Fue en 1995 cuando, a partir de unos estudios de mercado internacional de UPSs, tomamos la decisión de lanzarnos a crear una nueva empresa. Fue de la mano de Patxi Gómez, que había sido mi director en una etapa profesional anterior, y que ya tenía una reciente experiencia en cómo empezar un nuevo proyecto en el marco del programa del vivero de empresas de la Diputación de Bizkaia (BEAZ).

A partir de esa decisión, PQC se constituyó legalmente en enero de 1996 y comenzó a desarrollar una actividad dedicada a un mundo, el de la Power Quality, todavía algo incipiente, pero de indudable aplicación a sectores industriales como el editorial, el de la automoción, sanidad, transporte (aeropuertos, metros), etc., como pudo quedar patente unos años más tarde.

Ya en ese mismo año comenzó la relación con el sector del data center con dos trabajos en sendos centros de datos situados en el área de Bilbao, a partir de los cuales la proporción de actividades para data centers fue incrementándose progresivamente. Era un tiempo donde la alimentación dual a servidores era un concepto aún incipiente y sobre el cual pudimos basar nuestros criterios, tanto de diseño como de revisión de centros, tareas ambas en las que ocupamos una posición prácticamente exclusiva en España.

El nivel de dependencia que los operadores tenían respecto de la operación de sus centros fue cobrando protagonismo y pronto se vieron las consecuencias que provocaba la existencia de riesgos bastante manifiestos para nosotros, pero, al parecer, de incierta identificación por parte de quienes manejaban las diferentes instalaciones.

En el año 2002, como si de un encaje de bolillos se tratase, coincidieron las caídas de algunos data centers bastante representativos, pudiendo mencionar aquí, como ejemplo, el caso de Iberia en La Muñoza, que fue en su momento divulgado por la propia Compañía por lo que podemos tomarlo como referencia de conocimiento público. Tanto en este caso, como en otros más o menos coincidentes en el tiempo, PQC logró disponer de la confianza de los responsables de esas instalaciones para desarrollar la tarea de análisis forense, mediante la que se pudo identificar en todos los casos, las causas del siniestro, sus vías de corrección, así como la existencia de otros riesgos que podían haber derivado en consecuencias parecidas.

Esta situación nos abrió, por un lado, la puerta al desarrollo de proyectos de reingeniería para la transformación y reforzamiento de instalaciones en uso, sin paso por cero (algo así como el cambio de los motores de un avión en pleno vuelo) y, por otro, la ampliación del campo de actividad, desde el eléctrico original hasta el integral de actividades de la parte electromecánica, pasando, hace ya 20 años a la creación de la sección de clima, uno de cuyos mejores exponentes fue la introducción, en su momento pionera, del CFD para la simulación térmica de las salas.

En 2012, el primer proyecto integral, arquitectura incluida, y desde ese momento un continuo crecimiento tanto en el número de proyectos (para data centers nuevos o reconversión de otros ya existentes) como en la expansión geográfica de los mismos, especialmente en la región de Latinoamérica (fundamentalmente México, Chile y Perú).

Entre 2011 y 2016, acompañando el gran boom de las certificaciones sobre topología de diseño, estando involucrados, además, en las primeras acreditaciones ATD de España y la consecución de los primeros Tier IV de Europa, así como el primer Tier IV Gold del mundo fuera de Norteamérica.

También de esa época, siendo partícipes de la ola que supuso la introducción del concepto PUE e intentando desvincularlo de la eficiencia real de un data center, situada claramente en la parte de IT, propósito que continúa en los tiempos actuales.

En 2016, y los años inmediatamente posteriores, el cambio de modelo societario, mediante un proceso MBO interno, la apertura de oficinas en México y Chile, el diseño del segundo data center en el mundo con soluciones N+1 para Tier IV, y la primera certificación Tier IV Facility realizada, por causa de la pandemia, en remoto vía streaming.

Y, por último, en los tiempos más recientes, el crecimiento de la sección de arquitectura, los proyectos para data center hiperescalares con la evidente multiplicación en las potencias necesarias, la búsqueda de topologías más afinadas en sus redundancias, pero manteniendo características de, como mínimo, mantenibilidad concurrente, así como la consecución de grados de sostenibilidad asociados a los objetivos marcados por los distintos planes internacionales.

Y todo ello, sobre la base de un relevo bien pautado y asegurado, lo cual ha sido percibido claramente por el mercado en general, y por el sector de los data center en particular.

En definitiva, un camino que continúa, donde el evento de celebración organizado el 11 de febrero, con asistencia de todos los integrantes del sector, ha supuesto un enclave final para los 30 años, pero que no constituye en sí mismo un punto y aparte sino, claramente, un punto y seguido.