El clásico edificio de Gran Vía 28 ya no será 'el edificio de Telefónica', es probable que extraoficialmente la sociedad tarde mucho en dejar de llamarlo así, pero oficialmente Telefónica ha cerrado la venta del edificio situado en el centro de Madrid, por 200 millones de euros a General de Galerías Comerciales, dentro de su estrategia de optimización de activos inmobiliarios.

La operación, formalizada el 1 de septiembre, forma parte del plan estratégico Transform & Grow de la compañía, que contempla una gestión más eficiente de su cartera inmobiliaria. El edificio, que durante décadas fue la sede central de Telefónica, cuenta actualmente con unos 32.000 metros cuadrados distribuidos en 13 plantas.

Si bien el inmueble dejó de funcionar como sede corporativa principal tras el traslado de Telefónica a Distrito Telefónica, en Las Tablas, donde actualmente se concentra buena parte de la actividad corporativa y tecnológica del grupo, seguía siendo referente de la marca y sede de multitud de actos.

De central telefónica a activo inmobiliario

Gran Vía 28 mantiene, no obstante, una estrecha relación con la historia de la infraestructura de telecomunicaciones española. Construido entre 1926 y 1929, el edificio albergó la primera central telefónica automática de Madrid, con capacidad para 40.000 líneas, y desde allí se realizó en 1928 la primera conversación telefónica entre España y América.

Con 89 metros de altura y estructura metálica, fue uno de los primeros rascacielos de Europa y el edificio más alto de Madrid hasta 1953. Telefónica mantuvo allí su sede hasta su progresivo traslado al nuevo complejo de Distrito Telefónica.

Actualmente, Gran Vía 28 ya no desempeña una función vinculada directamente a la operación de redes de telecomunicaciones. El inmueble alberga el Espacio Fundación Telefónica y el Espacio Movistar, que, pese al cambio de propiedad, mantendrán su actividad.

Distrito Telefónica concentra la infraestructura corporativa

El traslado de Telefónica a Las Tablas marcó la transformación del antiguo edificio de Gran Vía en un activo principalmente inmobiliario. Distrito Telefónica se convirtió en el principal complejo corporativo de la compañía en Madrid y continúa siendo la dirección utilizada para sus principales áreas corporativas y de relación con accionistas.

La venta de Gran Vía 28 se enmarca en una estrategia más amplia de racionalización de activos. Para una compañía de telecomunicaciones, la concentración de funciones corporativas permite separar los inmuebles de carácter histórico o comercial de aquellos que soportan actualmente sus operaciones y actividades tecnológicas.

El nuevo propietario es General de Galerías Comerciales, sociedad controlada por Tomás Olivo. La operación se vio condicionada por la protección patrimonial del edificio, que limita las posibilidades de transformación y de cambio de uso del inmueble.

Telefónica mantendrá además parte de su presencia en el edificio mediante el Espacio Movistar y la Fundación Telefónica, preservando así algunos de los usos vinculados a la compañía pese al cambio de propiedad.