Cataluña quiere reforzar su posición en la carrera europea por la inteligencia artificial y atraer una futura gigafactoría de IA. Para ello, el Govern trabaja en la identificación de emplazamientos capaces de albergar grandes centros de datos y ha situado la disponibilidad de energía, agua y suelo como los tres factores determinantes para captar este tipo de inversiones.

La estrategia responde a la creciente competencia entre regiones europeas por convertirse en sede de las nuevas infraestructuras de computación avanzada. Lejos de limitarse al desarrollo de modelos de IA, estas iniciativas requieren campus de centros de datos con una elevada capacidad eléctrica, acceso a recursos hídricos para refrigeración y espacio suficiente para futuras ampliaciones.

El Ejecutivo catalán considera que la oportunidad va más allá de atraer un único proyecto: el objetivo es consolidar un ecosistema industrial y tecnológico capaz de sostener el crecimiento de la economía digital durante la próxima década.

La infraestructura, el verdadero reto de la IA

Aunque el debate sobre la inteligencia artificial suele centrarse en algoritmos y aplicaciones, la capacidad para desplegar infraestructura física se ha convertido en el principal factor diferencial entre territorios.

Los grandes modelos de IA exigen centros de datos preparados para albergar miles de GPU, con consumos energéticos que pueden alcanzar varios cientos de megavatios. Esto obliga a planificar el desarrollo de nuevas infraestructuras eléctricas, redes de transporte, sistemas de refrigeración y conexiones de telecomunicaciones antes incluso de que lleguen los operadores tecnológicos.

En este contexto, Cataluña estudia distintas ubicaciones que puedan responder a estos requisitos y acelerar la llegada de inversiones. La disponibilidad de potencia eléctrica aparece como el principal condicionante, seguida por la garantía de suministro de agua y la existencia de suelo industrial con capacidad de crecimiento.

Competencia entre regiones por atraer grandes campus

La iniciativa catalana se enmarca en una carrera que ya libran otros territorios españoles para captar inversiones ligadas a la inteligencia artificial. Comunidades como Aragón, Extremadura, Andalucía o Madrid han anunciado en los últimos meses proyectos de gran escala impulsados por hiperescalares, promotores de centros de datos y operadores especializados en infraestructura para IA.

La creciente demanda de capacidad computacional está modificando el mapa de la infraestructura digital española y favoreciendo la aparición de nuevos polos tecnológicos fuera de los mercados tradicionales. En este escenario, Cataluña aspira a aprovechar su ecosistema empresarial, su capacidad de innovación y su conectividad para atraer una parte de estas inversiones.