Por Dmitry Panenkov, director ejecutivo y fundador de emma
Europa lidera la transición hacia la soberanía de la nube, ya que el 72% de las empresas europeas priorizan la soberanía de los datos al seleccionar proveedores de tecnología. Este cambio se debe, en gran medida, a una mayor concienciación sobre la necesidad de una seguridad e integridad de los datos rigurosas dentro de las fronteras de la región.
Sin embargo, a pesar de este impulso, los hyperscalers estadounidenses siguen dominando el mercado europeo de la nube. Proveedores como Oracle y AWS están ampliando sus ofertas de «soberanía» europea, pero estas soluciones no alcanzan la «verdadera» soberanía. Mientras el control siga en manos de los hyperscalers dominantes, lo que se ofrece solo será una ilusión de soberanía.
La creciente preocupación por esta lucha por la soberanía, el cumplimiento normativo y el dominio general de los hyperscalers es cada vez más evidente. La introducción del Límite de Datos de la UE por parte de Microsoft y la transición de CISPE hacia una estructura de gobernanza totalmente europea ponen de relieve el cambiante panorama de la nube. Ante estos cambios en el mercado, es evidente que la creciente presión de los reguladores y la incertidumbre geopolítica seguirán influyendo en las estrategias de la nube en toda Europa. Pero, ¿reflejan estos cambios un verdadero punto de inflexión o nos encontramos en las primeras etapas de una transformación más amplia?
¿Quién está detrás del cambio hacia la soberanía?
La soberanía en la nube está siendo impulsada tanto por el sector público como por el privado. Si bien las políticas y la regulación desempeñan un papel importante en la definición de estándares, el proceso legislativo suele ser lento debido a las largas negociaciones. En cambio, la agilidad innata del sector privado puede ayudar a superar esta brecha, acelerando el progreso para facilitar una verdadera soberanía.
El sector privado ya está impulsando mejores estándares de seguridad que respaldan la soberanía. Dominique Tessier, director del Grupo de Enfoque en Ciberseguridad de la Alianza Europea de Campeones (ECA), señala que «la iniciativa para garantizar que el Esquema de Certificación de la Nube de la UE finalmente incluya una capa superior de seguridad está impulsada principalmente por empresas privadas europeas, como AIRBUS, EDF, Telecom Italia y otras, cuyos esfuerzos están cobrando impulso».
A pesar del claro impulso de Europa, persisten las dudas sobre si las inversiones estadounidenses en infraestructura europea, impulsadas por el cumplimiento normativo, por parte de empresas como Microsoft, son realmente soberanas o simplemente intentos estratégicos para sortear las restricciones regulatorias. Por el contrario, las iniciativas lideradas por Europa, como la empresa conjunta entre OVHcloud y Capgemini, buscan ofrecer soluciones verdaderamente soberanas que no cedan el control a empresas estadounidenses.
Estas iniciativas son una señal de la intención de Europa y reflejan una creciente comprensión de la necesidad de la soberanía de la nube. Rahiel Nasir, director de investigación de Nube Europea en IDC Europa, secunda esta opinión, afirmando: «El interés por la soberanía se ha trasladado de los gobiernos y los sectores regulados a todos los sectores industriales, especialmente en Europa y en todos los demás lugares donde la nube apenas está despegando».
Este reconocimiento es un primer paso hacia la independencia digital europea, pero lograr una verdadera soberanía requerirá un compromiso mucho mayor en el futuro.
Definiendo la verdadera soberanía de la nube
La verdadera soberanía en la nube va más allá de la simple localización del almacenamiento de datos; requiere independencia total de los hyperscalers estadounidenses. La Ley de Aclaración del Uso Legal de Datos en el Extranjero (CLOUD) de EE. UU. de 2018 destaca este desafío, ya que otorga a las autoridades y agencias federales estadounidenses acceso a los datos almacenados por proveedores de servicios en la nube estadounidenses, incluso cuando están alojados en Europa. Esto plantea dudas sobre si los datos europeos alojados por hyperscalers estadounidenses podrán llegar a ser verdaderamente soberanos, incluso si se alojan dentro de las fronteras europeas.
Sin embargo, la soberanía no depende de dónde se alojan los datos, sino de la autonomía sobre quién controla la infraestructura. Muchos de los llamados proveedores de nube soberana siguen dependiendo de hyperscalers estadounidenses para cargas de trabajo críticas y servicios gestionados, proyectando una imagen de independencia a la vez que siguen dependiendo de los hyperscalers globales dominantes. Tessier coincide, afirmando que: «EE. UU. no solo tiene un dominio económico en este ámbito, sino que además ha establecido normas legales que autorizan a sus servicios a capturar datos dondequiera que se almacenen, siempre que dicho almacenamiento sea proporcionado por una empresa estadounidense».
Esta opinión cuenta con el respaldo de la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA), que recientemente determinó que los elevados costes de salida de datos, los modelos comerciales restrictivos y los retos técnicos hacen que cambiar de proveedor o modelo de nube sea una tarea titánica. Estas prácticas restrictivas mantienen el dominio de los hyperscalers y obstaculizan la soberanía real. Sin embargo, los reguladores de datos están avanzando en la aplicación de la soberanía de datos europea. Un claro ejemplo de ello es la multa de 1.200 millones de euros impuesta a Meta por la UE por incumplir el RGPD, junto con una orden para detener la transferencia de datos personales de la UE a EE. UU. Sin embargo, se necesita algo más que una simple regulación para resolver el problema por completo.
Lograr una verdadera soberanía en la nube requiere construir un entorno que permita a los actores locales competir y colaborar con los hyperscalers. Si bien estos desempeñan un papel fundamental en el panorama general de la nube, Europa no puede depender de ellos para obtener datos soberanos. Tessier coincide afirmando que: «La nueva Administración estadounidense ha demostrado que no dudará en recurrir a aumentos repentinos de precios o incluso a endurecer las políticas de entrega. Es hora de reducir nuestras dependencias, no de considerar que no hay alternativa».
Nasir se muestra más interesado en un enfoque equilibrado: «Idealmente, los proveedores locales y globales deberían colaborar para que la soberanía funcione a gran escala». La agilidad global de los grandes proveedores, combinada con la soberanía de los pequeños operadores europeos, puede garantizar que los datos personales sensibles permanezcan dentro de las fronteras europeas sin sacrificar la agilidad empresarial. En lugar de reemplazar por completo a los hyperscalers, el elemento crucial es reducir su dependencia de ellos. Una vez logrado esto, las organizaciones pueden, en términos reales, alcanzar la independencia operativa dentro de sus propias jurisdicciones.
Construyendo una infraestructura soberana
La transición acelerada de Europa hacia la nube y la soberanía digital es una señal prometedora, pero el equilibrio será clave para alcanzar el éxito. Reducir la dependencia del dominio de los hyperscalers estadounidenses y apoyar a los proveedores locales para que puedan competir a escala global debe seguir siendo una prioridad absoluta. Si bien los reguladores deben liderar la definición del rumbo, sus esfuerzos deben equilibrarse con las iniciativas del sector privado para brindar a los proveedores locales la agilidad necesaria para competir globalmente.
La soberanía, en esencia, no se limita al cumplimiento normativo; es una visión de independencia. Impulsar la competencia de los proveedores locales y construir la infraestructura de red interconectada necesaria dotará a Europa del nivel de autonomía digital necesario para impulsar el crecimiento económico y tecnológico necesario para alcanzar la verdadera soberanía.
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