Oracle España ha hecho balance de su último año fiscal con unas cifras financieras que consolidan la profunda transformación de su modelo de negocio. La compañía ha cerrado el ejercicio con una facturación global de 67.400 millones de dólares —un crecimiento del 17%— y un beneficio neto de 20.600 millones. Sin embargo, el verdadero motor de este rendimiento 'récord', aseguran, se encuentra en sus servicios de infraestructura cloud (OCI), que registraron un incremento del 77% hasta alcanzar los 18.100 millones de dólares, impulsados por la fiebre de la inteligencia artificial y el despliegue de nodos de cómputo.
Durante un encuentro con la prensa, Albert Triola, director general de Oracle España, destacó que la salud financiera de la firma se apoya en una ejecución exquisita de los contratos a largo plazo. El indicador RPO (Remaining Performance Obligations), que mide los compromisos contractuales futuros con terceros, se situó en 638.000 millones de dólares. Un volumen que posiciona a Oracle al nivel de los mayores hyperscalers del sector y que la convierte en una de las corporaciones que más rápido expande su huella física y lógica en el mercado de centros de datos.
La flexibilidad geográfica y el valor de la soberanía
El pilar sobre el que Oracle está construyendo su dominio en la era de la IA es su infraestructura de centros de datos, que ya supera las 200 regiones a nivel mundial. Sergio Sáez, recientemente nombrado responsable de las líneas de producto e industria de la compañía, enfatizó el valor del enfoque full stack de la firma. "Al integrar desde el hardware base y el silicio de entrenamiento para grandes modelos de lenguaje (LLM) hasta la capa de aplicación, Oracle ofrece una ventaja diferencial en términos de latencia y eficiencia de costes" explicó.
Esta capilaridad geográfica responde, además, a las crecientes demandas de soberanía del dato y cumplimiento normativo. Desde la filial española se insistió en que su nube está diseñada para permitir a clientes corporativos y del sector público decidir con total flexibilidad si sus cargas de trabajo corren en una región de nube pública o en entornos dedicados y privados. Esta estrategia de "IA nativa" evita tener que trasladar los datos críticos fuera de sus ubicaciones de origen o de las fronteras geopolíticas del cliente, un factor clave para partners estratégicos en España como Accenture o Indra Group, y cuentas como Prosegur, quienes también estuvieron presentes en el encuentro para contar su experiencia al trabajar con Oracle.
Silencio directivo ante el coste de la transición hacia la IA
Uno de los datos más reveladores de la jornada fue el crecimiento exponencial del negocio multicloud de Oracle, cuyos ingresos aumentaron según las cifras, un 404%. Las recientes alianzas estratégicas con rivales históricos como Microsoft Azure, Amazon Web Services (AWS) y Google Cloud han redefinido el mapa de la infraestructura global. Al interconectar directamente sus centros de datos con los de otros gigantes tecnológicos, Oracle facilita que las bases de datos de misión crítica que custodia se exploten con cualquier herramienta de IA del ecosistema sin incurrir en penalizaciones por transferencia de datos.
A pesar del optimismo comercial, la estrategia de gasto de capital (CapEx) necesaria para construir y equipar centros de datos orientados a la IA ha puesto a Oracle bajo el escrutinio de los mercados. Durante la rueda de prensa, la dirección de la filial española eludió responder de manera directa a preguntas sobre los elevados niveles de endeudamiento del grupo, la emisión de bonos y las demandas de inversores en Estados Unidos.
Del mismo modo, los directivos optaron por la cautela y evitaron pronunciarse sobre el impacto local del plan global que contempla el recorte de 21.000 empleos durante este ejercicio fiscal 2026, una reestructuración que la corporación ha vinculado a la automatización y al uso interno de la propia inteligencia artificial. Desde la firma se limitaron a defender que el rebalanceo permanente de recursos forma parte de un proceso natural para adecuar su estructura y capacidades a una demanda de computación que, por ahora, no muestra signos de desaceleración.
Comments