente al mismo tiempo que ocurre el acontecimiento".

"Aquí es donde cobra relevancia el concepto de AI-IX. La inteligencia artificial requiere ecosistemas altamente interconectados que unan proveedores cloud, infraestructuras de IA, empresas, redes y usuarios mediante conexiones de baja latencia y gran capacidad. En muchos sentidos, el Mundial ofrece una visión anticipada de cómo será Internet en el futuro: una red globalmente distribuida, altamente interactiva, impulsada por inteligencia artificial y operando en tiempo real".

Mapeando las diferencias de infraestructura explicadas por los expertos de DE-CIX y Spain DC, el comportamiento de la red se divide en dos enfoques:

Tabla latencia mundial 2026
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Las denominadas "AI Factories" (fábricas de IA) desplegadas en los centros de control de Dallas y Miami requieren una estabilidad eléctrica extrema y han transformado el diseño de hardware. Como detalla el portavoz de Spain DC, las cargas de IA concentran tanta potencia en menos espacio que la refrigeración líquida o los sistemas híbridos aire-líquido han dejado de ser una excepción tecnológica para convertirse en un estándar de diseño en los nuevos proyectos de ingeniería de infraestructura.

"Las cargas de IA, especialmente aquellas que utilizan GPU, aceleradores y sistemas de alto rendimiento, concentran mucha más potencia en menos espacio. Esto obliga a repensar elementos muy físicos del centro de datos: distribución eléctrica, refrigeración, peso estructural, cableado, redundancia, mantenimiento y operación. También cambia el perfil energético. No se trata solo de consumir más energía, sino de gestionar cargas más intensivas, variables y críticas. La IA requiere estabilidad eléctrica, capacidad de crecimiento y una planificación de red que acompañe la inversión", detalla Fuster.

La obsesión por el Zero Downtime y el blindaje energético

Ante picos de demanda impredecibles y masivos, la posibilidad de un apagón técnico o una caída del servicio de distribución digital mantiene en alerta a toda la industria. Sin embargo, los operadores de centros de datos abordan el concepto de Zero Downtime desde un prisma realista de resiliencia y contención, asumiendo la complejidad intrínseca de los sistemas descentralizados.

"Conviene matizar el concepto de 'zero downtime'", señala el director técnico de Spain DC. "En sistemas tan complejos, siempre puede producirse una incidencia: una congestión puntual, una caída de conectividad, un fallo eléctrico, un problema de software o un ataque. El objetivo técnico realista no es afirmar que nada fallará nunca, sino diseñar para que un fallo localizado no se propague, no afecte a los servicios críticos y no sea visible para el usuario final. En un evento actual ya no existe una única señal o un único flujo de datos".

"Desde la perspectiva de los centros de datos, hay tres elementos clave", añade Fuster. "El primero es la redundancia real: centros de datos alternativos, nodos edge replicados, rutas de fibra físicamente diversas, alimentación eléctrica redundante. El segundo es la priorización de servicios. No todo puede tratarse igual. La distribución de señal, la seguridad, las comunicaciones operativas deben tener prioridad sobre servicios menos críticos. Esto permite degradar de forma controlada aquello que sea secundario y preservar lo esencial. El tercero es la observabilidad y la automatización. Cuando se detecta una incidencia, los sistemas deben poder redirigir tráfico, activar rutas alternativas, balancear carga o aislar componentes afectados con rapidez".

Para blindar energéticamente los sistemas ante picos impredecibles, los estándares técnicos de la industria han evolucionado hacia una infraestructura por capas que busca mitigar el estrés de las redes eléctricas locales.

"En un centro de datos, la continuidad energética se construye por capas. Primero, una conexión eléctrica robusta. Después, una distribución interna redundante. A continuación, sistemas UPS para absorber microcortes, perturbaciones instantáneas o variaciones de tensión. Y, finalmente, baterías, sistemas BESS o generación de respaldo para incidencias más prolongadas", desgrana Fuster. "En los últimos años ha crecido mucho el papel de las baterías de ion-litio y de los sistemas BESS, especialmente por su rapidez de respuesta, densidad energética e integración con sistemas avanzados de gestión energética".

El legado digital: ¿Qué pasa cuando termine el Mundial?

Una de las grandes preguntas económicas que rodea a este despliegue multimillonario es la rentabilidad de las inversiones de infraestructura una vez que concluya el evento deportivo. Los expertos coinciden en que el "legado digital" no surge de forma espontánea; requiere planificación comercial previa.

Copa mundial de la Fifa 2026
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"La reutilización de infraestructura digital tras un gran evento no ocurre de forma automática. Hay que ser realistas: si un operador, un proveedor tecnológico o una organización despliega fibra, capacidad de cómputo, equipamiento edge o conectividad para un torneo concreto, esa inversión responde a un contrato, a un cliente y a una necesidad específica. No se puede asumir que, al terminar el evento, esa infraestructura quede disponible sin más para terceros", recuerda con firmeza Alejandro Fuster.

"Por eso, el legado digital debe planificarse desde el principio con criterios comerciales y operativos. La pregunta clave no es solo qué infraestructura queda, sino quién es el propietario, quién la opera, quién la mantiene, bajo qué condiciones puede utilizarse después y si existe demanda real para darle continuidad. Un nodo edge aislado tiene una utilidad limitada una vez terminado el evento. Pero si ese nodo se integra con centros de datos metropolitanos, operadores de red, proveedores cloud o clientes empresariales, puede seguir formando parte de una cadena digital útil".

Una parte del equipamiento técnico y de las unidades móviles desplegadas en los estadios es estrictamente temporal y se retirará al finalizar el torneo. No obstante, las inversiones estructurales profundas —como las redes de fibra metropolitana, los mega campus altamente conectados de Ascenty, las ampliaciones de interconexión en el corredor México-Dallas, los puntos de presencia y los centros de datos comerciales— están diseñadas para tener una segunda vida útil.

Toda esa súper-red que hoy se utiliza para mitigar los milisegundos de retraso en un gol se reconvertirá de manera inmediata. Al estar integrada en cadenas comerciales más amplias, esa misma infraestructura dará soporte diario a la conectividad cloud corporativa, aplicaciones empresariales, videojuegos en la nube, producción audiovisual recurrente y, de forma muy destacada, al desarrollo y despliegue de iniciativas de inteligencia artificial en toda la región. El Mundial de 2026 habrá terminado, pero las autopistas de baja latencia de la internet del futuro ya habrán quedado construidas.