La expansión de la inteligencia artificial y sus necesidades de infraestructura está modificando la geografía de la infraestructura digital europea y más concretamente la de la Península Ibérica . Según un estudio de DotEcon/Dotstream Group para DE-CIX España y Portugal están evolucionando hacia un modelo de infraestructura distribuida, frente a la concentración tradicional de mercados como Fráncfort, Londres, Ámsterdam y París.
El modelo se articula alrededor de tres grandes nodos:
- Madrid concentra hyperscalers, operadores de centros de datos y redes internacionales
- Lisboa y Sines funcionan como puerta atlántica hacia América, África y Estados Unidos
- Barcelona refuerza las conexiones mediterráneas y europeas.
A estos mercados se suman nuevos polos en Aragón, País Vasco, Comunidad Valenciana, Extremadura y distintas regiones portuguesas, donde la disponibilidad de suelo y energía puede favorecer nuevos despliegues.
Una arquitectura basada en conectividad
La tesis del informe no depende únicamente de la capacidad de los centros de datos. La ventaja del modelo distribuido reside en combinar data centers, fibra, cables submarinos e Internet Exchanges dentro de un mismo ecosistema.
Según el estudio, esta infraestructura distribuida se apoya en 15 sistemas de cables submarinos, con 20 puntos de amarre, que proporcionan conectividad intercontinental; 12 grandes redes de fibra, encargadas de conectar los principales hubs con las distintas regiones; y 13 Internet Exchanges (IXP), que reúnen a más de 800 redes y facilitan la interconexión y el peering. Sobre esta base se proyecta además una capacidad de hasta 9 GW de data centers, orientada a soportar las crecientes cargas de trabajo de inteligencia artificial y cloud.
La combinación de estos elementos permite distribuir las cargas de computación sin depender de una única ciudad. Para aplicaciones de inferencia de IA, esta arquitectura también facilita acercar capacidad de procesamiento al usuario final.
La IA cambia las necesidades de red
El entrenamiento de modelos requiere grandes concentraciones de capacidad computacional y conectividad de alta capacidad. La inferencia introduce una necesidad diferente: distribuir capacidad de cómputo cerca de los usuarios y servicios que generan las cargas.
Esta diferencia favorece arquitecturas en las que los grandes campus de IA conviven con instalaciones regionales y nodos edge.
En Iberia, la proximidad entre Madrid, Lisboa y Barcelona, junto con las redes terrestres y submarinas, permite plantear la península como una infraestructura digital interconectada y no como tres mercados independientes.
Energía: el principal límite a la expansión
La disponibilidad de conectividad no elimina uno de los principales cuellos de botella del crecimiento de los centros de datos: el acceso a la electricidad.
Los proyectos de IA requieren bloques de potencia cada vez mayores y compiten por capacidad de conexión en redes que también deben absorber electrificación industrial, transporte y generación renovable.
El estudio identifica el acceso a la red eléctrica como uno de los principales retos para la expansión de nuevos campus, especialmente en un momento de tensión en cuanto a las nuevas regulaciones gubernamentales. En paralelo, el mercado energético está dimensionando una demanda creciente: EDP señala una cartera de más de 18 GW de proyectos de centros de datos con los que ha evaluado potencial suministro de energía en Iberia.
Esto convierte la disponibilidad de potencia, además de la conectividad, en un factor determinante para decidir dónde localizar nuevas cargas de IA.
Un corredor digital hacia Latinoamérica
La posición atlántica de la península añade otra dimensión estratégica. Lisboa y Sines, junto con otros puntos de amarre españoles y portugueses, conectan Europa con Brasil, otros mercados latinoamericanos, Norteamérica y África.
Para Latinoamérica, esta infraestructura puede reforzar rutas directas hacia Europa y reducir la dependencia de determinados corredores tradicionales.
Además, la combinación de cables submarinos, puntos de intercambio y data centers ibéricos también puede favorecer arquitecturas híbridas en las que los datos y las cargas de computación se distribuyan entre ambos lados del Atlántico.
De hubs aislados a un ecosistema distribuido
El concepto de “Capital Digital Distribuida” propuesto por el estudio refleja un cambio de arquitectura: la competitividad de una región ya no depende exclusivamente de disponer de un gran hub de centros de datos.
La capacidad de conectar distintos campus, acceder a energía, intercambiar tráfico localmente y disponer de rutas internacionales diversificadas puede convertirse en un factor igualmente determinante.
Para España y Portugal, el reto será trasladar esta ventaja de conectividad a capacidad real de infraestructura, especialmente en aquellas regiones donde la disponibilidad eléctrica todavía limita el desarrollo de nuevos proyectos.
La evolución de Madrid, Lisboa, Sines y Barcelona, junto con los nuevos hubs regionales, apunta hacia un modelo en el que la infraestructura de IA se distribuye geográficamente pero funciona como un único ecosistema digital interconectado.
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