Centro microsoft aragon
– Microsoft

Las Cortes de Aragón han rechazado la creación de una comisión de estudio sobre la implantación de centros de datos en la comunidad. La iniciativa, promovida por Izquierda Unida, recibió el apoyo de los grupos de la oposición, pero fue tumbada por los votos de PP y Vox.

La propuesta pretendía analizar los beneficios y posibles impactos de estas infraestructuras sobre los municipios, los recursos energéticos e hídricos y el territorio.

El debate se produce mientras Aragón concentra algunos de los mayores proyectos de infraestructura digital de España, con desarrollos de Amazon, Microsoft, Vantage, Box2Bit, Tillion, ACS y otros operadores.

70.000 millones anunciados, 33.400 millones con expediente

La magnitud económica es uno de los principales elementos del debate. La Fundación Basilio Paraíso cifra en torno a 70.000 millones de euros la inversión total anunciada en centros de datos en Aragón.

Sin embargo, existe una diferencia entre los proyectos anunciados y aquellos que cuentan con tramitación administrativa. El último informe de la Fundación sitúa en más de 33.400 millones de euros el volumen correspondiente a proyectos con expediente oficial.

La Fundación estima que la fase de construcción de los centros de datos podría aportar más de 8.000 millones de euros de riqueza a Aragón entre 2024 y 2033, mientras que la operación generaría unos 1.150 millones anuales.

Energía y agua entran en el debate territorial

La disponibilidad de energía es uno de los principales argumentos alrededor del despliegue. El presidente aragonés, Jorge Azcón, ha defendido que la comunidad genera aproximadamente el doble de la electricidad que consume y que el 82% de su generación es renovable. También ha cuestionado el impacto que, a su juicio, tendría el proyecto de Real Decreto estatal sobre los desarrollos previstos.

Desde la oposición, las críticas se centran en la necesidad de conocer con mayor precisión el consumo de recursos y las contraprestaciones para el territorio. Durante el debate parlamentario se plantearon cuestiones sobre el agua, la electricidad y el impacto de los proyectos en los municipios.

El consumo hídrico adquiere especial relevancia a medida que aumenta la densidad de potencia de los centros de datos y se extiende la refrigeración líquida. El sector, por su parte, está incorporando circuitos cerrados y otras tecnologías para reducir el uso de agua, un aspecto señalado también durante el debate parlamentario.

Microsoft y Amazon concentran parte del despliegue

La expansión de Aragón no se limita a proyectos anunciados. El Gobierno autonómico tramita, por ejemplo, el Plan de Interés General Región MSFT, que contempla tres campus de Microsoft en La Muela, Villamayor de Gállego y Zaragoza, además de su interconexión mediante fibra óptica y las infraestructuras eléctricas y de agua asociadas.

Amazon, por su parte, elevó en 2026 hasta 33.700 millones de euros su inversión prevista en España para ampliar su infraestructura de centros de datos, con la región AWS situada en Aragón como uno de los principales proyectos.

Estos desarrollos muestran que el impacto territorial de un campus de data centers va más allá del edificio IT: requiere subestaciones, alta tensión, fibra óptica, agua, accesos y suelo industrial.

El reto pasa de atraer inversión a generar valor local

El debate parlamentario coincide con una segunda fase de análisis del impacto económico de los centros de datos. La Fundación Basilio Paraíso plantea que el objetivo ya no debe limitarse a atraer CAPEX, sino conseguir que una parte mayor del valor generado permanezca en Aragón.

Su estudio identifica oportunidades para las empresas locales en construcción, servicios técnicos, mantenimiento y operación. Según sus estimaciones, las pymes aragonesas podrían captar hasta 174 millones de euros anuales vinculados al mantenimiento de estas infraestructuras si desarrollan las capacidades necesarias.

La discusión sobre los centros de datos en Aragón refleja así un problema que empieza a repetirse en otros mercados: cómo equilibrar la llegada de capacidad digital con la disponibilidad de energía, agua, suelo e infraestructuras de red.

El siguiente reto para Aragón será convertir los proyectos anunciados en capacidad efectivamente desplegada y, al mismo tiempo, definir mecanismos que permitan medir su impacto energético, territorial y económico. Para el sector, el caso aragonés anticipa un debate que acompañará al crecimiento de los centros de datos en España durante los próximos años.