El mercado brasileño de la nube representa menos del 1 % del mercado mundial y es precisamente en esta desproporción donde Omid ve su oportunidad. Según Leonardo Senra, director y director de ventas (CRO) de la empresa, el país nunca ha sido una prioridad para los grandes proveedores internacionales, lo que se traduce en una oferta de servicios significativamente menor en Brasil que en las regiones norteamericanas y en precios alejados de la realidad económica local.

Antes de la visita al centro de datos de la empresa en Barueri, en el área metropolitana de São Paulo, Omid organizó una presentación para periodistas especializados en su oficina, situada en la zona sur de la capital paulista. Allí pudimos comprender un poco mejor el modelo de negocio de la empresa y cómo pretende posicionarse en el mercado brasileño de centros de datos.

Senra afirma que la empresa surgió de un exhaustivo estudio de mercado, realizado a partir de las quejas recurrentes que el grupo recibía de los clientes mientras operaba como proveedor de centros de datos y de servicios de misión crítica. La conclusión, según el ejecutivo, fue que el mercado no necesitaba otro proveedor de nube pública con el mismo nivel tecnológico que las «big clouds», sino alguien dispuesto a cubrir las carencias en los niveles de servicio, el modelo de negocio y los ingresos.

El ejecutivo marca la diferencia con respecto a la etiqueta de «startup». Explica que Omid no opera en un terreno de incertidumbre, sino como una estrategia de inversión a largo plazo, con disciplina financiera y sin la presión de tener que recurrir sucesivamente a la captación de fondos en el mercado. La empresa tampoco se considera simplemente una empresa incipiente: Senra reconoce que los centros de datos a hiperescala han sido construidos por profesionales que han impulsado el sector y que cuentan con cientos de miles de empleados y mucho dinero para invertir en investigación y desarrollo.

Analogía bancaria

Para explicar su posicionamiento, Senra recurre a un paralelismo con otro mercado históricamente dominado por los operadores tradicionales en Brasil: el mercado bancario. Recuerda que los bancos digitales se han ganado un espacio relevante al ofrecer una solución más sencilla y directa, sin replicar toda la cartera de los grandes bancos. Según el ejecutivo, la interpretación de Omid es que cerca del 80 % de las empresas necesitan un conjunto básico de servicios, sin la profundidad de los cientos de microservicios que ofrecen las grandes nubes.

Esta lógica se materializa en lo que la empresa denomina «centro de datos boutique»: una instalación propia de nivel Tier III, dimensionada para maximizar la inversión en lugar de anticipar diez años de capacidad. Senra sostiene que la arquitectura hiperconvergente permite multiplicar por más de seis la capacidad actual y que la evolución del hardware —con una duplicación de la capacidad o una reducción del precio a la mitad cada dos años— favorece a quienes construyen de forma incremental. Los dos centros de datos se construyeron en 2020 y, según la empresa, la nube ha tenido un tiempo de actividad del 100 % desde entonces.

El coste fijo como diferenciador del modelo de negocio

El punto más destacado de la presentación es el modelo de facturación. Ricardo, director de operaciones de la empresa, explica que el cliente contrata máquinas virtuales con una configuración definida (CPU, memoria y disco) y paga una cantidad previsible, sin los microcobros por datos transmitidos que hicieron necesaria la creación de la figura profesional de FinOps. El tráfico puede contratarse tanto en el modelo tradicional, por consumo, como en franjas fijas de ancho de banda, de 50 Mbps a 1 Gbps, con una cuota mensual invariable independientemente del volumen de tráfico.

La elasticidad automática, según el ejecutivo, viene desactivada de forma predeterminada y solo se activa mediante una acción deliberada del cliente. La justificación son casos emblemáticos de facturas desorbitadas: la operación australiana de una empresa brasileña que preveía unos 10 000 dólares (50 600 reales) al mes y recibió una factura de 2 millones (10,1 millones de reales) después de que una máquina configurada para la autoexpansión entrara en un bucle durante el desarrollo; y, más recientemente, una startup de Silicon Valley que autorizó el uso ilimitado de herramientas de IA para unos 30 desarrolladores y recibió una factura millonaria ya en el primer ciclo.

Senra añade que la previsibilidad presupuestaria tiene especial importancia en un país con tipos de interés altos y un elevado coste de capital, y que la eliminación de la renegociación anual vinculada al tipo de cambio —dado que las facturas de los grandes proveedores están dolarizadas— también influye en el cálculo. De media, la empresa afirma ofrecer una reducción de costes de entre el 30 % y el 40 % a los clientes con datos en Brasil alojados en grandes nubes, un beneficio que atribuye, en parte, a la ausencia de doble imposición al no estar dentro de un centro de datos de terceros.

Control de la cadena y el argumento de la soberanía

La verticalización se presenta como una decisión estratégica desde la concepción de la empresa: el centro de datos, el hardware, el software de orquestación, la monitorización, la gestión de la seguridad y la capa de IA son todos propios. Senra sostiene que dominar la cadena de suministro es lo que permite controlar el servicio sin depender de tres o cuatro proveedores intermedios para identificar el origen de un incidente, ni quedar a merced de las prioridades de un socio más grande en momentos de crisis.

En el ámbito normativo, el ejecutivo defiende que la soberanía digital comprende tres niveles distintos: tener los datos físicamente en Brasil; contar con la orquestación —que es el cerebro de la nube— también en territorio nacional, de modo que una rotura del cable submarino no comprometa la carga de trabajo; y contar con una empresa como proveedor que esté sujeta exclusivamente a la jurisdicción brasileña. Cita la ley estadounidense Cloud Act como un factor que, en su opinión, obliga a los proveedores de tecnología de Estados Unidos a atender las exigencias del Gobierno estadounidense, y señala que Francia ya ha restringido el uso de herramientas de Microsoft en las entidades públicas.

La empresa ha contribuido a una consulta pública del Banco Central defendiendo precisamente esta gradación de niveles de soberanía y la auditabilidad en territorio nacional. Actualmente, según Senra, Omid se encuentra en fase de homologación ante el Gobierno federal en el proceso que establece un concepto de nube soberana con gradiente de soberanía, una especie de menú en el que los organismos públicos podrán exigir a los proveedores que cumplan distintos porcentajes de requisitos.

Los datos de Gartner citados en la presentación refuerzan esta tesis: el 41 % de las organizaciones ya se enfrentan a alguna restricción geopolítica en el uso de la nube global; el 60 % de las empresas encuestadas tiene la intención de ampliar el uso de proveedores locales o regionales en nuevos proyectos; y el 70 % de las que cuentan con proyectos de IA generativa deberá tomar una decisión sobre la infraestructura basándose en criterios de soberanía digital de aquí a 2027. El movimiento de repatriación debería movilizar entre el 1 % y el 5 % del mercado.

Senra considera que la inteligencia artificial ha acelerado una preocupación que ya venía madurando. Explica que muchos clientes, tras completar el entrenamiento en GPU, quieren trasladar la carga de inferencia a entornos bajo mayor control, en un movimiento pendular de vuelta a las instalaciones propias. Las recientes tensiones geopolíticas, con amenazas de sanciones y cortes de suministro, han actuado como detonante: el ejecutivo cuenta que el teléfono de la empresa no ha dejado de sonar con solicitudes de copias de seguridad y planes de recuperación ante desastres.

Cartera y canales

Además de las máquinas virtuales en modelo de catálogo, Omid ofrece un centro de datos como servicio en el que el cliente define la capacidad personalizada de CPU, memoria y disco y, posteriormente, redistribuye ese conjunto de recursos entre diferentes máquinas según sus necesidades, una solución que, según la empresa, responde a la demanda de elasticidad dentro de un límite contratado. También hay servicios de seguridad, coubicación de carácter complementario y dos ofertas de IA: Cloud Cognitiva, de observabilidad agencial del entorno, presentada como alternativa a las herramientas del mercado consideradas caras; y AI Bridge, un conjunto de componentes para que los desarrolladores creen proyectos de IA.

La empresa atiende a clientes del sector minorista, de certificación digital y de organismos públicos, incluidas empresas de procesamiento de datos estatales y municipales, a las que ha conseguido acceder mediante licitaciones descritas como de riguroso escrutinio. Las ventas se realizan principalmente a través de socios, que generan propuestas directamente en un simulador de precios disponible en el portal, sin pasar por el equipo de preventa. Este es, según Senra, el año de la entrada en el mercado de la empresa.