Cerca de Santiago de Chile hay una comunidad llamada Quilicura, que resulta ser el hogar de importantes centros de datos. Ante la importante demanda de agua de los mismos, los vecinos de la localidad decidieron poner en marcha un experimento que ha resultado exitoso. Se trata de de Quili.AI, mediante el cuál más de 50 vecinos respondieron 25.000 consultas globales en un día sin IA, visibilizando el consumo de hasta dos litros de agua por pregunta en los data centers locales y generando conexiones humanas que superaron en duración y empatía a los chatbots.
La iniciativa, ejecutada el 31 de enero por Corporación NGEN, transformó a la comuna —hogar de seis data centers operativos y tres en proyecto— en un "servidor humano" que atendió a usuarios de 68 países durante ocho horas, con un promedio de 12 minutos y 40 segundos por conversación.
Detalles del "apagón" simbólico de IA
Quili.AI reemplazó servidores digitales por inteligencia colectiva local: enfermeras, traductores trilingües, acuarelistas, expertos en fútbol, adolescentes en redes sociales y adultos mayores ofrecieron respuestas reales a preguntas variadas, desde recetas tradicionales como chicha de Quilicura hasta consejos sobre crianza, turismo en el Cajón del Maipo o cómo conocer "latinos emocionalmente responsables" en Europa.
Cada vecino gestionó más de 40 interacciones, demostrando eficiencia humana frente al impacto ambiental de la IA, que consume 0,5 a 2 litros de agua por consulta debido a la refrigeración evaporativa en centros de datos.
Lorena Antimán, vocera de Corporación NGEN y Coordinadora Socioambiental de Quilicura, enfatizó: “No estamos en contra de la IA, sino por un uso responsable que reconozca su huella hídrica. Una receta sale mejor de la vecina que de un chatbot”. El proyecto surgió de la colaboración con Fundación Avina para alertar sobre data centers atraídos por las napas subterráneas locales, que amenazan el humedal más grande de la Región Metropolitana en una comuna sin Plan Regulador desde 1985.
Impacto ambiental de data centers en Quilicura
La comuna concentra data centers por su acceso a agua subterránea y clima favorable, pero esta concentración genera tensiones: seis instalaciones operativas y tres en desarrollo compiten con la biodiversidad del humedal y el abastecimiento local en un contexto de estrés hídrico crónico. Quili.AI buscó no solo medir el agua "ahorrada" —evitando el enfriamiento de servidores—, sino conectar el uso superfluo de IA con la realidad territorial de Quilicura.
Participantes como Ricardo, acuarelista local, destacaron: “Dejamos la tecnología para lo relevante, evitando desgastes innecesarios y priorizando conexiones reales”. La acción generó empatía inesperada, abordando soledad digital y recordando que diagnósticos emocionales o consejos cotidianos fluyen mejor en conversaciones humanas.
Repercusión global y llamado a la responsabilidad
Corporación NGEN no ve en Quili.AI un fin, sino el inicio de un diálogo con privados: “Los data centers no se irán, pero deben ser aliados responsables del territorio, comprometidos con el humedal y vertidos limpios”. El experimento refuerza demandas por tecnologías más limpias —como refrigeración sin evaporación— y justicia territorial, expandiendo el debate sobre data centers en zonas vulnerables a escala nacional e internacional.
Antimán celebró: “Fue una desconexión que generó conexión. Volvimos a lo básico: ayudarnos entre nosotros”.
Comments