El desarrollo de grandes infraestructuras digitales continúa generando tensiones en el territorio. En el municipio valenciano de Picassent, diversas organizaciones sociales y ecologistas han alzado la voz contra el proyecto Digital Valley Comunitat Valenciana, un macrocentro de datos que, según denuncian, podría tener impactos significativos sobre el medio ambiente y los recursos locales.
El proyecto, presentado en 2025 como una inversión de más de 2.200 millones de euros con una previsión de miles de empleos, contempla la construcción de un campus tecnológico sobre una superficie de 77 hectáreas, de las cuales cerca de la mitad se destinarán directamente a instalaciones de data center.
Un proyecto de gran escala con impacto territorial
Colectivos como Juntes pel Territori advierten de que la iniciativa plantea importantes interrogantes desde el punto de vista ambiental. Entre las principales preocupaciones destaca el elevado consumo de agua y energía asociado a este tipo de infraestructuras, especialmente en una zona donde los recursos hídricos ya están sometidos a presión por el uso agrícola y los efectos del cambio climático.
La presión sobre el agua, en el centro del debate
Uno de los puntos más sensibles es la proximidad del proyecto al Parc Natural de l’Albufera, un ecosistema especialmente vulnerable que depende del equilibrio hídrico de los ríos Júcar y Turia. Según los colectivos, un aumento en la demanda de agua podría agravar la situación de este entorno protegido, que aún se recupera de episodios recientes de inundaciones y acumulación de sedimentos.
Un modelo en cuestión
Además del impacto hídrico, las organizaciones cuestionan el modelo de desarrollo asociado a este tipo de instalaciones. Argumentan que los centros de datos forman parte de una tendencia expansiva que prioriza la rentabilidad económica frente a los límites ambientales, con consumos energéticos muy elevados y beneficios que, en muchos casos, no se traducen en un retorno proporcional para el territorio.
Urbanismo y tramitación bajo lupa
En este contexto, también se ha puesto el foco en la planificación urbanística del proyecto, que prevé su implantación sobre suelo agrícola e incluso en áreas con riesgo de inundación. Este aspecto, junto con la tramitación acelerada bajo figuras administrativas como los Proyectos de Interés Autonómico, ha generado críticas por parte de los colectivos, que reclaman mayor transparencia y evaluación ambiental rigurosa.
Pese a las promesas de desarrollo económico y posicionamiento estratégico como hub digital en el Mediterráneo, el debate sobre Digital Valley refleja una tensión creciente: cómo compatibilizar la expansión de la economía digital con la sostenibilidad de los territorios que la albergan.
Comments