Bajo las siglas ERP (planificación de recursos empresariales, según sus siglas en inglés) se lanzaron hace dos décadas multitud de proyectos fallidos y miles de consultorías para rescatarlos.
La Planificación de Recursos Empresariales se convirtió entonces en sinónimo de grandes y complejas implantaciones de software, promesas infladas y beneficios dudosos. A bote pronto, las cifras indicaban que por un gasto de dos dólares en software ERP, ocho dólares se destinaban a consultoría para hacerlo funcionar.
ERP significó una disrupción corporativa en una escala sin precedentes ya que los negocios se enfrentaron a un gigantesco salto de cientos de años con procesos que se llevaban a cabo en papel a entrar en la era digital. Esta visión tan ambiciosa provocó muchos fallos pero aquellos que pasaron por esta “tortura” pueden hoy afirmar que es lo mejor que han hecho y que el destino merecía la pena.
¿Están los centros de datos a punto de enfrentar una transformación similar? Hay consenso a la hora de indicar que los centros de datos necesitan de forma desesperada más gestión. La virtualización de los servidores, el sobre-aprovisionamiento de energía, procesadores infrautilizados, el cumplimiento de normativas, una demanda dinámica, alta densidad… Todos estos factores requieren que los operadores de data center adopten mejores prácticas de gestión.
Mirar antes de dar el paso
Aunque la Infraestructura de Gestión del Data Center es análoga a al ERP, hay algunas diferencias básicas. El mercado DCIM, por ejemplo, no tiene un único jugador dominante, mientras que el proveedor alemán SAP irrumpió en escena y reinventó toda una industria de software ERP.
Con DCIM no hay uno sino dos grandes compañías de gestión de energía –APC by Schneider Electric y Emerson Network Power- difundiendo públicamente el mensaje de las bondades de DCIM. Ambas han desarrollado sus propias soluciones y afirman poder gestionarlo todo, desde el edificio al servidor.
Los desarrollos de Trellis y StruxureWare, las soluciones de Emerson y APC respectivamente han refrendado recientemente la validez del mercado DCIM.
Junto con estos gigantes, hay otros grandes proveedores como IBM, HP y CA Technologies que también están entrando en este mercado, así como una larga lista de compañías de TI, software, monitorización e infraestructura que pretenden también hacerse un hueco en este populoso segmento.
Riesgos
Antes de lanzarse al despliegue de soluciones DCIM, hay algunos factores a tener en cuenta, como explican Dick Philips, director técnico de CANS, una empresa alemana de software DCIM, y Garcerán Rojas, director general de PQC, una ingeniería de diseño de data center. Ambas argumentaciones tienen que ver con el factor humano en el despliegue de una estrategia de este tipo, donde la herramienta es solo una parte de la ecuación.
“DCIM solo tiene sentido si la empresa está preparada para hacerlo de forma global. Un centro de datos tiene muchos recursos que gestionar –conexiones eléctricas, refrigeración y espacio. Las personas en los centros de datos tienden a comprar herramientas caras sin saber cuando o cómo utilizarlas. No han realizado un acercamiento holístico al problema. Hay que evitar comprar DCIM como una herramienta si piensan que va a gestionar su data center al completo, porque no lo hará. Sin una visión holística el cliente terminará con equipos de gestión independientes en el seno del data center”, explica Philips.
Según CANS, la denominación de esta forma de ver la gestión es CPIM o gestión convergente de la infraestructura física, según sus siglas en inglés. Implantar DCIM con una estrategia CPIM requiere un conocimiento mixto de tecnología y procesos.
Philips afirma que las compañías necesitan comprender cuál es la disponibilidad de sus recursos, qué procesos se requieren y cuáles son las herramientas correctas para cumplir con los objetivos que se persiguen. “Los proveedores de software seguirán poniendo herramientas en el mercado, pero el operador del data center debe decidir si tiene el equipo necesario para utilizarlas”.
Al parecer de Philips, el mejor modo de implantar DCIM es capa por capa, de forma convergente. No importa si es una plataforma completa o bien son las mejores soluciones de su clase. Es mejor empezar por el espacio, la energía hasta el rack y la producción del calor. Después se puede llegar al commissioning de servidores y la conectividad de los datos, sin olvidar el cableado de cobre y fibra, advierte Philips.
Formación y eficiencia energética
De forma similar se expresa Garcerán Rojas. Según este ingeniero los proveedores ofrecen programas más o menos sofisticados que dan posibilidades inmensas, pero muchas veces incluso los más sencillos están infrautilizados, porque el personal no sabe manejarlos. Rojas pone de relieve que la herramienta proporciona los datos, pero alguien tiene que saber interpretarlos. Así pues la pregunta es: ¿quién va a poder utilizar los sistemas DCIM?
Para el directivo, está claro que en el data center hay un problema de gestión, y que su resolución requerirá un cambio total de la forma de trabajar. “La complejidad en los centros de datos es creciente. Los nuevos sistemas de TI piden cada vez un mayor grado de fiabilidad, pero las infraestructuras electro-mecánicas están muy limitadas. Por tanto, en el momento en que necesitamos un nivel de topología muy redundado, los niveles de mantenimiento se multiplican y el número de datos que se maneja pasa a ser enorme. Surge entonces la problemática de quién puede manejar todo esto y quién lo hará”.
“En este momento los centros de datos están mantenidos con mucha voluntad, y con más o menos acierto, porque la dotación de recursos no es óptima. Por tanto, lo que hay que hacer es llevar en paralelo la dotación de los recursos materiales con la formación y la elevación de los perfiles de las personas. Es decir, que el personal tenga dominio sobre unas herramientas que puedan llegar a manejar, y que puedan avanzar en escalones, dando pequeños pasos que se puedan rentabilizar.”, sostiene el director de PQC.
Por otro lado, esta complejidad y las continuas demandas de mejorar la eficiencia energética, tendrán como resultado un cambio en la forma en que los equipos tendrán que trabajar en el data center. “Cada vez más los sistemas están incorporando datos de ambos mundos, TI y Facilities. Hasta ahora no era así, pero la eficiencia energética se ha encargado de unificar al personal. Los nuevos parámetros de gestión de la energía están manejando variables tanto de las TI como de las infraestructuras”.
Piedra, papel o digitalización
Volviendo al inicio del reportaje, Philips recuerda que en los 90, antes de que las compañías ERP existieran, las empresas utilizaban papel pero estaban muy bien organizadas. El sistema funcionaba pero querían llevarlo a un conjunto de herramientas. Tenían el control de los procesos, pero no podrían monitorizar lo que estaba pasando.
“ERP causó una gran disrupción en las empresas antes de que se consiguieran ofrecer beneficios. Hay un gran reto a la hora de implantar herramientas, y ese reto es la reorganización. Ésta puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso”, concluye Philips.
De forma similar a lo que ocurrió con los ERPs, las empresas necesitarán realizar una planificación de recursos adecuada para convertir a DCIM en un auténtico caso de éxito.
La Planificación de Recursos Empresariales se convirtió entonces en sinónimo de grandes y complejas implantaciones de software, promesas infladas y beneficios dudosos. A bote pronto, las cifras indicaban que por un gasto de dos dólares en software ERP, ocho dólares se destinaban a consultoría para hacerlo funcionar.
ERP significó una disrupción corporativa en una escala sin precedentes ya que los negocios se enfrentaron a un gigantesco salto de cientos de años con procesos que se llevaban a cabo en papel a entrar en la era digital. Esta visión tan ambiciosa provocó muchos fallos pero aquellos que pasaron por esta “tortura” pueden hoy afirmar que es lo mejor que han hecho y que el destino merecía la pena.
¿Están los centros de datos a punto de enfrentar una transformación similar? Hay consenso a la hora de indicar que los centros de datos necesitan de forma desesperada más gestión. La virtualización de los servidores, el sobre-aprovisionamiento de energía, procesadores infrautilizados, el cumplimiento de normativas, una demanda dinámica, alta densidad… Todos estos factores requieren que los operadores de data center adopten mejores prácticas de gestión.
Mirar antes de dar el paso
Aunque la Infraestructura de Gestión del Data Center es análoga a al ERP, hay algunas diferencias básicas. El mercado DCIM, por ejemplo, no tiene un único jugador dominante, mientras que el proveedor alemán SAP irrumpió en escena y reinventó toda una industria de software ERP.
Con DCIM no hay uno sino dos grandes compañías de gestión de energía –APC by Schneider Electric y Emerson Network Power- difundiendo públicamente el mensaje de las bondades de DCIM. Ambas han desarrollado sus propias soluciones y afirman poder gestionarlo todo, desde el edificio al servidor.
Los desarrollos de Trellis y StruxureWare, las soluciones de Emerson y APC respectivamente han refrendado recientemente la validez del mercado DCIM.
Junto con estos gigantes, hay otros grandes proveedores como IBM, HP y CA Technologies que también están entrando en este mercado, así como una larga lista de compañías de TI, software, monitorización e infraestructura que pretenden también hacerse un hueco en este populoso segmento.
Riesgos
Antes de lanzarse al despliegue de soluciones DCIM, hay algunos factores a tener en cuenta, como explican Dick Philips, director técnico de CANS, una empresa alemana de software DCIM, y Garcerán Rojas, director general de PQC, una ingeniería de diseño de data center. Ambas argumentaciones tienen que ver con el factor humano en el despliegue de una estrategia de este tipo, donde la herramienta es solo una parte de la ecuación.
“DCIM solo tiene sentido si la empresa está preparada para hacerlo de forma global. Un centro de datos tiene muchos recursos que gestionar –conexiones eléctricas, refrigeración y espacio. Las personas en los centros de datos tienden a comprar herramientas caras sin saber cuando o cómo utilizarlas. No han realizado un acercamiento holístico al problema. Hay que evitar comprar DCIM como una herramienta si piensan que va a gestionar su data center al completo, porque no lo hará. Sin una visión holística el cliente terminará con equipos de gestión independientes en el seno del data center”, explica Philips.
Según CANS, la denominación de esta forma de ver la gestión es CPIM o gestión convergente de la infraestructura física, según sus siglas en inglés. Implantar DCIM con una estrategia CPIM requiere un conocimiento mixto de tecnología y procesos.
Philips afirma que las compañías necesitan comprender cuál es la disponibilidad de sus recursos, qué procesos se requieren y cuáles son las herramientas correctas para cumplir con los objetivos que se persiguen. “Los proveedores de software seguirán poniendo herramientas en el mercado, pero el operador del data center debe decidir si tiene el equipo necesario para utilizarlas”.
Al parecer de Philips, el mejor modo de implantar DCIM es capa por capa, de forma convergente. No importa si es una plataforma completa o bien son las mejores soluciones de su clase. Es mejor empezar por el espacio, la energía hasta el rack y la producción del calor. Después se puede llegar al commissioning de servidores y la conectividad de los datos, sin olvidar el cableado de cobre y fibra, advierte Philips.
Formación y eficiencia energética
De forma similar se expresa Garcerán Rojas. Según este ingeniero los proveedores ofrecen programas más o menos sofisticados que dan posibilidades inmensas, pero muchas veces incluso los más sencillos están infrautilizados, porque el personal no sabe manejarlos. Rojas pone de relieve que la herramienta proporciona los datos, pero alguien tiene que saber interpretarlos. Así pues la pregunta es: ¿quién va a poder utilizar los sistemas DCIM?
Para el directivo, está claro que en el data center hay un problema de gestión, y que su resolución requerirá un cambio total de la forma de trabajar. “La complejidad en los centros de datos es creciente. Los nuevos sistemas de TI piden cada vez un mayor grado de fiabilidad, pero las infraestructuras electro-mecánicas están muy limitadas. Por tanto, en el momento en que necesitamos un nivel de topología muy redundado, los niveles de mantenimiento se multiplican y el número de datos que se maneja pasa a ser enorme. Surge entonces la problemática de quién puede manejar todo esto y quién lo hará”.
“En este momento los centros de datos están mantenidos con mucha voluntad, y con más o menos acierto, porque la dotación de recursos no es óptima. Por tanto, lo que hay que hacer es llevar en paralelo la dotación de los recursos materiales con la formación y la elevación de los perfiles de las personas. Es decir, que el personal tenga dominio sobre unas herramientas que puedan llegar a manejar, y que puedan avanzar en escalones, dando pequeños pasos que se puedan rentabilizar.”, sostiene el director de PQC.
Por otro lado, esta complejidad y las continuas demandas de mejorar la eficiencia energética, tendrán como resultado un cambio en la forma en que los equipos tendrán que trabajar en el data center. “Cada vez más los sistemas están incorporando datos de ambos mundos, TI y Facilities. Hasta ahora no era así, pero la eficiencia energética se ha encargado de unificar al personal. Los nuevos parámetros de gestión de la energía están manejando variables tanto de las TI como de las infraestructuras”.
Piedra, papel o digitalización
Volviendo al inicio del reportaje, Philips recuerda que en los 90, antes de que las compañías ERP existieran, las empresas utilizaban papel pero estaban muy bien organizadas. El sistema funcionaba pero querían llevarlo a un conjunto de herramientas. Tenían el control de los procesos, pero no podrían monitorizar lo que estaba pasando.
“ERP causó una gran disrupción en las empresas antes de que se consiguieran ofrecer beneficios. Hay un gran reto a la hora de implantar herramientas, y ese reto es la reorganización. Ésta puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso”, concluye Philips.
De forma similar a lo que ocurrió con los ERPs, las empresas necesitarán realizar una planificación de recursos adecuada para convertir a DCIM en un auténtico caso de éxito.