Chile ha puesto en marcha una nueva licitación de suministro eléctrico por 2.835 GWh anuales que, por primera vez, incorpora condiciones que favorecen la participación de sistemas de almacenamiento energético como respaldo para garantizar el abastecimiento.

La convocatoria, impulsada por la Comisión Nacional de Energía (CNE), busca cubrir la demanda de las empresas distribuidoras entre 2030 y 2035 y representa un paso más en la transformación del mercado eléctrico chileno hacia un modelo con mayor protagonismo de las energías renovables y las tecnologías de almacenamiento.

Aunque el objetivo inmediato es asegurar el suministro para los consumidores regulados, la medida también tiene implicaciones para sectores intensivos en consumo eléctrico, como la industria de los centros de datos, que depende cada vez más de redes capaces de ofrecer energía estable, flexible y con una elevada penetración de fuentes renovables.

El almacenamiento, un aliado para el crecimiento de la infraestructura digital

El auge de la inteligencia artificial y la computación en la nube está incrementando la demanda eléctrica de los centros de datos a un ritmo sin precedentes. En este contexto, la capacidad de almacenar energía y suministrarla durante las horas de mayor consumo se está convirtiendo en un elemento estratégico para la planificación de nuevas infraestructuras.

La licitación chilena reconoce ese cambio de paradigma al permitir que los sistemas de almacenamiento compitan como una solución capaz de garantizar el suministro en las franjas horarias donde la generación renovable resulta insuficiente. Esto favorece una integración más eficiente de la energía solar y eólica, al tiempo que reduce la dependencia de tecnologías convencionales para cubrir los picos de demanda.

Para los operadores de centros de datos, un sistema eléctrico con mayor capacidad de almacenamiento ofrece ventajas que van más allá de la sostenibilidad. También mejora la estabilidad de la red, facilita el acceso a energía en mercados con fuerte crecimiento de la demanda y contribuye a reducir el riesgo de restricciones de suministro, uno de los factores que más condicionan actualmente el desarrollo de nuevos campus.