España afronta una fuerte presión sobre su sistema eléctrico vinculada al crecimiento de los centros de datos. Las solicitudes de conexión acumuladas rondan los 22 GW, según indica El periódico de la energía, una cifra muy superior a la capacidad que el sector prevé materializar durante esta década.

La diferencia entre ambos datos es clave: las solicitudes representan el pipeline de proyectos, no demanda eléctrica efectiva.

6,3 GW de capacidad concedida

El nuevo mapa de capacidad de acceso de la demanda publicado por Red Eléctrica permite dimensionar por primera vez el peso específico de los centros de procesamiento de datos.

De los 18,52 GW de capacidad de acceso concedida a instalaciones de demanda en la red de transporte, los centros de datos concentran 6.329 MW, equivalentes al 34,2% del total. Sin embargo, ninguno de esos proyectos aparece todavía como puesto en servicio.

Los datos corresponden a la red de transporte y no incluyen las solicitudes realizadas directamente en redes de distribución. Además, la capacidad concedida no garantiza que todos los proyectos terminen construyéndose.

La brecha entre solicitudes y demanda real

SpainDC estima que España podría alcanzar entre 2,6 y 3 GW de capacidad de centros de datos operativa en 2030, dependiendo de la evolución regulatoria y del acceso a la energía.

La distancia respecto a los 22 GW solicitados evidencia uno de los principales retos para la planificación eléctrica: distinguir entre proyectos con posibilidades reales de ejecución y capacidad que permanece reservada mientras los desarrollos avanzan —o terminan cancelándose—.

Para los operadores, el acceso a la red se está convirtiendo además en un factor crítico de localización. La disponibilidad de megavatios, los plazos de conexión y la capacidad de las subestaciones pueden determinar la viabilidad de un campus tanto como el suelo, la conectividad o la proximidad a los principales mercados.

El reto se extiende a Latinoamérica

La experiencia española resulta relevante para Latinoamérica, donde México, Brasil, Chile y otros mercados están recibiendo nuevas inversiones en centros de datos e infraestructura para IA.

El riesgo es similar: que el crecimiento del pipeline digital avance más rápido que la capacidad de las redes eléctricas para absorberlo.

Para los desarrolladores, la disponibilidad de energía firme y capacidad de conexión será cada vez más determinante, especialmente en campus orientados a cargas de IA de alta densidad. Para los gobiernos y utilities, el desafío será coordinar generación, transmisión, almacenamiento y demanda digital sin bloquear capacidad que finalmente no llegue a utilizarse.

Energía y centros de datos, una planificación conjunta

Los 22 GW de solicitudes reflejan el fuerte interés inversor por España, pero los 6,3 GW de capacidad concedida y los aproximadamente 2,6-3 GW que podrían estar operativos en 2030 muestran la distancia entre el potencial anunciado y la infraestructura que realmente llegará a consumir energía.

La siguiente fase del mercado estará marcada por la capacidad de convertir proyectos en instalaciones energizadas, con una planificación coordinada entre red eléctrica, generación, conectividad y centros de datos.