Torrelobatón albergará el primer gran centro de datos de Castilla y León y uno de los más relevantes de España, informa El Día de Valladolid. La iniciativa, promovida por DC Mudarra, S.L.U., no detalla el monto de la inversión, aunque proyectos similares superan los 1.000 millones de euros. Se prevé la creación de 140 empleos directos y varios cientos de indirectos durante las fases de urbanización, de obra civil y de montaje.
El complejo situará a Torrelobatón —y también a Peñaflor de Hornija— como un punto estratégico para la economía digital. Se construirá en dos fases sobre una parcela de 118 hectáreas, que alcanzará cerca de 250 hectáreas al incorporar las infraestructuras eléctricas necesarias.
El centro contará con dos instalaciones de 80 MW cada una, capaces de albergar miles de servidores y ofrecer una potencia informática total de 160 MW, muy por encima de la media nacional. Esto posicionaría a Castilla y León en la vanguardia del almacenamiento masivo de datos, de la computación en la nube y del procesamiento de información.
Los dos edificios operarán de manera autónoma, con infraestructuras de apoyo independientes, para asegurar la continuidad del servicio durante ampliaciones o mantenimientos. La supervisión del funcionamiento se realizará de forma remota.
El proyecto del centro de datos en Torrelobatón requerirá una infraestructura energética de gran escala. Los 160 MW previstos obligan a construir una subestación eléctrica propia, una línea subterránea de alta tensión de 220 kV y obras adicionales para ampliar la subestación ya existente en Peñaflor de Hornija.
La instalación deberá someterse a la Evaluación de Impacto Ambiental de la Junta, debido a su sistema de seguridad energética. El diseño incluye 48 generadores diésel de emergencia, de 3.750 kVA cada uno, destinados a garantizar el suministro en situaciones críticas.
La empresa promotora asegura que el complejo funcionará habitualmente con energías renovables y bajo un modelo de sostenibilidad ambiental, con un sistema de vertido cero. Para reducir el consumo de agua —uno de los principales desafíos de los centros de datos—, se han diseñado circuitos estancos para la refrigeración. Tras un llenado inicial de 1.040 m³ para las salas y 400 m³ para los sistemas contra incendios, el agua recirculará indefinidamente, con un consumo anual estimado de 5.996 m³.
El proyecto también prevé recoger agua de lluvia, filtrarla y almacenarla en una balsa para que los agricultores de la zona puedan reutilizarla en el riego. Además, se instalarán cuatro depósitos de agua potable de 300 m³ cada uno, que se rellenarán periódicamente con camiones cisterna para asegurar reservas suficientes durante dos o tres meses.
La elección de los terrenos responde a su cercanía a las subestaciones eléctricas de La Mudarra y de Peñaflor de Hornija, así como al acceso a la energía renovable proveniente de los parques eólicos de la zona.
El proyecto, que ocupará cerca de 250 hectáreas, requiere un entorno rural con grandes parcelas rústicas donde puedan construirse los dos edificios de datos, las áreas mecánicas y eléctricas y las balsas de acumulación de agua.
La parcela cuenta con acceso directo desde la carretera provincial VA‑515, lo que facilita el transporte de equipamiento tecnológico de gran tamaño, como racks, transformadores y camiones cisterna.
No existe una cifra oficial, pero el estándar internacional sitúa el coste en torno a 9 millones de euros por MW. Con una potencia proyectada de 160 MW, la inversión base rondaría los 1.440 millones de euros, cifra que aumentaría al incluir infraestructuras eléctricas, líneas soterradas y sistemas hidráulicos, lo que situaría el proyecto entre los más relevantes del país.
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