Santiago de Chile se sitúa entre los mercados con menores costes de construcción de centros de datos a escala global. La capital registra un promedio de 9,75 dólares por watt (US$/W), de acuerdo con la edición 2026 del Data Center Construction Index (DCCI) de Turner & Townsend.
El resultado sitúa a Santiago en la posición 54 de los 62 mercados evaluados. Si bien no es el mercado más económico de América Latina, sus costes se encuentran por debajo de los registrados en los principales polos regionales como son São Paulo, Querétaro y Monterrey.
Santiago compite en costes con los principales mercados de Latam
El índice compara los costes de construcción a partir de un diseño de referencia de un centro de datos de 60 MW. Para esta edición, Turner & Townsend ha analizado más de 500 proyectos en ejecución o recientemente completados en 62 mercados y recabó la opinión de más de 400 especialistas del sector.
En América Latina, Río de Janeiro registra un coste de construcción de 12,59 $/W y ocupa la posición 20 del ranking global. Le siguen Monterrey, con 12,41$/W y el puesto 23; São Paulo, con 11,66$/W y la posición 30; y Querétaro, con11,49$/W, en el puesto 32.
Entre los mercados con menores costes se encuentran Montevideo, que alcanza 9,89$/W y ocupa la posición 52; Santiago, con 9,75$/W y el puesto 54; y Bogotá, que registra el coste más bajo de los mercados latinoamericanos analizados, con 9,13$/W y la posición 59.
La diferencia también es significativa frente a mercados internacionales consolidados. Silicon Valley alcanza 15,01$/W, Zúrich 15,93$/W y Norte de Virginia 11,80$/W. Estos valores sitúan a Santiago en una posición competitiva desde la perspectiva del coste inicial de construcción, aunque no determinan por sí solos la rentabilidad de un proyecto.
El indicador US$/W mide el coste de desarrollar la infraestructura por cada watt de capacidad eléctrica instalada. No representa el precio de la electricidad ni el coste operativo asociado al consumo energético del centro de datos.
Energía y talento condicionan el desarrollo de nuevos proyectos
La competitividad en costes de construcción se enfrenta a otros obstáculos que afectan a la planificación y puesta en servicio de las instalaciones. La disponibilidad de energía es uno de los principales: el 56% de los especialistas consultados por Turner & Townsend considera que el suministro eléctrico representa una limitación crítica para entregar los proyectos a tiempo.
Los plazos de conexión también añaden incertidumbre. El 52% de los encuestados señala que estos procesos suelen prolongarse entre uno y dos años, mientras que un 32% afirma que pueden superar los 24 meses.
La disponibilidad de profesionales especializados constituye otro cuello de botella: el 81% de los participantes identifica limitaciones moderadas o severas de mano de obra cualificada.
Estas restricciones adquieren mayor relevancia ante el aumento de la demanda de capacidad para inteligencia artificial. El 52% de los especialistas prevé que, para 2027, la mayoría de sus nuevos desarrollos estará orientada a cargas de trabajo de IA.
La transición hacia instalaciones de mayor escala y mayores densidades de potencia también incrementa las exigencias de diseño, refrigeración y suministro eléctrico. En particular, la adopción de sistemas de refrigeración líquida requiere integrar desde las primeras fases la arquitectura térmica, la distribución eléctrica y la planificación de las instalaciones.
La ejecución será clave para convertir la ventaja de costes en inversión
Según Lloyd Wallace, director de Real Estate en Chile y responsable de Data Centers para América Latina en Turner & Townsend, la región necesita resolver los obstáculos relacionados con la factibilidad eléctrica, la eficiencia hídrica y la disponibilidad de talento para responder al crecimiento de la demanda.
El directivo también plantea la adopción de modelos integrados de gestión, como Delivery Partner, para mejorar el control de costes, anticipar riesgos y aportar mayor certidumbre a los plazos de ejecución.
Para Chile, el resultado del índice refuerza su posición como destino competitivo para desarrollar infraestructura digital. Sin embargo, el coste de construcción es solo una parte de la ecuación: la capacidad de conectar nuevos proyectos a la red eléctrica, asegurar recursos hídricos y disponer de equipos técnicos especializados determinará hasta qué punto esa ventaja puede traducirse en centros de datos operativos.
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