La compañía Vertiv ha completado la adquisición de PurgeRite en una operación valorada en 1.000 millones de dólares, reforzando así de forma directa su apuesta por la refrigeración líquida para cargas de alta densidad y aplicaciones de inteligencia artificial en centros de datos.

De esta manera Vertiv se posiciona para controlar una parte clave de la “cadena térmica” en los data centers de nueva generación: la gestión especializada de los circuitos de fluido.​

Vertiv integra a PurgeRite en su oferta térmica

PurgeRite, con sede en Houston (Texas), está especializada en servicios de lavado mecánico, purga y filtrado de circuitos de refrigeración para instalaciones de misión crítica, con una base de clientes que incluye hyperscalers y proveedores de colocación de primer nivel. Sus equipos diseñan e implementan procesos de flushing a alta velocidad, eliminación de aire y gases, y mantenimiento de refrigerantes ultrapuros y químicamente estables, parámetros esenciales para maximizar la transferencia de calor y preservar la fiabilidad de los sistemas de refrigeración líquida.​

Para Vertiv, la integración de estas capacidades permitirá ofrecer servicios de gestión térmica de extremo a extremo, desde chillers y CDUs hasta fila y rack, combinando el portfolio de refrigeración líquida del fabricante con los servicios de puesta en marcha, mantenimiento y optimización continua de PurgeRite.

Entre los beneficios que la compañía destaca para los operadores de centros de datos figuran un mejor rendimiento térmico, menor riesgo de tiempos de inactividad y una mayor escala de servicio con cobertura global y procesos homogéneos.​

IA, HPC y la nueva capa crítica: la limpieza del fluido

El trasfondo de la operación es el rápido crecimiento de la computación de alto rendimiento y de las cargas de IA, que disparan la densidad térmica en los racks y obligan a adoptar soluciones de refrigeración líquida —ya sea a nivel de rack, de puerta trasera o de inmersión— allí donde el aire ya no es suficiente.

En este contexto, mantener bucles de fluido limpios, libres de aire y con la química controlada se convierte en una capa crítica de ingeniería: pequeñas contaminaciones o burbujas pueden degradar la eficiencia, dañar componentes y comprometer el uptime.​