Más de un millón de usuarios se vieron afectados el pasado 10 de septiembre tras una caída producida en el centro de datos de ING en Rumanía, que fue confirmada por la propia entidad financiera.

Una prueba planificada del sistema de extinción de incendios, que no salió como se esperaba, parece ser la causante del apagón en el data center.

ING quería comprobar el sistema de extinción de incendios en su centro de datos, pero el gas utilizado para apagar el fuego –el agente extintor Inergen– ocasionó daños inesperados en los servidores y el sistema de almacenamiento de datos.

Al parecer, estos daños fueron debidos a la generación de sonidos extremadamente altos durante la prueba.  

Esto derivó en una caída del CPD que se prolongó durante aproximadamente 10 horas y que afectó a los servicios conectados con el sistema de almacenamiento: operaciones en cajeros, banca online, transacciones por tarjeta, sistemas de comunicación y la página web de ING en Rumanía.

La reparación del problema duró más de lo previsto debido a la complejidad del incidente y a las medidas de seguridad extra que se tomaron para asegurar la base de datos.

La caída tendrá efecto económico sobre ING, puesto que el banco ha anunciado que devolverá las tarifas que pagaron sus clientes para retirar dinero de otras entidades tras el incidente.

Los datos y el dinero de los clientes, no obstante, no se han visto afectados.