Pampa Energía quiere convertir una de las principales ventajas energéticas de Vaca Muerta en un nuevo activo para la economía digital: electricidad para centros de datos de inteligencia artificial.
El presidente de la compañía, Marcelo Mindlin, afirmó durante la Argentina Week en París que Pampa dispone de unos 800 MW de generación eléctrica y terrenos en Neuquén para abastecer un eventual data center de gran escala. La compañía plantea así utilizar energía generada en la región para alimentar directamente una nueva industria vinculada al procesamiento de IA.
Si bien el proyecto todavía no está comprometido, Pampa está buscando desarrolladores e inversores y, según información publicada anteriormente, estudia un campus de hasta 500 MW junto a su central térmica Loma La Lata.
De 20 MW a un campus de 500 MW
La diferencia entre los 800 MW anunciados y los 500 MW del proyecto potencial es importante. Los aproximadamente 800 MW corresponden a capacidad de generación que Pampa tendrá disponible, mientras que el desarrollo de infraestructura digital que se analiza tendría una demanda máxima de unos 500 MW. La primera etapa podría limitarse a 20-40 MW, antes de escalar progresivamente.
La central térmica Loma La Lata dispone de 780 MW de capacidad instalada. Pampa también opera en Neuquén la central hidroeléctrica Pichi Picún Leufú, de 285 MW. A escala nacional, la compañía cuenta con 5.207 MW instalados, de los cuales 4.016 MW corresponden a generación termoeléctrica.
Los 900 millones de dólares corresponden a la infraestructura eléctrica necesaria para alcanzar los 500 MW, no al coste total del data center. No incluyen servidores, edificios, sistemas de refrigeración, seguridad o equipamiento TI.
Vaca Muerta como fuente de energía para la IA
La propuesta introduce un modelo diferente de localización de centros de datos en Argentina: situar la infraestructura informática cerca de una fuente abundante de generación energética.
En lugar de transportar únicamente el gas hacia otros mercados, el planteamiento de Pampa consiste en transformarlo en electricidad en origen y utilizarla para alimentar cargas digitales de alta densidad.
Esta estrategia encaja con la evolución de la demanda de IA, donde la disponibilidad de potencia firme se está convirtiendo en uno de los principales factores para localizar nuevos campus.
Neuquén añade otros elementos favorables: temperaturas relativamente bajas, disponibilidad de terrenos y acceso tanto a generación térmica como hidroeléctrica.
Para Argentina, la oportunidad consiste en utilizar sus recursos energéticos para atraer una industria de mayor valor añadido. Para los operadores, el reto será comprobar si esa ventaja energética puede transformarse en energía firme, conectividad y capacidad de cómputo competitivas.
Energía y computación, una nueva frontera para Latam
El caso de Vaca Muerta anticipa una tendencia que puede extenderse por Latinoamérica: la localización de centros de datos allí donde existe capacidad energética abundante, en lugar de concentrarlos exclusivamente cerca de los grandes mercados urbanos.
Brasil, Chile, México y Argentina cuentan con recursos energéticos muy diferentes, pero afrontan el mismo desafío: convertir generación disponible en infraestructura digital capaz de soportar cargas de IA de cientos de megavatios.
La propuesta de Pampa todavía debe superar la fase de acuerdos, financiación e infraestructura. Pero si consigue atraer un primer campus, Vaca Muerta podría pasar de ser únicamente un polo de hidrocarburos a convertirse también en un nodo energético para la economía de la inteligencia artificial.
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