Hace ya meses que Aragón se viene afianzando como uno de los polos más dinámicos de Europa para la instalación de centros de datos, destacando, entre otros aspectos, un respaldo social poco habitual en este tipo de infraestructuras.

Los últimos estudios sitúan la valoración ciudadana en un 8,4 sobre 10 y apuntan a que dos de cada tres aragoneses ven en estos proyectos una oportunidad de futuro para la comunidad.​

Un hub europeo con 47.000 millones en juego

Según un informe de la Fundación Basilio Paraíso, Aragón aspira a convertirse en el tercer mayor mercado europeo de centros de datos, solo por detrás de Londres y Frankfurt, con inversiones proyectadas que superan los 47.000 millones de euros en la próxima década.

El estudio cifra en 2.548 MW la potencia agregada de los proyectos y estima que el sector podría llegar a aportar hasta un 10% del PIB regional en los años de mayor despliegue.​

Empleo masivo en construcción y puestos cualificados en operación

Uno de los aspectos a destacar es el empleo generado durante la fase de construcción de las infraestructuras. Las estimaciones indican una media anual superior a los 20.000 puestos de trabajo y picos en torno a 30.000 empleos en 2028, impulsando sectores como obra civil, ingeniería e industria auxiliar.

Una vez en operación, los centros de datos crearán entre 3.000 y 4.500 empleos directos altamente cualificados, a los que se sumará prácticamente otro tanto en empleo indirecto, con un valor añadido bruto anual que podría superar los 980 millones de euros y una recaudación fiscal acumulada de hasta 4.300 millones en diez años.​

Ventajas competitivas: suelo, energía y posición geográfica

El atractivo de Aragón para promotores e hiperescaladores se apoya en tres palancas principales: disponibilidad de grandes superficies de suelo industrial, acceso a energía renovable abundante y escalable, y una posición geoestratégica que permite dar servicio a Europa occidental y meridional con baja latencia. Estas condiciones han llevado a que la comunidad se sitúe por delante de hubs consolidados como París o Dublín en términos de capacidad proyectada, y la colocan en el radar de inversiones ligadas a cloud, inteligencia artificial y procesamiento masivo de datos.​

Debate sobre sostenibilidad y retorno al territorio

El despliegue acelerado de centros de datos también ha abierto un debate público sobre su huella ambiental y su encaje en el territorio, especialmente en lo relativo al consumo de energía y agua. Diversos actores reclaman que las inversiones se alineen con el aprovechamiento de recursos locales, el apoyo a pymes y la creación de mecanismos de gobernanza —como planes directores y fondos específicos— que garanticen que la riqueza generada se traduzca en cohesión social y desarrollo equilibrado.​

Aragón, referencia en infraestructura digital y desarrollo sostenible

Con este conjunto de factores, Aragón consolida su liderazgo tecnológico en España y se proyecta como un referente europeo en infraestructura digital, innovación y transición energética. La combinación de apoyo ciudadano, volumen inversor, empleo cualificado y exigencia en sostenibilidad está convirtiendo a la comunidad en un destino prioritario para la expansión de centros de datos de última generación