Aragón se ha consolidado como uno de los principales polos para el desarrollo de centros de datos en España. Actualmente, la comunidad cuenta con seis instalaciones operativas y otros 12 proyectos en planificación, según el mapa de proyectos analizado. Esta expansión ha reforzado el peso de Aragón en el mapa de la infraestructura digital, pero también ha generado contestación en algunos de los territorios afectados, donde en el último año se han sucedido movilizaciones y alegaciones relacionadas con el desarrollo de estas instalaciones.
El pasado 27 de septiembre cerca de 500 personas participaron en una marcha convocada por la plataforma Salvemos los Pinares de Venecia contra el centro de datos que Microsoft proyecta junto a Puerto Venecia, en Zaragoza.
El proyecto de Microsoft ocupa unas 59 hectáreas y contempla una inversión estimada de 2.882 millones de euros, con una primera fase valorada en 582 millones. El campus está diseñado para cargas de cloud e inteligencia artificial y contará con infraestructuras eléctricas y de conectividad asociadas.
Aragón ya concentra una red de proyectos
La protesta se produce en una comunidad que está experimentando una rápida expansión de su infraestructura digital.
Aragón cuenta actualmente con seis centros de datos operativos: tres de AWS, uno de Forestalia, uno de Grupo Aire y uno de Redestel Data Center.
A ellos se suman proyectos en planificación de AWS, Microsoft, Blackstone QTS, Box2Bit, Ignis DayOne, Ponentia Logistic, SAMCA Green IT, Tillion y Vantage.
En el caso de Microsoft, los tres campus incluidos en su planificación regional son La Muela, Villamayor de Gállego y Zaragoza-Puerto Venecia, que el Gobierno de Aragón tramita conjuntamente dentro del PIGA Región MSFT.
La dimensión del despliegue hace que el debate ya no se limite a la construcción de instalaciones individuales. La disponibilidad de red eléctrica, agua, suelo industrial, fibra y capacidad de transporte se convierte en un elemento común a buena parte de los proyectos.
El propio PIGA de Microsoft contempla la implantación e interconexión de sus tres campus aragoneses, junto con las infraestructuras necesarias para su funcionamiento.
Energía, agua y territorio entran en la ecuación
La expansión de Aragón como polo de centros de datos se ha apoyado en la disponibilidad de suelo y generación renovable, pero también ha abierto un debate sobre la capacidad de las infraestructuras para absorber nueva demanda.
En los últimos meses, los proyectos de AWS y Microsoft han avanzado en paralelo a nuevas actuaciones sobre redes eléctricas e hidráulicas. AWS, por ejemplo, está desarrollando infraestructuras asociadas a sus campus en Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y Huesca.
En este contexto, la discusión sobre Puerto Venecia introduce otra variable: el impacto físico de la construcción de grandes campus, desde la ocupación del suelo hasta la gestión de millones de metros cúbicos de tierra.
Para los desarrolladores, estos factores forman parte del coste y del calendario de construcción. Para las administraciones, su gestión determina las condiciones territoriales y ambientales bajo las que puede crecer la infraestructura digital.
Un debate que escala con el tamaño del mercado
La protesta de Torrero llega pocos días después de que las Cortes de Aragón rechazaran crear una comisión específica para estudiar la implantación de centros de datos en la comunidad. La iniciativa pretendía analizar precisamente cuestiones relacionadas con recursos energéticos e hídricos, territorio e impacto económico.
La sucesión de ambos acontecimientos muestra que el crecimiento de Aragón como mercado de centros de datos está entrando en una fase diferente: el foco ya no está únicamente en atraer inversión, sino en cómo se despliega físicamente esa capacidad y qué infraestructuras requiere.
Para los operadores, el reto será demostrar que los nuevos campus pueden integrarse en el territorio con un uso eficiente de energía, agua y suelo. Para las administraciones, será necesario compatibilizar la expansión de la capacidad digital con la planificación de las redes y las exigencias ambientales.
El caso de Puerto Venecia se convierte así en un nuevo capítulo del debate sobre el modelo de crecimiento de los centros de datos en Aragón, en un momento en que la comunidad continúa acumulando proyectos de hyperscale, cloud e infraestructura para IA.
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