MasOrange y Starlink ponen en marcha en la provincia de Valladolid el primer piloto en España del servicio de conectividad satelital “Direct to Cell”, mediante el cuál, se permitirá que los móviles se conecten directamente a los satélites de Starlink cuando la red terrestre no está disponible, utilizando parte del espectro ya licenciado al operador español.

Primer piloto “Direct to Cell” en España

El acuerdo convierte a MasOrange en el socio de referencia de Starlink para probar en España la tecnología “Direct to Cell”, un modelo en el que los satélites actúan como “torres de telefonía en el espacio” y se comunican directamente con los dispositivos móviles estándar, sin necesidad de terminales satelitales específicos. El piloto técnico se desplegará en la provincia de Valladolid y cuenta con la aprobación de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, que ha autorizado el uso de parte del espectro de frecuencias asignado a MasOrange para estos ensayos.

La prueba situará a España entre los primeros países en Europa en experimentar con servicios satelitales directos al móvil integrados en la red de un operador nacional, en un momento en el que Starlink ya ha anunciado planes comerciales similares en Estados Unidos y otros mercados.

Cómo funciona “Direct to Cell” y qué aporta

El servicio de Starlink funciona como una extensión en órbita de la red móvil: los satélites incorporan payloads celulares que se comunican con los teléfonos mediante bandas de espectro móvil autorizadas, mientras mantienen enlaces láser entre ellos para enrutar el tráfico hacia la red troncal de Starlink. En la práctica, cuando un terminal de MasOrange pierde la cobertura de la red terrestre, puede “cambiar” de forma transparente a la capa satelital, sin intervención del usuario, manteniendo acceso a datos y servicios de mensajería.

En una primera fase, los servicios se orientarán a datos de baja tasa y mensajería (SMS/MMS y aplicaciones como WhatsApp o Google Maps), con velocidades pensadas para garantizar conectividad básica en movilidad y en entornos de difícil cobertura. El objetivo es complementar, no sustituir, a la red móvil terrestre, ofreciendo continuidad de servicio en zonas remotas, de alta montaña o entornos costeros donde el despliegue de radiobases no es viable económica o técnicamente.

Integración con la red de MasOrange

MasOrange aportará al piloto su infraestructura móvil terrestre y su espectro licenciado, reconocido por el operador como “la red más avanzada de España” por cobertura, velocidad y adopción de tecnologías como 5G SA y 5G Advanced. La lógica del proyecto pasa por integrar la capa satelital de Starlink como un complemento de esa red, gestionando la experiencia de usuario de forma unificada y transparente.

Desde el punto de vista regulatorio, el modelo se apoya en la colaboración entre Starlink y un operador móvil con licencia en el país, de modo que las comunicaciones directas satélite‑móvil utilizan bandas ya autorizadas y gestionadas, en lugar de operar de forma independiente al margen del marco nacional. Esto abre la puerta a futuras ofertas comerciales que combinen conectividad terrestre y satelital bajo una misma marca y factura.

Implicaciones para cobertura y resiliencia

Para el ecosistema de infraestructuras, la combinación de red móvil y constelación LEO introduce una nueva capa de redundancia y resiliencia, especialmente relevante en contextos de desastres naturales, emergencias o fallos en la infraestructura terrestre. Al mismo tiempo, permite imaginar nuevos casos de uso en sectores como transporte, logística, energía, agricultura o turismo, donde la conectividad intermitente sigue siendo un freno para la digitalización plena.

“El acuerdo refuerza nuestro compromiso con la innovación y con ofrecer siempre los mejores servicios a nuestros clientes mediante el uso de todas las tecnologías disponibles”, ha señalado Meinrad Spenger, consejero delegado de MasOrange, al presentar el piloto. Desde el lado de Starlink, el despliegue en España se inscribe en la estrategia de extender “Direct to Cell” a Europa apoyándose en alianzas con operadores móviles, un movimiento que, si se consolida, puede reconfigurar la forma en que se diseñan las futuras redes de acceso y su relación con los sistemas satelitales.