Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone están explorando la creación de un consorcio europeo para ofrecer conectividad satelital directa a dispositivos móviles y competir con el creciente dominio de Starlink en el mercado.
Las conversaciones se encuentran todavía en una fase inicial y ninguna de las cuatro operadoras ha tomado una decisión definitiva sobre la creación del consorcio o su participación en una futura licitación. La iniciativa estaría vinculada a los planes de la Unión Europea para reservar parte del espectro satelital a operadores bajo control mayoritariamente europeo.
El potencial acuerdo situaría a las mayores operadoras móviles europeas detrás de una infraestructura de conectividad híbrida capaz de complementar las redes terrestres con enlaces directos desde satélites a teléfonos convencionales.
En juego, el espectro de 2 GHz
El consorcio estudia pujar por una parte de la banda de 2 GHz que Bruselas quiere reservar para un operador europeo. La Comisión Europea ha planteado dividir los 30 MHz de este bloque en tres partes: una destinada a una entidad bajo control mayoritario europeo, otra vinculada a servicios gubernamentales soberanos y una tercera abierta a operadores internacionales.
La iniciativa se integra en la estrategia europea para reducir la dependencia de proveedores tecnológicos estadounidenses y reforzar las capacidades propias en comunicaciones por satélite. El programa IRIS² constituye una de las principales piezas de esta estrategia y contempla una constelación europea de múltiples órbitas.
El objetivo es que la conectividad satelital pueda complementar las redes móviles allí donde las infraestructuras terrestres no llegan o resulta demasiado costoso desplegarlas. También puede aportar una capa adicional de resiliencia para las comunicaciones críticas.
De la red móvil al espacio
La tecnología direct-to-device permite conectar directamente teléfonos compatibles con satélites sin necesidad de instalar antenas terrestres adicionales. El modelo amplía la cobertura móvil a zonas rurales, marítimas o remotas y permite mantener comunicaciones cuando la red convencional no está disponible.
Starlink se encuentra actualmente entre los principales actores de este mercado y ya ha cerrado acuerdos con operadores europeos. Deutsche Telekom, por ejemplo, prevé utilizar la conectividad satellite-to-mobile de Starlink para complementar su red móvil en varios mercados europeos a partir de 2028.
Telefónica también lleva meses explorando esta tecnología. En marzo anunció una colaboración con Satellite Connect Europe para evaluar soluciones direct-to-device, modelos de integración y nuevos casos de uso para consumidores, empresas y servicios públicos en España y Alemania.
La operadora española también ha firmado un acuerdo con Sateliot para desarrollar soluciones 5G NR-NTN orientadas a zonas remotas y sectores estratégicos.
El reto para el eventual consorcio europeo será, sin embargo, disponer de capacidad satelital propia. Europa todavía no cuenta con una constelación comercial de gran escala capaz de ofrecer inmediatamente servicios móviles directos masivos. IRIS² tiene previsto avanzar en su despliegue durante los próximos años, por lo que una eventual alianza podría necesitar recurrir inicialmente a capacidad de terceros.
La operación también abre un debate regulatorio. Una alianza entre Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone concentraría una parte muy significativa de la capacidad de negociación sobre un recurso estratégico como el espectro, por lo que la Comisión Europea tendría que analizar sus implicaciones desde el punto de vista de competencia.
Más allá de la pugna con Starlink, el movimiento refleja un cambio más amplio en el diseño de las redes de telecomunicaciones: la conectividad móvil deja de depender exclusivamente de torres, fibra y redes terrestres y empieza a incorporar una capa orbital como parte de la infraestructura de acceso.
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