España es tradicionalmente popular por el concepto del 'sol y la playa' pero recientemente está apareciendo otro 'tesoro nacional'. Hablamos del papel clave que está teniendo nuestro país en el almacenamiento de energía, un mercado que está llamado a ser muy importante y situar a España en la élite mundial hasta 2030 según expone EY en su informe 'Infraestructure Compass 2025'.

Proyecto ambicioso

En lo que se refiere a energía España es uno de los principales generadores de renovables pero no se queda ahí. En los últimos años se está convirtiendo también en un gigante del almacenamiento y trabajando en el objetivo ambicioso de conseguir 22,5GW de capacidad para 2030, destacando el almacenamiento con baterías y sistemas como el bombeo hidroeléctrico. Actualmente somos el segundo país del mundo, tras EE.UU., en desarrollo de proyectos de almacenamiento de baterías, con 16GW hasta 2030, el 29% de los 55 GW estimados a nivel mundial.

Hablamos de un 'pulmón energético' que permitirá que el sistema eléctrico siga latiendo con fuerza incluso cuando no brille el sol o el viento decaiga.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) refuerza esa ambición y sitúa en 22,5 GW el objetivo de capacidad de almacenamiento para 2030, combinando tecnologías como las baterías, el bombeo hidroeléctrico y las soluciones térmicas asociadas a la solar termoeléctrica. Este esfuerzo responde a un reto central: dotar al sistema eléctrico de la flexibilidad y la seguridad necesarias para integrar los crecientes volúmenes de generación renovable y cubrir los picos de demanda con recursos limpios, donde la combinación de las distintas soluciones es necesaria.

Desde 2010 el precio de las baterías de ion-litio ha caído un 90%, haciendo que guardar energía sea tan asequible como llevar un banco de energía en el bolsillo. Gracias a ello, se espera que el valor del mercado español de baterías supere los 2.100 millones de dólares en cuatro años.

España monta un ecosistema que combina innovación tecnológica, sostenibilidad y regulación progresiva gracias a fondos públicos millonarios y un mercado dinámico. La apuesta no es solo por las baterías, sino también por la modernización del almacenamiento por bombeo, clave para mantener la estabilidad del sistema eléctrico con renovables a largo plazo.

“El almacenamiento energético ya no es un elemento accesorio: es el pilar estratégico que permitirá a España aprovechar al máximo su liderazgo renovable. La oportunidad está en crear un ecosistema industrial competitivo que reduzca dependencias externas, aporte seguridad al sistema y garantice un sistema energético más resiliente y sostenible” señala Javier García Seijas, socio responsable de Infraestructuras de EY-Parthenon.

España, almacén de energía

Según el informe de EY, se pone de manifiesto el gran dinamismo de este mercado e identifica la excelencia operativa como clave para acelerar el despliegue de sistemas de almacenamiento con baterías. A esto hay que sumar tendencias como la adopción de diseños modulares y configuraciones adaptadas a cada uso, la implementación de estrategias de compras conjuntas y transparentes, así como la consolidación de alianzas estratégicas con proveedores que permitan ganar agilidad y reducir la exposición. Además, cabe destacar la importancia de reforzar capacidades internas, incorporando funciones críticas como la conexión a red y la gestión de compras, junto con el uso de herramientas digitales avanzadas.

Teniendo todo esto en cuenta, se estima que el valor valor del segmento de almacenamiento de energía en España ha pasado de 417 millones de dólares en 2019 a tener unas proyecciones que superan los 2.100 millones en 2029. A nivel global, el sector experimenta un crecimiento anual cercano al 15% entre 2030 y 2050, impulsado por la necesidad de dar respaldo a los sistemas eléctricos dominados por energías renovables. En España, además, el mercado residencial y comercial muestra un crecimiento acelerado con tasas cercanas al 30% anual hasta 2030, lo que refleja la adopción progresiva de soluciones de autoconsumo con almacenamiento.

Así, mientras disfrutamos del sol que carga nuestras baterías, España trabaja para que la energía del futuro nunca se quede sin carga.