Los cambios en las alianzas geopolíticas han marcado los primeros seis meses de la última presidencia de Trump. La relación entre Europa y EE. UU., que en su día fue una de las más estrechas, se ha debilitado debido a los debates en curso sobre los aranceles, la financiación de la OTAN y la respuesta a la invasión rusa de Ucrania, entre otras cuestiones. Para algunos europeos, Estados Unidos ya no es el aliado de confianza que era antes.

En cuanto a la tecnología, los Estados europeos dependen en gran medida de las empresas estadounidenses. Los hiperescaladores estadounidenses -como Amazon, Google, IBM, Oracle, Meta y Microsoft- no son meros proveedores de tecnología para los consumidores, sino que también proporcionan recursos esenciales a empresas y organismos gubernamentales. La economía digital europea no puede prosperar sin estos gigantes tecnológicos estadounidenses y, a su vez, los hiperescaladores se benefician sustancialmente de los mercados europeos.

Estas empresas son conscientes de la creciente desconfianza y tensión geopolítica. Desde que el presidente Trump llegó al poder, muchos hiperescaladores han publicado compromisos con Europa y han lanzado las llamadas nubes soberanas, donde las operaciones permanecen dentro de las fronteras europeas. Mientras tanto, los proveedores de tecnología europeos han tratado de diferenciarse promocionando sus credenciales como independientes de la política estadounidense. Pero, ¿son estos movimientos suficientes para poner en riesgo a los hiperescaladores en el mercado europeo?

¿Por qué tienen éxito los hiperescaladores?

Hace tiempo que gobiernos y organizaciones piden a Europa que reduzca su dependencia de Estados Unidos para su infraestructura tecnológica. Los proveedores europeos de servicios en la nube han hecho de la soberanía digital un componente clave de sus propuestas de marketing. Los recientes cambios en las alianzas políticas han acentuado estos llamamientos y han brindado a los proveedores de nube europeos la oportunidad de reforzar su posición.

Existen alternativas a los proveedores de nube hyperscaler. Aun así, el dominio de los hiperescaladores ha crecido orgánicamente durante la última década porque las organizaciones han optado por utilizarlos. Se han asegurado una cuota de mercado considerable ofreciendo precios competitivos, una amplia gama de servicios, gran fiabilidad, alcance global y una experiencia única y coherente. Los clientes pueden utilizar cualquier región que elijan, utilizando el mismo plano de control y la misma interfaz de usuario, y se benefician de pagar una única factura. Para los clientes europeos, los hiperescaladores han ofrecido una propuesta convincente.

¿Por qué Europa no ha desarrollado su propia nube hiperescalable? Hasta cierto punto, esto se debe a que la escala y las capacidades de los hiperescaladores estadounidenses han sido más que suficientes, lo que hace que los argumentos a favor de una alternativa europea sean menos convincentes. Actualmente, ninguna entidad europea es capaz de construir una infraestructura de nube pública a la misma escala, coste y con el mismo nivel de innovación y capacidades que los hiperescaladores.

Aunque algunos europeos han optado por proveedores regionales más pequeños, estas nubes públicas no han experimentado un crecimiento ni de lejos similar al de los hiperescaladores. Los proveedores de nubes más pequeños ofrecen ventajas claras, como asistencia personalizada, idiomas locales y garantías de que los datos se mantienen dentro de las fronteras nacionales o regionales. Suelen ser ideales para organizaciones que operan en un solo país o región, sobre todo las que tienen necesidades limitadas más allá de la infraestructura informática. Algunos ejemplos son Aruba (Italia), Gigas (España), UpCloud (Finlandia), Leaseweb (Países Bajos), Hetzner (Alemania) e Hyve (Reino Unido).

Los proveedores más grandes, como OVH (Francia), T-Systems (Alemania) y Scaleway (Francia), pueden ofrecer una gama más amplia de servicios y operar en más países que los proveedores de nube más pequeños. Sin embargo, sus capacidades siguen siendo más limitadas que las de los grandes hiperescaladores.

Algunos proveedores de nube con sede en Europa también ofrecen servicios más allá de sus fronteras, en mercados como Estados Unidos (por ejemplo, OVH) y Sudamérica (por ejemplo, Gigas).

¿Qué preocupa a los europeos?

En los últimos meses, los hiperescaladores han redoblado sus esfuerzos para demostrar su compromiso con la soberanía digital europea mediante cambios organizativos, desarrollo de nuevos productos y garantías públicas. Estas acciones responden a varias preocupaciones en Europa, entre ellas:

  • Las operaciones europeas de los hiperescaladores estadounidenses pueden estar sujetas a la legislación estadounidense: la Ley CLOUD puede obligar a las empresas con sede en Estados Unidos a entregar a las autoridades estadounidenses los datos almacenados en el extranjero, aunque pertenezcan a ciudadanos europeos.
  • Depender de entidades extranjeras para alojar servicios esenciales (por ejemplo, sanitarios, gubernamentales y bancarios) entraña el riesgo de perder la autonomía nacional o regional sobre infraestructuras críticas.
  • Algunos reguladores de la UE se preguntan si los servicios en nube estadounidenses pueden cumplir plenamente las estrictas normas de protección de datos de la UE.
  • Una dependencia excesiva de los proveedores estadounidenses podría dejar a Europa en una situación vulnerable en caso de tensiones políticas o conflictos económicos con Estados Unidos.
  • Persiste la desconfianza ante la posibilidad de que las agencias de inteligencia estadounidenses vigilen o accedan por la puerta de atrás a los datos alojados en plataformas estadounidenses.
  • Las empresas tecnológicas estadounidenses no siempre se alinean con los valores europeos relacionados con la equidad, la transparencia y la supervisión democrática de los servicios digitales.

Es difícil evaluar la validez de estas preocupaciones, dada la rápida evolución de la geopolítica reciente.

Por qué puede ser difícil recurrir a un proveedor más pequeño

¿Hasta qué punto es factible para una organización utilizar un proveedor europeo junto con un hiperescalador o como alternativa?

Para una organización que ya utilice un hiperescalador, varias razones pueden disuadirla de utilizar un proveedor europeo, entre ellas:

  • Mayor complejidad. La gestión de otro proveedor europeo introduce retos adicionales de desarrollo y funcionamiento.
  • Falta de conocimientos y asistencia. Los equipos de desarrollo existentes pueden carecer de los conocimientos necesarios para administrar o desarrollar en la nueva plataforma. Es poco probable que la documentación, la formación y los foros de soporte sean tan ubicuos como los de un hiperescalador.
  • Servicios limitados. Un proveedor pequeño suele ofrecer una gama de servicios más reducida que un hiperescalador.
  • Menos opciones geográficas. Un proveedor pequeño puede tener una gama limitada de ubicaciones de centros de datos. Si más adelante una organización desea alojar esa aplicación en otra región, es posible que tenga que recurrir a distintos proveedores, lo que aumenta la sobrecarga y la complejidad de la gestión.
  • Sigue habiendo problemas legales. Un proveedor europeo no es necesariamente inmune a la jurisdicción estadounidense. Si la empresa opera en EE.UU., por ejemplo vendiendo servicios o explotando un centro de datos, puede verse obligada a cooperar con las autoridades estadounidenses, aunque su sede esté en Europa.

En las últimas décadas, varias entidades han puesto en marcha varias alianzas e intermediarios, como HPE Cloud28+ y Gaia-X, para ayudar a los proveedores europeos de servicios en nube a prestar servicios transfronterizos de forma más eficaz y hacer frente a estos retos. Sin embargo, han tenido un éxito limitado. El problema es que cada proveedor de nube ofrece servicios diferentes con experiencias de usuario distintas. Una alianza carece de la coherencia de servicios y experiencia que puede ofrecer un único hiperescalador en varias regiones.

Migrar una aplicación desde un hiperescalador introduce más complejidades:

  • Muchas aplicaciones se crean utilizando API propias, lo que dificulta su traslado entre proveedores.
  • Muchas aplicaciones están diseñadas para abarcar múltiples zonas de disponibilidad y regiones para la resistencia y baja latencia, lo que requiere una gran huella de centro de datos.

¿Merece la pena la complejidad?

Las organizaciones que operan en un solo país o en una región pequeña con requisitos limitados pueden beneficiarse del uso de un proveedor de nube europeo. En estos casos, la seguridad de que la aplicación permanece totalmente dentro de la jurisdicción europea es una ventaja significativa frente a los hiperescaladores.

Las organizaciones que requieren una amplia huella y amplias capacidades tienen una opción: o bien utilizar un hiperescalador y aceptar cierta dependencia y supervisión por parte de EE.UU., o bien utilizar múltiples proveedores europeos para mantener la aplicación dentro de la jurisdicción europea, pero a costa de una sobrecarga de gestión adicional.

Por desgracia, la incertidumbre geopolítica hace que la evaluación de los riesgos sea muy difícil hoy en día.

Tomar medidas preventivas para mitigar este riesgo sólo merece la pena si el coste de la implantación es inferior al coste potencial del impacto.

Si una organización perdiera el acceso a sus aplicaciones y datos almacenados con un hiperescalador, las consecuencias podrían ser importantes, con la consiguiente pérdida de ingresos o algo peor. Utilizar varios proveedores de nube europeos en lugar de un único hiperescalador puede aumentar la complejidad y los costes. Sin embargo, mitigaría el riesgo de fallo del hiperescalador. Los costes de mitigación y el impacto son relativamente fáciles de determinar.

El factor que falta en este cálculo es la probabilidad de que cualquiera de estos temores europeos se haga realidad y afecte a la organización. ¿Qué probabilidad hay de que las tensiones geopolíticas provoquen el fallo de un hiperescalador estadounidense en Europa?

Hace años, esa probabilidad era mínima, y probablemente lo siga siendo hoy. Sin embargo, muchas organizaciones en Europa han percibido que el riesgo ha aumentado. Por desgracia, esta probabilidad cambia a diario porque vivimos en un panorama en rápida evolución con pocos precedentes recientes.

Es probable que la mayoría de las organizaciones decidan que la probabilidad de interrupción es lo suficientemente pequeña como para que la mitigación no merezca la pena. Algunas pueden optar por pausar su migración a la nube hasta que las tensiones disminuyan. Sin embargo, para otras -como los organismos gubernamentales, donde las repercusiones del fracaso son mucho más amplias- la mitigación puede ser necesaria. Para estas organizaciones, los proveedores de nube europeos podrían servir de destino para nuevas aplicaciones, mientras que las colocaciones europeas podrían ofrecer un refugio seguro para algunas cargas de trabajo. Dicho esto, los hiperescaladores seguirán siendo una fuerza poderosa en Europa.

La mayoría de las empresas están adoptando un enfoque híbrido, seleccionando el lugar -nube pública, colocación o instalaciones privadas- que mejor se adapte a las necesidades de una carga de trabajo concreta. Es probable que esta tendencia continúe, incluso en medio de tensiones geopolíticas, con hiperescaladores, proveedores locales, nubes soberanas y colocaciones seleccionadas por sus capacidades específicas para dar soporte a aplicaciones concretas.