El supercomputador Lusitania II, ubicado en Extremadura, está proporcionando su capacidad de cálculo para la lucha contra el cáncer.

Su capacidad para construir un modelo sobre la estructura de los compuestos químicos y simular así su comportamiento en aquellas situaciones requeridas por los investigadores está permitiendo avanzar en este campo.

La Universidad de Extremadura, a través de los investigadores del Grupo Quorex, en colaboración con el Departamento de Química de la Universidad de Oxford, ha recurrido a la capacidad de cálculo del Lusitania II para “establecer los requerimientos estructurales esenciales para la actividad biológica de varios tipos de iminoazúcares derivados de ácidos pipecólicos, prolinas y azetidinas como inhibidores de β-N-acetilhexosaminidasas”.

La información proporcionada por el supercomputador sobre la actividad biológica predecible de esos compuestos en determinadas situaciones es lo que ha permitido al equipo científico la preparación de sustancias capaces de reducir de forma considerable la invasión celular de una línea tumoral especialmente agresiva.

El supercomputador Lusitania II, gestionado por el Centro Extremeño de Investigación, Innovación Tecnológica y Supercomputación (CénitS), fue inaugurado a finales del pasado mes de mayo.

Entre sus características destaca una capacidad de cómputo quince veces más potente que su antecesor, el Lusitania I, que tiene 1,6 teraflops de potencia frente a los 23 del Lusitania II.