Starlink está ampliando su infraestructura física en España ante el crecimiento de su base de clientes y la llegada de una nueva generación de satélites con mucha mayor capacidad.

La compañía ha puesto en servicio tres nuevas estaciones terrestres en Ametlla del Vallès (Barcelona), Villares de Saz (Cuenca) y Alcobendas (Madrid). Con ellas, la red española alcanza siete estaciones operativas.

El movimiento es relevante porque una constelación LEO no funciona de manera aislada en el espacio. Los satélites necesitan gateways terrestres conectados a redes de transporte para entregar el tráfico de los usuarios a Internet y a otros servicios. En otras palabras, el crecimiento de la capacidad orbital obliga también a ampliar la infraestructura terrestre.

V3 multiplica la capacidad de la constelación

La expansión llega mientras Starlink prepara el despliegue de sus satélites V3. Según las especificaciones publicadas por la compañía, cada satélite V3 está diseñado para proporcionar hasta 1 Tbps de capacidad de descarga y 160 Gbps de subida, aproximadamente diez y 22 veces, respectivamente, las cifras de V2. Esto cambia la escala del problema de backhaul. Las estaciones terrestres tienen que ser capaces de absorber y transportar volúmenes de tráfico significativamente superiores.

En España, Starlink ha solicitado además frecuencias adicionales para cinco estaciones —Villares de Saz, Santa Olalla, Ametlla del Vallès, Alcobendas y Loeches— incorporando la banda E a los enlaces que ya utilizaban en banda Ka.

La demanda ya justifica una red más densa

La expansión de la infraestructura coincide con un fuerte crecimiento del mercado satelital español. La CNMC contabilizó 98.391 conexiones de internet por satélite a finales de 2025, frente a algo más de 10.000 a finales de 2022. Aunque el satélite todavía representa solo el 0,5% de la banda ancha fija, cerca del 90% de los accesos ofrecen velocidades de entre 100 y 300 Mbps.

El dato importante para operadores e infraestructura digital es que el crecimiento ya no se limita al consumidor residencial. La CNMC identifica aplicaciones empresariales, IoT, comunicaciones marítimas y aeronáuticas, servicios gubernamentales y conectividad de emergencia como ámbitos de expansión. También señala la convergencia con redes 5G y el desarrollo de conexiones Direct-to-Device (D2D).

El satélite empieza a integrarse con los centros de datos

Para el ecosistema de data centers, el aspecto más relevante es precisamente esta convergencia entre infraestructura espacial y terrestre. Starlink dispone de puntos de presencia en centros de datos de distintos mercados latinoamericanos, entre ellos Buenos Aires, São Paulo, Brasilia, Santiago de Chile, Querétaro, Bogotá, Lima y Guatemala. Estos PoP permiten establecer interconexiones físicas dedicadas con la red de Starlink.

Esto sitúa a los centros de datos dentro de la arquitectura de la conectividad LEO: el tráfico generado por una terminal no tiene por qué recorrer una cadena exclusivamente satelital, sino que puede desembocar en un gateway y desde ahí integrarse con redes IP, carriers, nubes y ecosistemas de interconexión.

Para operadores de data centers, esto abre una oportunidad adicional de conectividad, pero también incrementa la importancia de contar con fibra, diversidad de rutas, capacidad de cross-connect y presencia en hubs de interconexión.