Desde hace un tiempo México se viene consolidando como uno de los mercados de construcción más dinámicos de América Latina, impulsado por la expansión de la infraestructura digital, el nearshoring y la transición energética. Sin embargo, este crecimiento se encuentra con un obstáculo cada vez más evidente: la falta de profesionales especializados para desarrollar proyectos de alta complejidad, especialmente centros de datos.

Esto es algo que refleja la consultora Turner & Townsend en la 17.ª edición del informe Global Construction Market Intelligence, según el cuál se identifica al país como uno de los principales destinos regionales para la inversión en infraestructura industrial y digital.

El estudio destaca que el auge de la inteligencia artificial está acelerando la construcción de centros de datos y aumentando la presión sobre toda la cadena de suministro del sector. Para la consultora, la demanda de infraestructura para IA, servicios cloud y soberanía de los datos seguirá impulsando nuevas inversiones en México durante los próximos años, aunque el ritmo de ejecución dependerá de la capacidad del mercado para disponer de mano de obra cualificada y recursos técnicos suficientes.

Centros de datos y energía, motores del crecimiento

El informe sitúa a los centros de datos entre los segmentos con mayor potencial de crecimiento en México. La expansión de los servicios digitales, el incremento de las cargas de inteligencia artificial y las políticas orientadas a fortalecer la soberanía de los datos están impulsando una nueva ola de proyectos de infraestructura digital.

A ello se suman las estrategias de nearshoring, que continúan atrayendo inversiones manufactureras al país, especialmente en regiones como Monterrey y Ciudad de México, donde la demanda de capacidad tecnológica y energética mantiene un fuerte dinamismo.

Turner & Townsend destaca que México conserva ventajas competitivas para este tipo de desarrollos gracias a unos costes de construcción relativamente contenidos y a cadenas de suministro que mantienen plazos de entrega de entre 13 y 18 semanas para componentes críticos, como generadores y cuadros eléctricos.

No obstante, el crecimiento de la infraestructura digital también incrementa la demanda de capacidad eléctrica, reforzando el vínculo entre los proyectos de centros de datos y las inversiones en generación renovable y redes de transmisión.

La falta de especialistas emerge como el principal desafío

Pese a las perspectivas de crecimiento, el estudio advierte de que la principal limitación para el desarrollo de nuevos centros de datos no será la demanda del mercado, sino la disponibilidad de talento especializado.

Según el informe, el 80 % de los mercados latinoamericanos analizados reporta escasez de profesionales en disciplinas mecánicas, eléctricas y de plomería (MEP), perfiles esenciales para el diseño, construcción y puesta en marcha de infraestructuras críticas. Ese mismo porcentaje señala además que los contratistas especializados en centros de datos operan cerca de su capacidad máxima, lo que podría ralentizar la ejecución de nuevos proyectos.

Esta presión sobre el mercado laboral coincide con un aumento sostenido de la actividad constructiva en sectores como la logística, la industria avanzada y las energías renovables, que compiten por el mismo tipo de perfiles técnicos.

En este contexto, Turner & Townsend considera que el desarrollo del talento será un factor determinante para sostener el crecimiento del sector. La consultora subraya que la inteligencia artificial no solo está impulsando nuevas inversiones en infraestructura digital, sino que también puede convertirse en un catalizador para la creación de empleo cualificado, siempre que vaya acompañada de estrategias de formación y fortalecimiento de la capacidad del mercado.

Con una sólida cartera de proyectos y el interés continuado de desarrolladores e inversores internacionales, México mantiene su posición como uno de los principales mercados latinoamericanos para la infraestructura digital. Sin embargo, el éxito de esta expansión dependerá, cada vez más, de la capacidad del ecosistema de construcción para responder a la creciente demanda de centros de datos, energía y conectividad que exige la economía digital.