Por Joel Ogren, director ejecutivo y fundador de Assured Communications


Durante décadas, las estaciones de amarre de cables (CLS) sirvieron como puntos de acceso esenciales, pero sencillos, que conectaban cables submarinos de fibra óptica con redes terrestres. Su función principal era recibir señales de cables submarinos, convertirlas y retransmitir datos tierra adentro.

Este modelo está evolucionando. Con el aumento del tráfico global de datos, la expansión de los servicios en la nube y la creciente demanda de conectividad de baja latencia impulsada por la IA, los CLS se están redefiniendo. En lugar de actuar simplemente como puntos de interconexión, se están convirtiendo en la base de una infraestructura de red global integrada, lo que permite el intercambio fluido de datos entre entornos submarinos y terrestres. Su rol ampliado impulsa el auge de la computación de alto rendimiento, las arquitecturas multinube y las aplicaciones de misión crítica que requieren una conectividad rápida y fiable.

La importancia estratégica de la ubicación de CLS

La ubicación de los CLS siempre ha sido una decisión crucial, pero las consideraciones que impulsan la selección del sitio están cambiando. Históricamente, estas estaciones se construían donde los cables submarinos aterrizaban naturalmente, a menudo cerca de grandes núcleos de población. Si bien la proximidad a los centros urbanos sigue siendo importante, ahora existen otros factores que influyen en el lugar donde se desarrollan los CLS.

Un cambio importante es la necesidad de una mayor disponibilidad energética. La rápida expansión de la IA y la computación de alto rendimiento (HPC) está ejerciendo presión sobre las redes eléctricas, convirtiendo la energía en un factor determinante a la hora de elegir la ubicación de CLS. Los centros de datos tradicionales experimentan limitaciones energéticas, lo que lleva a los operadores a explorar ubicaciones alternativas con un suministro eléctrico más fiable.

Otro factor es la redundancia y la resiliencia. Los operadores de red buscan ubicaciones con múltiples opciones de backhaul, idealmente con tres o más proveedores de fibra para garantizar la capacidad de conmutación por error. Sin embargo, en algunas regiones, este nivel de redundancia sigue siendo difícil de lograr. Para abordar esto, se están desarrollando nuevos concentradores CLS fuera de los mercados tradicionales. Las expansiones estratégicas en ubicaciones como Myrtle Beach y Virginia Beach están abriendo nuevos corredores de conectividad, ofreciendo a empresas y hyperscalers opciones de enrutamiento diversas y resilientes.

Además, las consideraciones geopolíticas y la supervisión regulatoria desempeñan un papel cada vez mayor en la selección de emplazamientos de CLS. Los gobiernos están imponiendo un escrutinio más estricto a los proyectos de cables submarinos, en particular a aquellos con propiedad internacional. Las preocupaciones sobre seguridad nacional, las regulaciones de soberanía de datos y las evaluaciones ambientales están prolongando los plazos de los proyectos, lo que hace crucial que los promotores planifiquen con mucha antelación.

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– NEC

Rompiendo con los modelos CLS tradicionales

Tradicionalmente, la propiedad de CLS (donde un único operador controla el acceso) ha sido un obstáculo para la competencia. La industria está cambiando ahora hacia modelos CLS abiertos y neutrales, lo que permite que múltiples proveedores de red compartan infraestructura en lugar de limitarse a sistemas propietarios.

Esta transición beneficia tanto a los operadores de cable como a las empresas. Los modelos CLS abiertos fomentan la competencia, reducen costos y permiten opciones de interconexión más dinámicas. En lugar de limitarse al ecosistema de centros de datos de un solo proveedor, los propietarios de cable pueden distribuir la capacidad de red entre múltiples instalaciones.

Sin embargo, esta transición hacia la apertura presenta desafíos. Algunos reguladores expresan su preocupación por la descentralización de la infraestructura de CLS, alegando problemas de seguridad y supervisión operativa. Con el acceso de más operadores a estas instalaciones, garantizar el cumplimiento de los requisitos de seguridad, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad de la red, será fundamental para la estabilidad y la resiliencia a largo plazo.

El impacto de las tecnologías emergentes en el diseño de CLS

La evolución del CLS también está impulsada por los avances tecnológicos. Un avance notable es el auge de los sistemas de fibra multinúcleo, que aumentan significativamente la capacidad de los cables submarinos, pero también plantean nuevos desafíos. Estos sistemas avanzados requieren mayor potencia, mejor refrigeración e infraestructura robusta, todo lo cual influye en el diseño del CLS.

El consumo de energía es una preocupación apremiante. Se estima que los cables submarinos de nueva generación podrían duplicar la demanda energética de las instalaciones de CLS. Este aumento afecta la infraestructura eléctrica y requiere mejores sistemas de disipación de calor y refrigeración para gestionar cargas térmicas más elevadas.

Más allá de las consideraciones energéticas, la IA está influyendo en la gestión y el mantenimiento de los CLS. El análisis predictivo y la automatización ayudan a los operadores a optimizar el rendimiento de la red, detectar fallos antes de que provoquen interrupciones y asignar capacidad dinámicamente según la demanda de tráfico en tiempo real. Al mismo tiempo, la automatización impulsada por IA está optimizando las operaciones de la red, permitiendo que los CLS funcionen con mayor eficiencia y reduciendo la necesidad de intervención manual en la monitorización y la resolución de problemas.

Navegando por las complejidades regulatorias y ambientales

A medida que el rol de los CLS se vuelve cada vez más integral para la infraestructura digital, los procesos regulatorios se vuelven cada vez más complejos. Obtener permisos para el desarrollo de nuevas estaciones de desembarque puede llevar años, lo que implica evaluaciones de impacto ambiental, revisiones de seguridad nacional y regulaciones de protección costera.

La soberanía de los datos es una preocupación emergente, ya que algunos gobiernos están implementando normas más estrictas sobre la transmisión transfronteriza de datos. Esta tendencia podría obligar a los operadores de CLS a reconsiderar cómo se enruta y almacena el tráfico, lo que podría incrementar los costos operativos y limitar la flexibilidad.

Ante estos desafíos, los promotores e inversores deben adoptar un enfoque a largo plazo para la selección del emplazamiento y la tramitación de permisos. La colaboración temprana con los organismos reguladores, la realización de estudios de viabilidad exhaustivos y la previsión de posibles obstáculos legales son pasos esenciales para garantizar la viabilidad del proyecto. Para mitigar los riesgos y evitar obstáculos inesperados, la colaboración con las autoridades locales y las partes interesadas ambientales durante la fase inicial de planificación se está convirtiendo en una práctica recomendada crucial.

Redefiniendo CLS para el futuro de la conectividad global

De cara al futuro, CLS seguirá evolucionando hacia nodos de infraestructura multifuncionales, resilientes y altamente interconectados. Su transformación estará impulsada por:

  • La creciente necesidad de automatización inteligente y optimización de red impulsada por IA
  • Un cambio hacia modelos CLS híbridos que integran redes terrestres de fibra, satélite y nube
  • Un énfasis en la eficiencia energética y soluciones energéticas sostenibles

A diferencia de las iteraciones anteriores de CLS, que servían principalmente como puntos de interconexión, la próxima generación de instalaciones se caracterizará por su escalabilidad dinámica, redundancia estratégica e infraestructura adaptativa. A medida que la IA, la nube a gran escala y las tecnologías de red emergentes continúan transformando la conectividad global, el papel de CLS se ampliará, garantizando que sigan siendo componentes vitales de un ecosistema digital en rápida evolución.


Este artículo de opinión ha sido traducido al español por Gabriel Carrillo M-Feduchi