A mediados de la década de 2000, la construcción de un centro de datos en España parecía una apuesta reservada casi en exclusiva a los grandes desarrollos del eje Madrid-Barcelona. En Logroño, sin embargo, Arsys tomó un camino distinto cuando en 2007 decidió adquirir una nave industrial en la capital riojana -que hasta entonces albergaba una fábrica de calzado- para levantar su propio centro de datos.
Hoy, esta instalación de 6.000 metros cuadrados funciona como el centro de datos principal del Grupo IONOS en España tras la integración de Arsys en el grupo multinacional en 2013. Recorrer sus salas técnicas permite analizar en primera persona la evolución de la infraestructura digital en nuestro país a lo largo de los últimos diecisiete años: un espacio donde el diseño, la climatización y la densidad de potencia han ido transformándose a medida que cambiaban las exigencias del mercado.
Como destacaba durante la bienvenida Miguel Martínez, Chief Product Officer (CPO) y miembro del Consejo de Administración de Arsys: "Llevamos 30 años adaptándonos al negocio y a las necesidades de nuestros clientes. Empezamos ofreciendo conectividad y presencia web, fuimos el primer proveedor Cloud europeo en 2009 y ahora ofrecemos soluciones de Inteligencia Artificial. Los retos que vienen son apasionantes, pero el foco estratégico sigue siendo el mismo: servir de intermediario para que el cliente adopte estas tecnologías tan novedosas sin la complejidad de entenderlas".

Un recorrido por tres generaciones de salas IT
El complejo se diseñó bajo una concepción modular de cuatro salas IT de 300 metros cuadrados cada una, sumando un total de 1.200 metros cuadrados de suelo técnico. En 2009, cuando la primera sala entró en producción, esta apuesta por el crecimiento modular era muy poco habitual frente a las instalaciones construidas a plena capacidad desde el primer día, que corrían el riesgo de volverse ineficientes con el paso de los años.
Entrar en la Sala 1 permite entender cómo se concebía un centro de datos en esa época. El aire frío se impulsa desde el falso suelo para enfriar racks dimensionados para densidades medias de entre 5 y 6 kW (con picos puntuales de 10 a 12 kW). Con el paso del tiempo, el sistema original de climatización —basado en grandes chillers externos, anillos de agua y torres de evaporación— tuvo que sustituirse por completo por soluciones de circuito cerrado más eficientes para evitar penalizaciones en los costes operativos. Al ser una sala con una arquitectura de origen que no permite implementar refrigeración líquida ni racks de alta densidad (20 kW), Arsys la destina actualmente a servicios maduros y cargas de trabajo estables con un bajo ritmo de crecimiento, manteniendo una ocupación cercana al 90%.
La Sala 2 (inaugurada entre 2014 y 2015) refleja la transición hacia una infraestructura más industrializada. En esta etapa, Arsys dejó de depender de los fabricantes tradicionales de hardware (como IBM, HP o Dell) para comenzar a diseñar y ensamblar sus propios chasis y servidores. Esta autonomía les permite seleccionar libremente proveedores para fuentes de alimentación o tarjetas de red, ajustando costes y optimizando el espacio. En el apartado térmico, las climatizadoras se situaron justo encima de la sala para acortar el circuito del agua y eliminar ineficiencias de transmisión, reforzando además la sensorización para un control más preciso de las condiciones ambientales.
La evolución culmina en la Sala 3, puesta en marcha justo antes del confinamiento de 2020. Con cerramientos automáticos en los pasillos, redundancia N+1 en sus subsistemas eléctricos y monitorización en tiempo real de más de 1.200 indicadores, esta sala supuso un salto decisivo en estandarización. De hecho, el concepto de diseño y automatización desarrollado por el equipo de ingeniería en España sirvió como patrón exportado para levantar los centros de datos a gran escala que el Grupo IONOS ha construido posteriormente en otros países, como su macrocomplejo en Worcester (Reino Unido).
Planificación de capacidad: la activación de la cuarta sala
Con una capacidad total de 6 MW proyectada para albergar aproximadamente 20.000 servidores físicos, el complejo registra actualmente una ocupación media que ronda entre el 75% y el 80%. Mientras que la Sala 2 se encuentra cercana al noventa por ciento de su capacidad y la Sala 3 se sitúa en torno al 75%, el espacio reservado para la cuarta sala técnica espera su desarrollo detrás de los muros actuales.
A diferencia de las ampliaciones especulativas, el protocolo de expansión de Arsys se rige por la gestión proyectada de la demanda. Tal y como explica Ulof Sandstrom, SVP Technical Operations Platforms del Grupo IONOS: "Construir y equipar una sala nueva nos lleva exactamente 9 meses sin necesidad de heroicidades. Dejamos siempre 3 meses de margen de seguridad, así que en el momento en que vemos que nos quedan 12 meses para agotar la capacidad disponible, iniciamos el proyecto. Es un proceso muy ágil que tenemos plenamente contrastado tanto en España como a nivel global en Estados Unidos, Inglaterra o Alemania".

La densidad energética y el diseño técnico con el que se abordará esa cuarta estancia —ya sea planteada para 1, 2 o más megavatios— no están predefinidos, sino que se decidirán en el momento de su ejecución según las necesidades operativas de ese mercado, con especial atención al impacto y requerimientos que está introduciendo la Inteligencia Artificial.
Pragmatismo técnico ante el debate regulatorio
En el apartado de sostenibilidad, el centro de datos registra un PUE medio anual de 1,25 a nivel global, con valores de 1,15 en su sala más reciente (2019). La instalación opera con suministro eléctrico 100% renovable y un sistema de climatización por aire en circuito cerrado que no requiere consumo hídrico por evaporación.
Estas métricas sitúan a Logroño en el percentil superior de eficiencia entre los 13 centros de datos propios que opera el Grupo IONOS en el mundo, solo superado por instalaciones de última generación como la de Worcester (Reino Unido). Con esta base, la dirección técnica observa con absoluta calma el debate abierto en España en torno al borrador del Real Decreto para centros de datos y las más de 600 alegaciones presentadas por el sector.

Frente al malestar de otros actores del mercado, Ulof Sandstrom muestra una postura abiertamente pragmática: "A mí me parece bien el borrador del Real Decreto, no me quejo. Primero, porque no aplica con carácter retroactivo a los data centers que ya están en producción. Segundo, porque nosotros siempre hemos ido bastante más allá de lo que nos exige la regulación con certificaciones como Tier III, ISO 27001, 14001 o 50001, que nos autoimponemos como control interno. Cualquier regulación que venga es bienvenida porque nos quita competidores oportunistas de en medio, ya que nosotros ya cumplimos con la mayoría de esas exigencias".
Respecto a las exigencias térmicas e inversiones en autogeneración que contempla el borrador, Sandstrom añade: "Si nos piden un PUE de 1,15 en una sala nueva, a mí no me supone un problema si todos jugamos con las mismas reglas. Será una sala algo más cara de construir, pero te lo ahorras en electricidad en 4 o 6 años. Un data center es una inversión a 10 o 15 años y la autogeneración se paga sola con un break-even de entre 6 y 8 años. Realmente solo adelantas inversión si tienes pulmón financiero, y esto limpia el mercado de empresas que no tienen planes de negocio a largo plazo".
En la misma línea, la adaptación a la directiva europea NIS2 ha supuesto un impacto mínimo en la operativa física del centro de datos. Como precisa Sandstrom, al contar ya con la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) Nivel Alto, la adaptación se ha limitado a reordenar procedimientos internos y registros de auditoría trimestrales, sin requerir grandes modificaciones en la infraestructura.
Soberanía del dato y soporte cercano frente a la hiperescala
Frente al empuje de las grandes regiones en la nube de los hiperescala estadounidenses, Arsys articula su estrategia en torno a la soberanía normativa, el cumplimiento legal y la cercanía. Más del 30% de la plantilla de la firma está asignada a soporte técnico y atención directa desde España, un factor diferenciador que se traduce en un índice de satisfacción de clientes (NPS) que alcanza el 84% en sus servicios Cloud.
Como destaca Guillermo Arbelo, Director de Arsys Cloud Solutions: "La proposición de Arsys es radicalmente diferente a la de los hiperescala. Un pilar clave es la localización: ser un player local asegura al cliente que estamos bajo su misma jurisdicción y que entendemos su negocio de una manera mucho más parecida a la suya de lo que puede entenderlo otra gran corporación. Contamos con ingenieros dedicados 24/7 que forman parte del equipo del cliente para descargarles de complejidad, aplicando la experiencia aprendida en la gestión de más de 200.000 clientes".
Esta posición se refuerza con la participación activa de la compañía en proyectos europeos de I+D como 8ra (IPCEI-CIS) y AC3 (Horizonte Europa), orientados al desarrollo de infraestructuras Cloud-Edge abiertas y soberanas. Se trata del paradigma Smart Cloud: un modelo donde cada carga de trabajo se distribuye de forma dinámica en el entorno más eficiente, rentable y seguro, permitiendo que las empresas mantengan sus aplicaciones estables o críticas en infraestructuras locales y utilicen la nube pública principalmente para absorber picos puntuales de demanda.
Tras tres décadas de trayectoria desde su fundación en 1996, el centro de datos de Logroño ha consolidado un modelo de operación que sus propios responsables resumen en dos conceptos clave: soberano y fiable.

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