La inteligencia artificial y la digitalización son ya los grandes aceleradores de la transición energética y de la modernización de la infraestructura crítica. Así lo afirma el nuevo informe “Infrastructure Transition Monitor 2025” de Siemens; un estudio, basado en encuestas a 1.400 altos ejecutivos y representantes gubernamentales de 19 países, concluye que más del 70% de los líderes del sector energético considera que la IA y el software de gestión de redes son esenciales para avanzar hacia sistemas energéticos de cero emisiones netas.​

IA, redes inteligentes y cero neto

El informe señala que el 65% de las empresas del sector energético ve la electrificación como la vía más viable para alcanzar el cero neto, mientras que el 74% identifica a las redes inteligentes y al software de gestión de redes como habilitadores cruciales de la transición hacia la energía limpia.

Estas tecnologías permiten integrar más renovables, mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles, en un contexto de crecimiento del consumo eléctrico impulsado por la digitalización, los centros de datos y las cargas de IA.​

Sistemas autónomos para redes más eficientes y resilientes

Para Siemens el 59% de los líderes del sector planea realizar inversiones importantes en sistemas autónomos para la gestión de redes, y un 68% los considera clave para reducir emisiones. Casi tres cuartas partes de las organizaciones (72%) esperan que la IA transforme la forma de operar su negocio en tres años, y el 74% afirma que ya está ayudando a hacer la infraestructura crítica más resiliente, reduciendo costes operativos y mejorando la eficiencia energética y la fiabilidad del suministro.​

Cuello de botella en la red eléctrica

Pese al progreso respecto a la edición 2023 del estudio, Siemens advierte que persisten importantes barreras: el 58% de las empresas energéticas reconoce que la incertidumbre sobre el diseño futuro del sistema está retrasando inversiones en tecnologías limpias. Además, aunque existe amplio consenso en torno a la electrificación, el 73% de los encuestados considera que la transición está limitada por una infraestructura de red insuficiente, lo que introduce riesgos para proyectos intensivos en energía como los grandes centros de datos.​