IBM Quantum System Two
IBM Quantum System Two – IBM

La computación ya no se mide solo en la capacidad de procesar bits a la velocidad de la luz; ahora se define por el propósito de su infraestructura y la soberanía de sus datos. En un ecosistema tecnológico hiperconectado y altamente regulado, IBM está liderando una transformación silenciosa pero profunda desde España, donde la filial del 'Big Blue' acaba de superar su primer siglo de vida. Su trayectoria en nuestro país arrancó en los años 20 del siglo pasado con sus primeras máquinas tabuladoras utilizadas por Telefónica, su primer cliente nacional. Hoy, la compañía ha sabido hibridar ese robusto legado tradicional con el desarrollo de la nube híbrida y la vanguardia de la inteligencia artificial y la computación cuántica.

Para Horacio Morell, presidente de IBM en España, Portugal, Grecia e Israel, el gran logro de la tecnológica durante este recorrido centenario ha sido, precisamente, "haber sacado la tecnología de los laboratorios". Bajo este pretexto y las exigencias del mercado actual, conversamos con Mikel Díaz, director de Alianzas Estratégicas de Quantum en IBM España, quien desgrana cómo se construye la infraestructura del procesamiento de datos bajo el mantra de la autonomía estratégica.

Un legado con propósito: El ADN del mercado regulado

Para IBM, el diseño de su infraestructura en la nube no es fruto de la improvisación, sino la evolución de décadas gestionando los sistemas más críticos del planeta. Mientras que el mercado tecnológico masivo se ha volcado históricamente en el consumidor final, el gigante azul siempre ha tenido la mirada puesta en el entorno corporativo y sus estrictas fronteras.

"Los mainframes, cuando se crearon, fueron el mayor exponente de que la computación tenía que tener un propósito", explica Mikel Díaz. "No es ese concepto del B2C (Business-to-Consumer), sino el B2B (Business-to-Business). El planteamiento de un mainframe es una capacidad computacional para unos problemas de empresa: de toda la banca, de todo el mundo del retail, de toda la industria de aerolíneas... Con lo cual, los propósitos son los que son".

Mikel Diaz IBM
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Este enfoque corporativo obligó a la compañía a fijar estándares de conectividad, seguridad, refrigeración y cumplimiento normativo muy rigurosos antes que el resto del mercado. Díaz enfatiza que, a pesar del salto a entornos cloud, las reglas del juego no han cambiado: "Traducir todo ese requisito funcional a requisito técnico ha marcado una serie de cuestiones. Todas esas siguen igual de vigentes a día de hoy. No diseñamos computación solamente por el hecho de la tecnología, sino por el propósito al que sirven. Y menos cuando se trabaja con mercados regulados". Un ejemplo claro es IBM Cloud, cuya infraestructura cuenta con la validación específica de los reguladores bancarios internacionales.

Madrid y el nuevo paradigma de la resiliencia y la "soberanía estratégica abierta"

Dentro de la geografía global de IBM, España ha consolidado una posición de liderazgo gracias a su Región Cloud en Madrid. Esta infraestructura actúa como un nodo estratégico para dar servicio a todo el continente europeo, apoyado en una arquitectura de tri-redundancia física y disponibilidad 24/7.

Esta apuesta se alinea con la dirección de la filial española, orientada hacia lo que definen como "soberanía estratégica abierta". El objetivo prioritario es blindar la flexibilidad del cliente corporativo y evitar el temido lock-in o cautividad con el proveedor. Díaz distingue tres niveles de resiliencia en este escenario:

"Resiliencia inicialmente era: 'Esto lo tienes 24x7 y sin fallos, y si tienes alguno, lo pivotas entre tus diferentes nodos tri-redundantes y que no afecte al cliente'. Luego apareció la resiliencia de procesos: si necesitas saltar de un cloud a otro, ¿me vas a garantizar que me saltas al cloud europeo a Alemania, o a Dallas, y cómo afectan las fronterillas de la soberanía o la regulación? Y luego, por último, estamos en esta resiliencia más propia de la soberanía de: '¿Oye, yo puedo crecer encima de ti sin que me quites el control y la autonomía?'".

En este escenario, normativas como DORA o el RGPD obligan a una corresponsabilidad estricta. Díaz es tajante al respecto: en IBM no todo vale si no se garantiza la gobernanza. "Garantizamos que todo lo que es el transfronterizo de datos está bajo las perspectivas y regulaciones que tenemos que cumplir. De hecho, hay ocasiones en las que nosotros tenemos que decir: 'Ese tipo de aplicación que tú quieres desplegar en nuestro cloud, no la vamos a admitir porque no va a garantizar el cumplimiento'. La última RGPD se ha encargado de decir: 'No os libráis ninguno de los que estáis en la cadena'".

El hito cuántico en el País Vasco: Desmitificando las 'facilities'

El despliegue del IBM Quantum Computational Center en el País Vasco, equipado con el potentísimo procesador Heron de 156 cúbits, ha posicionado a España en la primera línea de la vanguardia tecnológica mundial. De hecho, la gran prioridad declarada por IBM en el país es traer el primer ordenador cuántico tolerante a fallos, abriendo estos masivos desafíos al ecosistema. Sin embargo, el presidente de la filial, Horacio Morell, advierte de las trabas del continente: "En Europa somos campeones de la regulación y campeones de la fragmentación de las inversiones. Hay que poner foco y dinero. Al ser 27 países en liza, las decisiones están muy fragmentadas y esto no ayuda".

Desde la perspectiva de la ingeniería de instalaciones, Díaz desmitifica la complejidad externa que rodea a estas máquinas:

"Desde el punto de vista de dar servicio como un data center, no hay ningún requisito distinto al que tendríamos si fuera una instalación de nuestro cloud. Las cuestiones de seguridad física, lógica, suministros eléctricos duplicados o conectividad son exactamente las mismas. Esta máquina está operando dentro de un data center que estará a los 19, 20 o 21 grados, como tendría cualquier data center".

IBM BasQ
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Donde sí existe una disrupción total es en la eficiencia. Mientras la IA generativa y la supercomputación clásica (HPC) devoran recursos y exigen infraestructuras medidas en megavatios, la computación cuántica se mueve en otra escala.

"Expitar los cúbits prácticamente es energía cero porque nos movemos a nivel subatómico", revela Díaz. "Esta instalación tendrá un rango de entre 20 y 40 kilovatios, incluidos los armarios clásicos de detrás. Un centro HPC potente e interesante requiere del orden de megavatios. Entre el kilo y el mega, multiplicamos por diez. Sigue habiendo un orden de magnitud menos de necesidad energética". Incluso de cara al futuro, Díaz anticipa que todo el complejo de servidores híbridos "va a seguir estando seguramente por debajo de la decena de megavatios".Un futuro híbrido: Computación cuántica e Inteligencia Artificial en el tejido nacional

En este camino hacia la convergencia tecnológica, la eficiencia por operación se consolida como una de las métricas más críticas para la industria de los centros de datos, especialmente ante el auge de cargas de trabajo masivas. Mientras que la supercomputación clásica de alto rendimiento (HPC) mide su rendimiento en FLOPS y requiere infraestructuras energéticas de gran escala medidas en megavatios (MW) debido a su arquitectura tradicional de procesamiento de datos, la computación cuántica rompe por completo este paradigma. Al operar bajo principios probabilísticos y a nivel subatómico, los sistemas cuánticos registran su potencia en CLOPS y operan con un consumo radicalmente menor, medido apenas en kilovatios (kW). Esta drástica diferencia en la escala de consumo energético (de MW a kW) demuestra cómo la adopción de una arquitectura híbrida no solo optimizará la resolución de problemas lógicos de alta complejidad, sino que transformará de forma sostenible la eficiencia energética global de las infraestructuras críticas del futuro.

El debate industrial sobre si la computación cuántica reemplazará a los centros de datos tradicionales está cerrado para IBM. El futuro es, por definición, híbrido. Al igual que las GPU se integraron con las CPU, las QPU (unidades de procesamiento cuántico) convivirán pared con pared con la supercomputación clásica para resolver cuellos de botella críticos, como el post-procesamiento de datos y el ancho de banda interno.

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Esta infraestructura se complementará estrechamente con la Inteligencia Artificial, la otra gran prioridad del equipo de Morell, quien reconoce que ya trabajan con numerosos clientes en España para democratizarla en el tejido empresarial. Respecto al impacto social de esta adopción, el presidente de IBM mitiga los temores tradicionales:

"La IA va a cambiar la forma de trabajar, pero también la forma en la que vamos a transformar las compañías. Algunos empleos se van a desplazar, pero se van a crear otros muchos. De hecho, el neto es positivo. En IBM estamos fichando talento".

Este modelo de convivencia híbrida está definiendo los planes de infraestructura de la compañía en la península ibérica, consolidando el triángulo digital Madrid-Barcelona-Lisboa.

"Barcelona ya es per se un núcleo con una relevancia especial en la supercomputación, un top 3 a nivel Europa. Madrid se está conformando como un centro del sur de Europa y se está construyendo ese triángulo ahí. En IBM mantenemos la línea de pensamiento de poder sacar de nuestros laboratorios la tecnología cuántica y colocarla en un edificio del cliente cuando así lo requieran, como hemos hecho con el Gobierno Vasco", concluye Mikel Díaz, oteando el horizonte de la próxima década. "Nuestra visión de futuro es lo que llamamos la supercomputación centrada en lo cuántico: una arquitectura híbrida donde los escenarios de supercomputación clásica y cuántica tolerante a fallos van a ser cada vez más frecuentes. Ese va a ser un futuro de impacto muy interesante".

De este modo, IBM encara su segundo siglo de historia en España reafirmando el mismo principio con el que comenzó en la década de los años 20: la computación no se sostiene únicamente por su potencia técnica, sino por su capacidad para solventar problemas de negocio reales en un entorno corporativo de máxima fiabilidad. En la encrucijada donde la inteligencia artificial democratiza la innovación del tejido empresarial, la nube híbrida flexibiliza la soberanía y la computación cuántica empieza a salir definitivamente de los laboratorios, el gigante tecnológico consolida el ecosistema nacional no solo como un receptor de infraestructuras avanzadas, sino como un polo de referencia, autonomía estratégica y resiliencia para el futuro del sur de Europa.