Proyecto Fosmarin cable submarino UE
– European Union

La Unión Europea ha puesto en marcha el proyecto FOSMARIN, financiado con casi 5 millones de euros, procedentes del programa Horizonte Europa, en lo que es una iniciativa de investigación e innovación destinada a mejorar la seguridad de las infraestructuras submarinas críticas mediante tecnologías de detección por fibra óptica.

Coordinado por el Austrian Institute of Technology (AIT), el proyecto comenzó el 1 de octubre de 2026 y se prolongará hasta septiembre de 2029, con el objetivo de detectar y anticipar posibles amenazas contra cables de telecomunicaciones, infraestructuras energéticas y tuberías submarinas.

La iniciativa cuenta con 12 participantes de diferentes países de la Unión Europea, entre ellos Canalink, operador de infraestructuras de cable submarino con sede en Tenerife, y PLOCAN, la Plataforma Oceánica de Canarias.

Detección acústica para identificar amenazas en tiempo real

FOSMARIN trabajará con tecnología de detección acústica mediante fibra óptica (FOAS, por sus siglas en inglés). Un sistema que permite identificar vibraciones a lo largo de un cable y utilizarlas para detectar acontecimientos como el movimiento de embarcaciones, la caída de anclas o determinados fenómenos sísmicos.

La solución combinará estas señales con fuentes externas, incluidos los datos del sistema de identificación automática de buques (AIS), para mejorar la identificación y evaluación de posibles incidentes.

El proyecto contempla registrar datos en dos emplazamientos de prueba: uno destinado a ensayos propios y otro asociado a un cable comercial con señales operativas. Posteriormente, la tecnología se probará sobre infraestructura de terceros en un entorno real.

Implicaciones para la conectividad de Canarias

En lo que respecta a España, la participación de Canalink sitúa a Canarias dentro de una iniciativa europea que busca reforzar la protección de las redes submarinas. Para un territorio insular, cuya conectividad depende en gran medida de enlaces de fibra bajo el mar, la detección temprana de daños o actividades potencialmente peligrosas puede contribuir a mejorar la resiliencia de las comunicaciones.

La tecnología no sustituye la necesidad de disponer de rutas redundantes, capacidad de reparación y planes de continuidad. Su valor reside en añadir información sobre posibles incidentes y facilitar la respuesta de los operadores y las autoridades responsables.

Durante los próximos tres años, el reto será demostrar que la detección por fibra óptica puede integrarse en redes operativas y proporcionar alertas fiables sin generar un volumen excesivo de falsas alarmas. Si los ensayos tienen éxito, FOSMARIN podría aportar nuevas herramientas para proteger las infraestructuras submarinas de las que dependen las telecomunicaciones, los servicios digitales y la economía conectada.