Contenido Archivado

El siguiente contenido es de una versión anterior de este sitio web y es posible que no se muestre correctamente.

Este mes entra en vigor una ley de la Comisión Europea diseñada para reducir el uso de los hidrofluorocarbonos (HFCs) que afectará a los sistemas de supresión de incendios en los data centers.

Las regulaciones europeas sobre el uso de sustancias nocivas han evolucionado durante algún tiempo, pero en marzo de 2014 el Parlamento Europeo votó por la reducción del uso de los HFCs en un 79% (en comparación con los niveles producidos entre 2009 y 2012). Debido a que los HFCs son utilizados de forma rutinaria en los sistemas de supresión de incendios, esto tendrá un efecto sobre el diseño y operación de los centros de datos.

La nueva regulación (EU) No 517/2014 estará operativa desde enero de 2015, pero da a la industria de margen hasta 2030 para conseguir las reducciones necesarias. Reemplazará a una ley anterior, la regulación (EC) No 842/2006.

La despedida del gas halón

Como regulación, la nueva ley tiene un vínculo inmediato sobre los estados miembros y no requiere una implementación por cada uno de los gobiernos nacionales, como ocurre con las directivas europeas.

Los HFCs pueden prevenir incendios y no representan un peligro para el hombre dentro del centro de datos, pero sí que tienen un riesgo a largo plazo puesto que son potentes gases de efecto invernadero. Por ejemplo, el HFC-227ea tiene 3.000 veces el impacto climático del CO2. Aunque el volumen de CO2 producido por los combustibles fósiles es mucho mayor, la US National Academy of Sciences predice que los HFCs podrían representar más del 10% del efecto de los gases de efecto invernadero creados por el hombre en 2050.

Los productores de HFC estarán ligados a una cuota que se irá reduciendo durante el periodo de la legislación. De modo que, aunque los HFCs estarán todavía disponibles –y no serán emitidos en grandes cantidades por parte de los sistemas de supresión de incendios a no ser que sea necesario su uso–, estos hidrofluorocarbonos serán cada vez más escasos y caros.

Esto afectará a los nuevos sistemas y también a la recarga de los sistemas antiguos, al tiempo que creará reglas estrictas sobre el desmantelamiento de dichos mecanismos.

Tanto en Estados Unidos (a través de la agencia de protección medioambiental EPA) como en países asiáticos (China, Malasia e India) están considerando leyes similares para la reducción del uso de los HFCs.