La energía es un ingrediente esencial para el éxito de cualquier industria, pero en ninguna lo es tanto como en los centros de datos. La naturaleza intensiva en energía de los procesos de IA, junto con el crecimiento continuo del sector en su conjunto, está llevando la demanda eléctrica a niveles sin precedentes. Un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) lo pone en perspectiva, al registrar un aumento del 17 % en el consumo de electricidad a lo largo de 2025.

Esta tendencia no muestra señales de desaceleración. A pesar de la rápida disminución del consumo energético por tarea de IA, paradójicamente el mismo informe indica que el consumo total de energía se duplicará de aquí a 2030, e incluso se triplicará en instalaciones centradas específicamente en IA.

Por todo ello, la infraestructura eléctrica está teniendo dificultades para mantener el ritmo. La red eléctrica necesita una ampliación a marchas forzadas bajo la presión combinada de los centros de datos, las energías renovables y los vehículos eléctricos, lo que ha dado lugar a una lista creciente de empresas —incluidos los centros de datos— que ahora deben esperar turno para conectarse a la red.

El papel clave de la energía

Este fenómeno ha puesto de relieve la importancia de un suministro eléctrico fiable y ya está configurando a los vencedores del boom de la IA. El informe energético 2026 de Bloom Energy, que analiza la evolución del mercado de centros de datos en EE. UU., muestra una clara tendencia: el desplazamiento desde zonas donde la red está saturada hacia aquellas con mayor disponibilidad de energía.

Usando como ejemplo Estados Unidos, se prevé que la carga de centros de datos en Texas se duplique con creces de aquí a 2028, mientras que regiones como California, Oregón, Iowa y Nebraska —líderes tradicionales del sector— podrían perder hasta el 50 % de su cuota de mercado. Que mercados tan consolidados puedan sufrir un impacto de este calibre no hace sino subrayar hasta qué punto el suministro eléctrico se ha convertido en un factor decisivo en la construcción de nuevas instalaciones.

Tras casi 20 años trabajando en el sector en una amplia variedad de proyectos en todo el mundo, mi experiencia indica que lo que ocurre en el mercado estadounidense suele replicarse en Europa entre tres y cinco años después. Esto sugiere que podríamos asistir a un cambio igualmente drástico en nuestro propio mercado en un futuro cercano. La pregunta clave es: ¿cómo asegurarnos estar en el lado ganador de la ecuación?

Descentralizar para prosperar

Una vez más, el mercado estadounidense ofrece una pista clara: la energía descentralizada. Con el fin de sortear los límites de capacidad de la red y las listas de espera para la conexión, el informe de Bloom señala que hasta un tercio de los centros de datos en EE. UU. podrían operar completamente fuera de la red para 2030.

La AIE respalda esta tendencia y destaca un fuerte aumento en los pedidos de turbinas de gas, muchas de ellas destinadas a alimentar directamente centros de datos sin depender de una conexión a la red. Sin embargo, dado que las turbinas de gas por sí solas tienen dificultades para absorber los grandes picos y caídas de demanda que genera el entrenamiento y modelado de IA, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) están emergiendo como una tecnología clave en combinación con estas. La AIE prevé que hasta 25 GW de almacenamiento en baterías podrían instalarse en centros de datos a escala mundial de aquí a 2030.

Aunque EE. UU. lidera esta transición, ya hemos comenzado a desplegar estas soluciones para varios de nuestros socios en Europa, con proyectos que van desde 10 MW hasta cargas superiores a los 100 MW. Por ejemplo, cuando una importante compañía en Dublín descubrió que no podría conectar su centro de datos a la red hasta varios meses después de la puesta en marcha del sitio, se nos solicitó cubrir ese vacío temporal.

Suministramos 12 generadores de gas de nueva generación (NGG), con una potencia total de 14 MWe, incluyendo celdas de media tensión de 10 kV, transformadores y equipos auxiliares que permitieron al sitio operar de forma totalmente independiente de la red. Esta solución se complementó con un sistema BESS de 1 MW, que aportó resiliencia frente a las fluctuaciones energéticas y, además, mejoras en la calidad de la energía, reducción de emisiones y ahorro de combustible. Como resultado, el centro pudo operar de inmediato, frente al retraso estimado de dos años para su conexión a la red.

Reescribiendo las reglas del juego

Como demuestra el caso anterior, el suministro energético se ha convertido claramente en el factor decisivo para muchos proyectos de centros de datos. No sorprende, por tanto, que esté empezando a redefinir los mercados y que cada vez más operadores opten por tomar el control de su propio suministro eléctrico.

Para evaluar hasta qué punto los operadores de centros de datos han cambiado sus estrategias de energía y refrigeración, recientemente encargamos una encuesta a 300 consultores europeos de centros de datos que trabajan en proyectos de IA.

Sin adelantar demasiado antes de su publicación, puedo revelar que el ritmo de desarrollo ha sido mucho más rápido de lo que la mayoría de los operadores esperaba, lo que ha provocado cambios drásticos en la forma en que abordan la energía y la refrigeración. Es una lectura imprescindible para cualquiera en el sector, especialmente para quienes tienen responsabilidades en energía o refrigeración. Puedes conectar conmigo en LinkedIn para ser de los primeros en conocer el informe cuando se publique.

Mientras tanto, mi mensaje es claro: asegura el suministro energético o puedes correr el riesgo de quedarte en el lado perdedor de un mercado alcista.