En un contexto donde los data centers se han convertido en infraestructura crítica para sostener la vida digital -desde el uso cotidiano de dispositivos móviles hasta el despliegue de inteligencia artificial-, América Latina enfrenta desafíos únicos para su desarrollo. La falta de marcos normativos claros, las crecientes exigencias de sostenibilidad y la presión sobre los recursos naturales hacen que el diseño, construcción y operación de estas instalaciones requieran enfoques cada vez más especializados.

En esta entrevista conversamos con Esteban Undurraga, responsable de Desarrollo de Negocios en Chile para CSI, sobre cómo la empresa aborda estos desafíos a través de un gerenciamiento integral que combina ingeniería, eficiencia energética, gestión ambiental y relacionamiento territorial. Su visión permite entender mejor las claves para impulsar proyectos de data centers que sean técnicamente sólidos, sostenibles y socialmente legítimos en la región.

¿Cómo aborda CSI la falta de categorización clara de los data centers en los marcos normativos de América Latina?

Los data centers son una tipología industrial relativamente nueva en América Latina, y en la mayoría de los países —incluido Chile— no cuentan con una clasificación específica en los marcos regulatorios. En el caso chileno, por ejemplo, la ley ambiental los ubica en categorías más cercanas a un uso industrial inofensivo, y los requisitos de evaluación ambiental suelen activarse no por la naturaleza del data center en sí, sino por elementos asociados como el almacenamiento de combustible para sistemas de respaldo o la magnitud de la conexión eléctrica requerida. En CSI abordamos esta falta de claridad con dos ejes principales.

Esteban BYW
– CSI Ingenieros

Primero, aseguramos un conocimiento absoluto y detallado del proyecto, desde su diseño y construcción hasta su operación futura. Segundo, realizamos una socialización activa y transparente con todas las autoridades competentes —incluidas las municipales y sectoriales— para que cuenten con información precisa y completa al momento de evaluar. Esto es clave porque, en muchos casos, los equipos evaluadores no están familiarizados con la tipología. Un gerenciamiento que integre ingeniería, regulación y relacionamiento institucional es esencial para que el proyecto avance sin contratiempos y con criterios técnicos adecuados.

¿Qué estrategias utiliza CSI para garantizar la eficiencia energética en el diseño y operación de data centers?

Desde nuestro rol de gerenciamiento de proyectos y desarrollo de ingeniería, buscamos involucrarnos lo más temprano posible en el ciclo de vida del proyecto. Esto nos permite integrar, desde la fase conceptual, estrategias de diseño y operación que se traducen en una ingeniería precisa y orientada a la eficiencia energética. No tratamos la eficiencia como un elemento adicional, sino como un criterio central incorporado desde el inicio, alineado con sistemas de certificación y con tecnologías probadas para optimizar el PUE y el rendimiento global.

En la etapa de construcción, nuestro gerenciamiento garantiza un control riguroso de los procesos de comisionamiento e inspección técnica, con supervisores y comisionadores especializados en data centers. Este enfoque asegura que las soluciones de eficiencia energética definidas en el diseño se materialicen fielmente en obra y se mantengan operativas de acuerdo con los estándares previstos.

¿De qué manera consideráis el consumo de agua en sus proyectos de infraestructura crítica, especialmente en contextos con recursos hídricos limitados?

Al igual que con la eficiencia energética, abordamos la eficiencia hídrica desde las etapas más tempranas del proyecto, integrando el gerenciamiento de todas las especialidades con una visión de ciclo de vida completo. Un elemento clave es el conocimiento detallado del territorio donde se emplaza el data center, ya que la crisis hídrica puede manifestarse de diversas formas y requiere estrategias específicas según el contexto local.

En escenarios de estrés hídrico, nuestra experiencia nos lleva a priorizar tecnologías de enfriamiento basadas en aire por sobre las que dependen del agua, e incorporar sistemas de reciclaje y tratamiento de aguas residuales que permitan reaprovechar efluentes en lugar de perderlos. Este enfoque asegura que las decisiones de diseño y operación estén alineadas tanto con la sostenibilidad del recurso como con las condiciones particulares del emplazamiento, reduciendo la huella hídrica del proyecto y garantizando su viabilidad a largo plazo.

¿Qué rol juega el enfoque interdisciplinario de CSI en la resolución de los desafíos ambientales y sociales que enfrentan los data centers?

En CSI contamos con más de 10 disciplinas técnicas. Este enfoque interdisciplinario es esencial para cumplir con el máximo rigor el alcance de nuestro trabajo. Nuestra labor no se limita a coordinar diseño y construcción: también anticipamos y mitigamos problemas que puedan afectar el desarrollo del proyecto, tanto en la fase de ingeniería como en la ejecución en obra.

Transformamos desafíos complejos en resultados concretos que generen valor sostenible para nuestros clientes.

Dado que los procesos de desarrollo de un data center están estrechamente vinculados a aspectos ambientales y sociales —en un contexto cada vez más exigente por el cambio climático y las demandas de desarrollo humano—, integramos en nuestro gerenciamiento el conocimiento y la experiencia de múltiples disciplinas. Esto nos permite adelantarnos a desafíos regulatorios, ambientales y de relacionamiento territorial, para lograr proyectos que sean técnicamente sólidos, aporten a la competitividad del territorio y respondan a sus condiciones ambientales particulares.

¿De qué manera os adaptáis a las exigencias de sostenibilidad y legitimidad territorial en proyectos de data centers en Chile y otros países de la región?

Nuestra capacidad de adaptación parte por un conocimiento detallado y multifactorial del contexto en el que se emplaza cada proyecto. Esto implica levantar una línea base que abarque tanto los desafíos ambientales —incluidas las presiones sobre los ecosistemas— como las dimensiones sociales, económicas y las expectativas de desarrollo del territorio, siempre en concordancia con sus instrumentos de planificación.

Trabajamos con alta sensibilidad hacia el entorno y, como empresa internacional, reconocemos la importancia de contar con capacidades locales. Por eso, incorporamos profesionales del medio donde se ejecuta el proyecto, cuya experiencia y conocimiento del contexto regulatorio y social permiten anticipar conflictos, comprender las dinámicas comunitarias y asegurar que el desarrollo del data center esté alineado con las sensibilidades y desafíos del territorio. Este enfoque fortalece la legitimidad y facilita que el proyecto sea percibido como un aporte real y sostenible.

¿Cómo creéis que es posible mejorar la percepción social y reputación de los data centers en los territorios donde opera? Y, en la práctica, ¿qué acciones CSI lleva a cabo para mejorar esta percepción?

Los data centers son una tipología industrial relativamente nueva en nuestra región, y es natural que el desconocimiento genere dudas o resistencia. Por eso, creemos que la estrategia más efectiva es combinar transparencia absoluta con la capacidad de traducir conceptos técnicos complejos a un lenguaje claro, comprensible para cualquier audiencia: desde comunidades locales hasta autoridades sectoriales y organismos aprobatorios.

Explicar que gran parte de nuestra vida digital —desde el uso del teléfono móvil hasta el despliegue de inteligencia artificial— depende de la operación de data centers, ayuda a contextualizar su relevancia. Sin embargo, eso no implica que su desarrollo esté exento de condiciones: es fundamental cumplir rigurosamente con exigencias regulatorias, medioambientales y sociales.

En la práctica, desde CSI fomentamos espacios de diálogo temprano, compartimos información detallada sobre la ingeniería y operación del proyecto, y mostramos cómo se integran medidas para mitigar impactos y aportar al territorio. Así, buscamos construir confianza y una percepción positiva basada en hechos y en un respeto genuino por el contexto donde se desarrolla cada data center.