La expansión de los centros de datos está consolidando a Aragón como uno de los principales polos de infraestructura digital de España. La comunidad concentra proyectos de grandes operadores y compañías tecnológicas, con inversiones que superan los 47.000 millones de euros en las iniciativas analizadas por la Fundación Basilio Paraíso.
Según sus estimaciones, el despliegue de estas instalaciones podría generar cerca de 1.200 millones de euros anuales para el PIB aragonés, además de miles de empleos directos e indirectos.
El análisis plantea, sin embargo, que el impacto no debería limitarse a la construcción y operación de los data centers. El objetivo es utilizar estas infraestructuras como punto de partida para desarrollar una cadena de valor vinculada a la inteligencia artificial y otros servicios digitales.
Infraestructura digital y ecosistema de IA
El crecimiento de la capacidad de cómputo está aumentando la demanda de servicios asociados a los centros de datos, desde ingeniería y construcción hasta refrigeración, sistemas eléctricos, conectividad, ciberseguridad y operación de infraestructura.
La Fundación propone cinco líneas de actuación y quince medidas para aumentar la participación de empresas locales, atraer talento especializado y favorecer la creación de nuevas actividades tecnológicas.
*Las cifras son proyecciones y dependen de la ejecución efectiva de los proyectos anunciados.
Energía, agua y conectividad
El principal condicionante para el crecimiento de los data centers será la disponibilidad de infraestructura energética. La llegada de grandes consumidores obliga a reforzar las redes y garantizar capacidad de conexión, además de disponer de generación suficiente para atender una demanda eléctrica creciente.
La disponibilidad de agua es otro de los factores que condicionan la expansión. Los nuevos proyectos deberán incorporar soluciones de refrigeración que reduzcan el consumo hídrico, especialmente en un contexto de mayor presión sobre los recursos.
A ello se suma la conectividad. La posición de Aragón entre Madrid y Barcelona, junto con el desarrollo de redes de fibra y nueva infraestructura eléctrica, contribuye a reforzar el atractivo de la región para campus de hiperescala.
El reto de captar el valor de la inversión
Para Aragón, el desafío será conseguir que una parte significativa de los beneficios asociados a los centros de datos permanezca en la región.
Esto implica desarrollar proveedores especializados, formar profesionales en infraestructura cloud, redes, GPU, almacenamiento, energía y refrigeración, y conectar estas capacidades con sectores industriales y tecnológicos ya presentes en la comunidad.
La evolución de la regulación también será determinante. Los nuevos requisitos estatales relacionados con eficiencia energética, sostenibilidad y consumo de agua pueden condicionar el desarrollo de futuros proyectos.
Aragón ante la siguiente fase del boom de data centers
La comunidad cuenta con varios de los elementos necesarios para consolidarse como polo de infraestructura digital: grandes proyectos de inversión, disponibilidad energética, suelo, conectividad y acceso a mercados relevantes.
Ahora, el objetivo será transformar esa capacidad instalada en actividad tecnológica de mayor valor añadido. Si consigue desarrollar un ecosistema de proveedores y talento alrededor de los centros de datos, Aragón podrá ampliar el impacto económico de la actual expansión de infraestructura para IA.
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