Colombia prepara un nuevo proceso de asignación de espectro con foco en cerrar la brecha de conectividad en las zonas rurales y apartadas del país, en línea con la política de espectro 2025‑2029 y los objetivos de servicio universal del MinTIC.

Un nuevo proceso de espectro con foco rural

El Ministerio TIC y la Agencia Nacional del Espectro trabajan en un esquema de asignación orientado específicamente a mejorar la cobertura de banda ancha en áreas rurales y comunidades vulnerables, aprovechando bandas bajas y medias con buen alcance y propagación. Este nuevo proceso complementa la hoja de ruta de espectro 2025‑2029, que busca modernizar los mecanismos de acceso —más allá de la subasta clásica— e incorporar herramientas como licencias locales, compartición dinámica y usos comunitarios allí donde las redes móviles comerciales no llegan.

Según la normativa vigente, el MinTIC puede canjear hasta el 90% del pago por uso de espectro por obligaciones de hacer ligadas a ampliación de cobertura, calidad y capacidad en zonas apartadas, escuelas rurales, centros de salud y otros servicios públicos. Sobre este marco se apoya el diseño del nuevo proceso, que priorizará proyectos que aporten cobertura efectiva y sostenible en el tiempo, más que solo recaudación.

Brecha digital rural y objetivos de cobertura

Colombia arrastra una brecha significativa entre áreas urbanas y rurales: estudios recientes sitúan la conectividad rural en torno al 27% de los hogares, con departamentos donde menos del 20% de la población tiene acceso a internet fijo o móvil de calidad. El Gobierno se ha marcado como objetivo llevar conectividad al 85% de la población antes del fin del mandato, apoyándose en una combinación de redes móviles, soluciones FWA, proyectos comunitarios y conectividad satelital.

En este contexto, el uso eficiente de bandas como 700 MHz, 800/900 MHz u otras frecuencias sub‑1 GHz resulta clave para abaratar el despliegue en territorios extensos y de baja densidad poblacional. La nueva asignación se concibe, precisamente, como una palanca para acelerar la extensión de la banda ancha móvil y fija inalámbrica en municipios pequeños, veredas y corredores viales con baja cobertura actual.

Implicaciones para operadores y ecosistema

Para los operadores, el proceso abre la puerta a obtener espectro adicional condicionado a compromisos de cobertura rural, con esquemas más flexibles y posibilidad de cumplir obligaciones mediante proyectos específicos de conectividad social. La política de espectro 2025‑2029 ya anticipa la diversificación de mecanismos de acceso, incluida la compartición y las licencias locales, lo que podría favorecer la entrada de nuevos actores —como proveedores regionales o redes comunitarias— en determinadas zonas.

Al mismo tiempo, la expansión de conectividad rural crea una base más sólida para servicios digitales avanzados, desde educación y salud en línea hasta soluciones de agricultura inteligente y gobierno digital de proximidad. Para el ecosistema de infraestructura —torres, backhaul, centros de datos regionales y edge nodes—, un mayor tráfico de datos desde el campo puede traducirse en nuevos puntos de presencia y en más demanda de capacidad en las redes troncales y plataformas cloud que sirven al país.