Hive apuesta por Paraguay para convertirse en un puente verde entre la minería de Bitcoin y la siguiente gran ola de centros de datos de inteligencia artificial. Esa es la tesis que defiende Frank Holmes, cofundador y presidente ejecutivo de la compañía, en una conversación con DataCenterDynamics, en la que sitúa al país sudamericano como pilar estratégico de un despliegue que combina energía hidroeléctrica barata, campus de alto rendimiento y salida a los mercados de capitales latinoamericanos.​

De minero cripto a operador de infraestructura

Hive nació como uno de los primeros mineros institucionales de Ethereum, llegó a controlar alrededor del 6% de la red antes del paso a proof‑of‑stake y dio el salto a la bolsa en 2017. Ese aprendizaje con GPU y chips Nvidia ha servido, según Holmes, para pivotar hacia la computación de alto rendimiento: “hoy Hive es un motor dual”, resume, con data centers de nivel 1 dedicados a Bitcoin y centros de nivel 3 orientados a IA e HPC, que alquilan capacidad a unos 10.000 investigadores en todo el mundo.​

La compañía ha acelerado en 2025: en apenas seis meses ha pasado de 6 a 25 exahash en potencia de minado de Bitcoin, mientras su negocio de IA se ha duplicado y se espera que crezca por cinco en 2026. El ejecutivo insiste en que este modelo dual ofrece a los inversores exposición tanto al ciclo de Bitcoin como al “superciclo” de gasto en data centers que, a su juicio, viene impulsado por la IA y por el aumento del presupuesto militar y de ciberseguridad a nivel global.​

La ecuación económica: del tier 1 al tier 3

Holmes recurre a un estudio de la Universidad de Cambridge para ilustrar la diferencia entre una granja de minería y un campus de IA: alrededor de un millón de dólares por megavatio para un data center de nivel 1 con ASICs frente a hasta 30 veces más para un despliegue de GPU Nvidia en nivel 3. El salto no solo está en los chips, afirma, sino en la complejidad de la refrigeración, la arquitectura eléctrica y la necesidad de disponibilidad total para soportar cargas críticas como sanidad, aviación o defensa.​

En este contexto, el directivo sostiene que los mineros de Bitcoin se han convertido en la “punta de lanza” de la próxima ola de IA: son quienes han localizado excedentes energéticos muy baratos en lugares como el norte de Suecia, Etiopía o Islandia, han construido las primeras subestaciones y redes internas y ahora ofrecen la vía más rápida para actualizar de tier 1 a tier 3. Cita como ejemplo el proyecto Stargate en Abilene (Texas), una antigua instalación de minería reconvertida en uno de los mayores hubs de IA del mundo, con una inversión que cifra en cientos de miles de millones de dólares y miles de empleos.​

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Frank Holmes, Director Ejecutivo de Hive – HIVE

Energía verde como eje de la estrategia

La elección de ubicaciones está condicionada por un criterio que Holmes repite varias veces: operar solo con energía renovable. Hive explota hidroeléctrica en Suecia, Canadá y Paraguay, y en el pasado llegó a operar con geotermia en Islandia mientras fue competitiva en precio. “Primero consigues una electricidad estable y barata, después el terreno con acceso a esa electricidad, y los clientes vienen solos”, resume sobre la lógica de diseño de sus campus, que ahora se ve reforzada por la demanda de grandes modelos de IA y servicios cloud.​

Por qué Paraguay

En este mapa, Paraguay aparece como una pieza especialmente atractiva. Holmes destaca la estabilidad política bajo la presidencia de Santiago Peña, formado en la Universidad de Columbia y con trayectoria en el FMI y el Banco Mundial, y el peso de la represa de Itaipú, construida con Brasil y considerada la mayor hidroeléctrica del hemisferio occidental, con hasta 14 GW de capacidad. El país, recuerda, tiene unos 6 millones de habitantes pero produce alimentos para unos 60 millones, y arrastra un excedente estructural de energía que tradicionalmente se exportaba a Argentina con problemas de cobro, mientras que con la minería de Bitcoin el Estado ingresa divisas cada mes.​

Ese exceso eléctrico ha permitido a Hive disparar su producción: el directivo asegura que en noviembre lograron un crecimiento interanual del 182% y minaron 290 BTC, con otros 100 MW ya en cartera que podrían añadir unos 10 exahash más. La compañía habla de un “campus verde” en el país, con nuevas subestaciones, líneas soterradas y refuerzo de la red, que aspira a convertirse en uno de los principales polos de crecimiento del grupo.​

El cuello de botella: la fibra oscura

No todo es electricidad. Holmes advierte de que el gran desafío para que Paraguay participe en la ola de IA es la falta de “autopistas” de datos: redes de fibra oscura capaces de mover en segundos miles de millones de parámetros y grandes volúmenes de datos de entrenamiento. “No basta con la carretera; hace falta una superautopista”, ilustra, antes de señalar que muy pocos países han desplegado todavía la infraestructura de fibra específica que requieren estos data centers de nueva generación.​

La hoja de ruta de Hive pasa por seguir levantando capacidad de Bitcoin en Paraguay mientras el país avanza en la construcción de esa red de fibra y en los sistemas de redundancia eléctrica e internacional que exige un data center de nivel 3. En paralelo, la compañía explora fórmulas para asociarse con operadores locales con pequeños centros de datos ya conectados, como vía rápida para empezar a ofrecer servicios de IA.​

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Frank Holmes, Director Ejecutivo de Hive – HIVE

Talento local y brecha de formación

En el plano del capital humano, Holmes dibuja un país con una cultura fiscal y económica particular: sin impuesto sobre la renta hasta 2009 y todavía muy rural, pero con una adopción sorprendentemente rápida de servicios financieros digitales. Cita al banco digital UENO, que, según sus datos, habría captado ya al 40% de la población en forma de cuentas bancarias móviles, y al operador Tigo como proveedor dominante de conectividad móvil, lo que indica que la población está preparada para la digitalización.​

La debilidad, reconoce, está en la escasez actual de perfiles de ingeniería de datos, IA y ciberseguridad para operar y mantener infraestructuras críticas. Hive asume parte de la tarea formativa en sus instalaciones y señala el papel de las universidades: pone como referencia el ecosistema de Toronto, vinculado a premios Nobel de IA, o el caso de San Antonio (Texas), que ha pasado de 100 a 10.000 estudiantes de ciberseguridad en 25 años hasta atraer un gran centro de la NSA.​

Geopolítica, defensa y “superciclo” de data centers

La visión de Holmes va más allá de la pura infraestructura. Enmarca la carrera de IA y la construcción de data centers en una “guerra silenciosa” entre bloques, donde China financia a más de un centenar de países, promueve el uso del renminbi y construye presas y 30 nuevos reactores nucleares para asegurar excedentes eléctricos destinados a data centers, mientras Europa y Canadá quedarían rezagadas frente a Estados Unidos. Recuerda que el incremento del gasto en defensa en Europa, tras las presiones de Donald Trump para alcanzar el 2% del PIB, se traduce inevitablemente en más demanda de centros de datos, porque ningún sistema de armas o red de comunicaciones moderna funciona sin ellos.​

En ese contexto, Paraguay juega —según su relato— en un eje geopolítico distinto al de los grandes proyectos chinos, con un gobierno abiertamente pro‑Taiwán y cercano a Israel, lo que facilitaría la entrada de capital occidental interesado en infraestructuras críticas y energía renovable. Para Hive, la combinación de excedente hidroeléctrico, estabilidad política y alineamiento geopolítico convierte al país en un candidato idóneo para desplegar ese “puente” entre la seguridad de la red de Bitcoin y la revolución de la IA.​

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Hive entra en la Bolsa de Valores de Bogotá – HIVE

Salto a los mercados latinoamericanos

Más allá de lo técnico, Holmes ve también una oportunidad financiera. Hive se ha listado recientemente en la Bolsa de Valores de Colombia, y prepara su salida en Perú y Chile, lo que le abre la puerta a aplicaciones de inversión minorista en la región que, hasta ahora, solo podían ofrecer acciones y ETFs locales. La tesis del directivo es que una masa de pequeños inversores —“minnows”, como los denomina— es clave para crear descubrimiento de precios, atraer capital institucional y convertir a Hive en un vehículo de referencia para exponerse al sector de data centers de Bitcoin e IA en América Latina.​

Objetivos: un gigavatio y el 5% del hashrate

En su visión a cinco años, Holmes espera que Paraguay llegue a aportar alrededor de 1 GW de capacidad eléctrica a las operaciones de Hive, por encima de Canadá y Suecia combinados, y que la compañía sea capaz de convertir buena parte de sus data centers de minería en instalaciones de HPC para IA, especialmente en Canadá. El objetivo declarado es elevar la cuota de la red global de Bitcoin desde algo más del 2% actual hasta el 5%, apoyándose en energía verde, precios eléctricos atractivos y la última generación de ASICs.​

Al mismo tiempo, defiende una tesis macro claramente alcista sobre “activos alternativos”: con una deuda global que cifra en unos 350 billones de dólares —tres veces el PIB mundial— y un fuerte aumento del gasto en defensa y seguridad fronteriza, ve a Bitcoin y al oro como ganadores en los próximos años, con proyecciones de 250.000 dólares para Bitcoin en el corto plazo y 7.000 dólares para la onza de oro en un horizonte de tres años. En ese escenario, la propuesta de Hive es clara: usar el excedente hidroeléctrico de Paraguay como palanca para escalar tanto la seguridad de la red Bitcoin como la infraestructura que hará posible la próxima generación de servicios de IA.